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Martes 6 de Febrero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.292. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte EGOÍSTAS e parece que es un buen momento para hacer una buena revisión de los conceptos de egoísmo e irresponsabilidad aplicados a la maternidad. Y a la paternidad. Lo digo por la polémica suscitada por las llamadas, despectivamente, madres abuelas Muchos se han acordado de la maternidad generosa y responsable precisamente ahora que a algunas mujeres se les ha ocurrido tener hijos después de los sesenta. Cuando nunca se les había ocurrido leyendo, por ejemplo, entrevistas como la del físico Roger Penrose en el XL Semanal. Penrose tiene un hijo de 6 años. Dado que tiene 75, hagan cuentas. Pero nadie lo ha tratado como un mono de feria, como a las madres tardías. Él sigue siendo un afamado físico, no un esperpento. Lo de Penrose es natural, dicen algunos. ¡Ay! Lo natural, precisamente en esta época de los anticonceptivos, de los tratamientos de fertilidad... o del viagra. ¿Pero qué es hoy lo natural y qué tiene que ver lo natural con la paternidad responsable? Nadie se acuerda tampoco de tantos y tantos niños que nacen sin ser deseados, de los otros muchos, muchísimos, que nacen para resolver los problemas de sus padres, salvar matrimonios, por ejemplo. Uno busca y rebusca y lo que le cuesta es encontrar la maternidad y la paternidad auténticamente generosas y responsables. Y no es que las vocaciones maternales tardías sean el mejor ejemplo, ni mucho menos. Son, seguramente, una muestra de egoísmo, como algunos han señalado. Pero como otras muchas paternidades tratadas con generosa indulgencia. Hasta ahora, hasta que las mujeres han decidido desafiar sus limitaciones biológicas. M El presunto asesino Robert Pickton, a la derecha, en un dibujo realizado durante una de las sesiones del juicio REUTERS El juicio del porquero asesino A Pickton se le juzga en Canadá por 6 asesinatos, aunque en una cinta grabada por un policía se autoinculpa de la muerte de al menos 49 mujeres. Varios testigos dicen que tiraba los cuerpos a sus cerdos ANNA GRAU Quién diría que la policía montada canadiense, la que el cine inmortalizó junto al entrañable perro Rintintín, haría estas cosas, clama la defensa de Pickton, que a efectos penales se ha declarado en todo momento inocente. No es un caso fácil. Todos los indicios apuntan a Pickton como el responsable de la desaparición de entre 50 y 60 mujeres en Vancouver durante veinte años, hasta su detención en febrero de 2002. Sin excepción se trataba de prostitutas o adictas a las drogas, criaturas de la marginalidad que, según algunos testimonios escalofriantes, pero dudosos, Pickton asesinaba, desangraba y daba como alimento a sus animales. Oh, vaya historia dijo con asombro el acusado ante esta versión de los hechos, un día que el humor le llevaba a negarlo todo y a asegurar que nunca había visto antes a ninguna de sus víctimas. Qué hermosa es llegó a pasmarse ante la foto de una. Otros días, en cambio, cuando le ponían delante el rancho carcelario lo rechazaba porque yo no merezco comer Lleva cinco años en prisión y en el limbo. No es seguro que entienda las preguntas que le formulan. Tampoco es seguro que no finja que no las entiende. Se niega a confesar cualquier cosa con un argumento de peso: ¿qué tengo que ganar? Se enfrenta a una cadena perpetua. La conveniencia o no de admitir la cámara oculta de la policía canadiense como prueba y de permitir o no permitir que la prensa la divulgue y la convierta en carnaza para el escándalo, ha suscitado el inevitable debate ético en estas cuestiones. Un debate que puede llegar a cobrar tintes casi tiernos, anacrónicos, visto cómo está el patio de la tecnología, donde el que no corre, vuela: ya está puesta a la venta toda una página web con el nombre robertpickton. com. Los padres de la idea piden 12,5 millones de dólares a quien quiera hacerse con este soporte de tremendo potencial comercial es decir, para poner anuncios que lean las hordas de internautas que se espera que lo abarroten con sus entradas, en cuanto se conozca el desenlace del juicio. Para quien no pueda esperar, ya piden 150 dólares por una carta escrita por Pickton poco después de ser detenido. S e llama Robert Pickton, se ganaba la vida criando cerdos, tiene aspecto de estar algo ido y su abogado defensor asegura que en este caso las apariencias no engañan. Le juzgan por el asesinato de seis mujeres, aunque hay indicios serios en su contra de 20 más. Sin embargo, y en un último giro de esta historia, ha aparecido un vídeo en el que se autoinculpa de al menos 49 asesinatos. El autor de la cinta fue un presunto compañero de celda que en realidad era un policía camuflado.