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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 7 s 2 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro DE LA VEGA DECEPCIONA AS duras declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno en los últimos días demuestran que el Ejecutivo ha perdido las escasas reservas de prudencia y sensatez que conservaba en la persona de Fernández de la Vega y que el equipo de Zapatero está claramente nervioso ante el desmoronamiento de sus principales apuestas. Resulta decepcionante que quien obtiene la mejor valoración en todas las encuestas haya asumido un protagonismo tan negativo en la polémica partidista. Primero, la vicepresidenta dudó de la buena fe de los asistentes a la manifestación convocada por el Foro Ermua, poniendo bajo sospecha a quienes reclamaron la derrota de ETA a manos del Estado de Derecho. Y ayer, anteel grupo parlamentario socialista, dio rienda suelta a una descalificación antidemocrática del PP al que acusó de situarse en la derecha extrema y de fomentar el desorden y la exaltación Sería muy fácil rebatir estas injustas acusaciones sobre el PP recordando que es el partido que sufre sistemáticamente agresiones en todas las campañas electorales; o que es el partido que, estando el Gobierno, consiguió los másamplios y eficaces acuerdos con la oposición socialista. Sería también fácil señalar a algunos de los aliados preferentes del PSOE a la hora de identificar a los promotores del desorden y la exaltación quese ha instalado en la vida política y ciudadana. Todo esto es fácil. Pero no lo es tanto constatar que las palabras de la vicepresidenta privan de toda esperanza a quienes confiaban en que ella misma pudiera impulsar una política de serenidad y reencuentro con la oposición. L EL ALARDE DE JARRAI pesar de los esfuerzos meritorios del portavoz parlamentario del PSOE por atribuir a las instituciones el ingreso en prisión de dieciocho condenados por el Tribunal Supremo en el caso Jarrai lo único cierto es que su detención policial fue un arresto voluntario y si no hubieran querido este desenlace, lo más probable es que hoy seguirían huidos de la Justicia. El resultado es importante y por eso hay que felicitarse de que dieciocho terroristas- -que lo son, aunque haya quien lo dude- -estén en prisión. Pero los medios, en un Estado de Derecho, son también decisivos para valorar la calidad del resultado, porque ni el fin justifica los medios, ni siempre está bien lo que bien acaba. El alarde batasuno en el frontón bilbaíno de la Esperanza demuestra hasta qué punto la izquierda proetarra se siente segura en el escenario actual y cree tener el control de los acontecimientos. Los dieciocho prófugos han puesto en jaque a las Fuerzas de Seguridad del Estado cuanto han querido y se han entregado también cuando han querido. Por desgracia, en este desenlace no ha tenido nada que ver la eficacia policial, sino sólo la voluntad de los etarras condenados y sus consideraciones estratégicas sobre el efecto propagandístico de la entrega colectiva a la Ertzaintza. Hace falta una explicación seria, amplia y convincente por parte del Ministerio del Interior, porque ya hay demasiados episodios oscuros que están poniendo en tela de juicio a un departamento llamado a jugar un papel clave en la seguridad de un país que vive bajo la agresión constante del terrorismo de ETA. Es evidente que las Fuerzas de Seguridad del Estado deben trabajar sin presión y con discreción y que el Ministerio del Interior no puede sentirse obligado a retransmitir en directo a los ciudadanos sus decisiones operativas. Pero la democracia es, ante todo, un régimen de opinión pública y sentimientos comunes muy sensible a la intranquilidad. El atentado del 30- D se produjo apenas una semana después de que un alto cargo de Interior descartara el rearme de ETA y la existencia de comandos en suelo español. A Con el rasero del 13- M, aquellas opiniones deberían haber tenido ya un alto coste político. No menos desafortunadas fueron las valoraciones peyorativas sobre el zulo hallado en Amorebieta (Vizcaya) con cincuenta kilos de explosivos en su interior. En cuanto al atentado del 30- D, las contradicciones entre Cuerpos policiales sobre el tipo de explosivo empleado sólo aumentan la sensación de descontrol interno y de falta de rigor en el mando, aparte de mantener un estado de desinformación sin precedentes en relación con un atentado terrorista, y menos con la magnitud del cometido en Barajas. A todo esto se suma que aún no está aclarado el soplo a la red de extorsión etarra, uno de los episodios más graves sucedidos en la lucha antiterrorista y cuya indeterminación resulta inexplicable. Es posible que el Ministerio del Interior esté trabajando en estos frentes, pero no lo parece y los ciudadanos se guían por lo que ven, que es, al mismo tiempo, lo que les da o les quita su confianza en el Gobierno. Hay un grave problema de falta de presencia política en la lucha contra ETA, en el sentido de que no se perciben iniciativas de cooperación internacional, no se plantean reformas legales contra el terrorismo, no hay un cambio apreciable en los criterios del Ministerio Fiscal y no se han puesto en marcha los mecanismos del Código Penal y de la Ley de Partidos Políticos para acabar con la impunidad del entramado batasuno. En definitiva, no hay voluntad de cancelar- -sino todo lo contrario- -el diálogo y la negociación con ETA, y sustituirlos por una firme política de derrota policial y judicial. La burla de Jarrai es la expresión más insoportable de la desfachatez terrorista y de la parálisis del Gobierno, siempre a la espera de que otros hagan o decidan por él. En efecto, los dieciocho huidos están en prisión- -uno todavía sigue en busca y captura- pero lo importante era que lo estuvieran por la eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado, y no cuando a ellos les conviniera. En cuanto a la posibilidad de que se trate de una entrega pactada- -a cambio de lo que sea- mejor es no considerarla. SILENCIO Y PASIVIDAD e cumplen diez días desde que el buque Sierra Nava encallase en la costa de Algeciras y provocara un vertido de fuel y serios daños ecológicos en el Parque Natural del Estrecho. Lo ocurrido ahora no es equiparable a lo que sucedió con el Prestige en las costas gallegas. En Andalucía se han recogido desde el 29 de enero más de 2.000 toneladas de fuel a lo largo de un kilómetro de costa y, por tanto, la entidad de la tragedia ecológica en Galicia fue mucho mayor. Nadie discute que las repercusiones medioambientales de ambos accidentes no son equiparables, pero algún remordimiento debe rondar por los despachos de la Junta de Andalucía cuando, desde hace más de una semana, sus responsables no hacen más que negar lo que es innecesario repetir continuamente, que el Sierra Nava no es el Prestige Convendría, pues, profundizar en si la Junta y el PSOE recurren a este argumento como excusa o justificación de su llamativa pasividad. Ni Manuel Chaves ni la ministra Narbona han visitado la zona; la Junta ha rechazado ofrecimientos de voluntarios para limpiar la costa, y nadie en Fomento da explicaciones mínimamente solventes sobre si existen o no grabaciones de cuándo se perdió el control del barco. En efecto, hay diferencias entre los dos accidentes: donde el PSOE exigía diligencia y eficacia ahora opone pasividad, silencios sospechosos y un brote de cinismo político. S DINERO PÚBLICO A LOS ANTISISTEMA MPIEZA a resultar sospechosa la querencia que demuestran algunos políticos de la izquierda por las posiciones extremistas. Unas veces justifican sin pudor a los okupas otras, llaman formas de vida alternativa a ciertos actos de violencia; y ahora, el alcalde de Sevilla está subvencionando a los grupos antisistema que van a protestar contra la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN, que se celebrará en estas fechas en la capital andaluza. Los argumentos que esgrime el socialista Monteseirín no pueden ser más peregrinos: dice que Sevilla es una ciudad abierta, que también los grupos marginales tienen derecho a movilizarse y, en el colmo del despropósito, que prefiere sacrificar la tranquilidad pública antes de que la ciudad se muera de aburrimiento. Lo peor de todo es que el alcalde pasa de las palabras a los hechos, de manera que el Ayuntamiento se hace cargo de los gastos del escenario y la megafonía para una convocatoria de los antisistema. No es extraño que la oposición municipal le reproche este tipo de subvenciones mientras ignoran algunas necesidades tan elementales como papeleras, árboles, limpieza o mantenimiento de instalaciones en determinados barrios. La simpatía de Rodríguez Zapatero hacia posiciones izquierdistas testimoniales ha calado al parecer en algunos compañeros de partido. Sin embargo, es una grave falta de E responsabilidad cuando afecta al orden público y a la imagen internacional de España. Seguro que al ministro de Defensa, José Antonio Alonso- -al que corresponde representar a nuestro país en la reunión- -no le hace ninguna gracia este asunto, precisamente ahora que la organización se ha encontrado con una negativa rotunda al despliegue de más soldados españoles en Afganistán. El comportamiento de los antisistema en las cumbres del G 8 y en otras reuniones de alto nivel se ha desarrollado con violencia, causando daños a la propiedad privada y a los equipamientos urbanos. No es el mejor antecedente para abrir ahora el camino a esta protesta radical como si fuera una atracción de feria. De hecho, la intención del llamado Foro Social de llegar hasta la misma puerta del Palacio de Congresos donde se celebra la Cumbre ha causado una notable preocupación entre los vecinos de la zona, que anuncian también posibles movilizaciones para exigir más seguridad. Sánchez Monteseirín- -socialista, como el Gobierno español, anfitrión de esta cita de la OTAN- -comete un grave error y muestra una faceta frívola e irresponsable. En particular, el argumento del aburrimiento parece una falta de respeto a los ciudadanos, que exigen a los políticos un trabajo eficaz al servicio del interés público y no se divierten con estos guiños absurdos hacia el radicalismo.