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82 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MARTES 6- -2- -2007 ABC Varias personas admiran en el Museo Thyssen un retrato que Picasso hizo de su primera mujer, la bailarina rusa Olga Kokhlova SIGEFREDO El siglo XX se retrata El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso reúne 145 obras de 60 artistas en el Thyssen y la Fundación Caja Madrid NATIVIDAD PULIDO MADRID. Si hay un género pictórico por antonomasia, ése es el retrato. Y no sólo los maestros antiguos sucumbieron a su poder de fascinación; también sedujo a la modernidad e, incluso, el arte contemporáneo le ha hecho un hueco entre sus lenguajes más innovadores. Hablar de retrato es hablar de Historia del Arte con mayúsculas. Las paredes de los grandes museos del mundo están plagadas de maravillosos retratos. Quizá el más grande de todos los tiempos sea el Inocencio X de Velázquez. Troppo vero exclamó el Papa al verlo. Pero, más allá de excelentes retratistas como Velázquez, Goya, Rembrandt o Van Dyck, el siglo XX hizo suyo el retrato reinventándolo, empezando por Picasso, que lo exprimió y retorció hasta el extremo y se convirtió en el gran retratista del siglo XX. Si en 2004 el Museo del Prado dedicaba al retrato español una estupenda exposición, De El Greco a Picasso ahora toman el testigo- -justo donde se cerraba aquélla- -el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid con otra no menos gran exposición, en la que vemos cómo ha ido evolucionando el género durante el pasado siglo. Organizada en colaboración con el Kimbell Art Museum de Forth Worth (Texas) adonde la muestra viajará en junio, El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso reúne 145 obras de sesenta artistas, distribuidas en sus dos sedes, hasta el 20 de mayo. El primer cambio radical que sufre el retrato en el siglo XX es que estalla el corsé entre pintor y modelo. Aquél ya no busca, como antaño, idealizar al retratado en obras, en su mayoría, por encargo. Ahora prima la mirada libre del artista, que posa sus ojos en el ser humano con nuevos códigos: es él quien decide si retrata su identidad o la falsifica, si crea estereotipos... Cuentan que cuan- do Picasso retrató a Gertrude Stein, ésta dijo: No me parezco Ya te parecerás le espetó el demoledor Picasso. Y es que, al igual que hiciera Oscar Wilde en su genial Retrato de Dorian Gray el retrato parece rebelarse contra la tradicional esclavitud del modelo. Éste ya no elige ser retratado; es el artista el que decide e impone su estilo. Ser retratado se torna un asunto sólo apto para personas audaces. El espejo y la máscara un relato de Jorge Luis Borges, da título a esta exposición. Una metáfora borgiana que ha servido a la perfección a los dos comisarios, Paloma Alarcó y Tres autorretratos de Lucian Freud, Egon Schiele y Vincent van Gogh (de izquierda a derecha)