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52 AGENDA Tribuna Abierta LUNES 5 s 2 s 2007 ABC Carlos Murciano Escritor EJERCICIO DE AMAR UANDO, en 2001, el poeta uruguayo Jorge Arbeleche (Montevideo, 1943) daba a la luz, en la editorial bonaerense Libros de Tierra Firme, su antología El velo de los dioses abría el círculo de su poesía con Las vísperas (1974) y lo cerraba con Para hacer una pradera (2000) Silenciaba así tres de sus libros primeros, Sangre de la luz (1968) Los instantes (1970) y Los ángeles oscuros (1976) el segundo de los cuales, editado en Madrid, nos había puesto en contacto en su día con el entonces joven poeta, a quien Juana de Ibarbourou, ya en su gloriosa madurez, alentaba y bendecía. Dos años después de la aparición de aquella antología, comentando en estas páginas- -septiembre de 2003- -un nuevo libro del poeta, El oficiante aludía yo a ese vacío, e incluso señalaba algún poema de Los instantes (concretamente, Bajo qué forma como merecedor de integrarse en cualquier selección. Una nueva antología de Jorge Arbeleche, impresa esta vez por Linardi y Risso en su Montevideo natal, nos llega ahora. Y ese vacío que digo está en ella cubierto. Y esos tres libros, representados. Y ese poema, en su sitio. El bosque de las cosas título del volumen, es también el del poemario inédito que lo enriquece y que recoge los versos escritos en 2005 y 2006. (Entre El oficiante y el libro que hoy me mueve a escribir, Ar- C En 1991, año en que obtiene el Premio de la Academia Nacional de Letras, por su ensayo Panorama de la Literatura Uruguaya, 1930- 1945 Arbeleche publica en la Editorial Signos Ejercicio de amar un poemario corazonado, que dice de ese espacio de serenidades en el que la juventud se fue y la ancianidad aún queda lejos beleche alumbró el pasado año El guerrero consagrado a la memoria de Enrique Ruiz Corbo, y del que escribió en este periódico Mariella Nigro) Bajo qué forma era una preciosa elegía materna, en la que la palabra madre no se mencionaba. Al menos, tal es mi interpretación. Dice Hebert Benítez, en la página inicial de esta entrega, que lo que la poesía comunica no es necesariamente lo que expresa y a su frase me aferró. Porque la elusión de Arbeleche en aquel poema lejano, es lo que lo encanta y enciende; como la insistencia en la palabra madre mamá mi madre es, en cambio, ahora, en el poema de El bosque de las cosas lo que lo colma de ternura: ...y madre está vestida con un traje de lana color miel y la tarde y la miel se vuelven agrias mamá es tarde tengo 63 años. Y no hice los deberes todavía L os once poemas de este libro inédito, los estructura el poeta, a modo de un pequeño concierto, en tres movimientos: alegro, adagio, largo. El adagio reúne los tres poemas más íntimos y emocionados. Junto al citado de la madre, hay otro al padre y un tercero a un ser querido, una mujer anciana se apoya hoy en un bastón es una curva apenas su esqueleto de quien tampoco se nos da referencia. Empero, el conjunto toma nombre de otro de sus poemas: Si todas las cosas son un bosque otro bosque se alberga entre las cosas He hablado en mis palabras iniciales del círculo de su poesía. Observa: Porque nunca se vuelven las cosas a su sitio. Alguna vez- -alguna- -forman un círculo el circulo del bosque Escribiendo del poeta en otra ocasión, apuntaba yo que lo oscuro ha pulsado, secreto, inquietante, a lo largo de toda la obra de Arbeleche, no como fin, sino como bosque- -ya mágico, ya funéreo- -que hay que cruzar en busca de la luz. Esa luz en cuya mullida música amarilla se reclinaba, incipiente, para escuchar el caliente latido del corazón del día i me detengo en el poemario inédito que pone broche a este florilegio, lo hago por su interés y novedad; pero en él, lógicamente, se recoge además lo más granado de la producción poética del cantor uruguayo: dieciséis libros que abarcan cuarenta años de un quehacer incesante y riguroso, dador de un sitio cierto en la poesía hispanoamericana. Nombraba más arriba a Hebert Benítez, y debo puntualizar que él ha sido, con el poeta, el responsable de la selección, y el firmante de un prólogo de no fácil lectura, Eucaristía de los tiempos en el que, entre otras cosas, dice de su prologado: Poeta de la temporalidad, en la temporalidad, la fugacidad del instante que se escribe en cada poema funda una experiencia fuerte: el amor y el desamor, los vivos y los muertos, el pasado y el presente, la memoria y el olvido, la exultación y la melancolía el lenguaje y el silencio, son tensiones que no se resuelven como dicotomías ya que se cohabitan, se interpenetran y desenvuelven en una suerte de pugna bifronte zurcida por el mismo hilo o arriesgaría nada si dijese que ese hilo es el amoroso. En 1991, año en que obtiene el Premio de la Academia Nacional de Letras, por su ensayo Panorama de la Literatura Uruguaya, 19301945 Arbeleche publica en la Editorial Signos, Ejercicio de amar un poemario corazonado, que dice de ese espacio de serenidades en el que la juventud se fue y la ancianidad aún queda lejos, y la pareja remansa ardores y conquista el sosiego, sin que el deseo, llama latente, se extinga: Este, Señor, es el amor más amado porque es el más sereno el responsable el que menos exige... Su caricia celebra las cosas de esta casa y la vida Pero, en verdad, el pálpito enamorado del poeta no se detiene en la esposa, sino que se expande. Porque toda su obra, contemplada en su conjunto, es un ejercicio de amor, un ejercicio de amar. N S Manuel Vilas Escritor GOYA Y EL MAL A Goya pintó el Mal, que es el gran tema de la modernidad CABO de ver Los fantasmas de Goya la última película de Milos Forman. La película no está ni bien ni mal. En realidad, la película importa poco, lo que sí importa, o me importa, es Goya. Si la película sirve a Goya, y creo que sí le sirve, ya es más que suficiente. Goya es, a mi juicio, el pintor más grande de la historia del arte. Y es el artista español que más me ha importado. Goya es un misterio inabarcable. Goya pintó el Mal, que es el gran tema de la modernidad. Recientemente, un escritor hispanoamericano ha escrito sobre el Mal de forma tan posmoderna como insuperable, me refiero a Roberto Bolaño. Claro que también Shakespeare escribió sobre el Mal. Por supuesto, lo hicieron igualmente Baudelaire y Conrad y Cami- lo José Cela y Faulkner y Benet. Es el gran tema. No es un tema enteramente cervantino, aunque un poco sí lo es. El Mal en Cervantes está humanizado, comprendido, rebajado, convertido en otra cosa, convertido en la Realidad, pero eso no es el Mal, es un sucedáneo tratable. En eso, en la representación del Mal, Cervantes fue un hipócrita talentoso. En Goya está tal como es el Mal: intratable. Goya quedó paralizado ante el misterio del Mal. l Mal es un misterio paralizante. La novela póstuma de Roberto Bolaño, titulada 2666 junto con el Canto General de Pablo Neruda, poseen la misma poética que la pintura de Goya: la representación del Mal. Luis Cernuda escribió mucho y bien sobre el E Mal, por eso le ha ido tan mal en las letras españolas. Dostoievsky estaba obsesionado con el Mal. Todas sus ficciones intentan entender el Mal. Tolstoi escribió en Resurrección una superación tontuela del Mal. Imagino que si leyera este artículo George Steiner pensaría que tengo una visión judaizante de la historia de la cultura. No es exactamente una visión judaizante, sino teologizante Si existe el Mal es porque el Bien es posible. Sin embargo, Kafka entendió que el Bien estaba constantemente ausente y era inalcanzable. Kafka pensó que el Bien no existía, o no podía existir en el ser humano. La representación de la realidad en la pintura de Goya convierte la historia de España en un momento estelar de la historia de Europa. La abundancia del Mal en la obra de Goya es casi como la abundancia de la vida: eso es un misterio teológico. El escritor peor leído de la literatura española es Cela. Estoy pensando en el último Cela, en el de Cristo versus Arizona la novela más importante de la literatura española del pasado siglo, junto con Imán de Sender, otra gran novela sobre el Mal. Pero la literatura más moderna la hizo Valle con sus esperpentos, porque el tema de los esperpentos es exclusivamente el Mal. lgunos filósofos y moralistas posmodernos han dicho que el Mal carece de contenido y de misterio, que, por decirlo a modo de ejemplo concluyente, Hitler era un hombre simple. Yo digo que sí, que quien desencadena el Mal suele ser alguien simple o vulgar o carente de interés (Hitler, Franco, Pinochet, Stalin, Castro, etc) pero lo desencadenado jamás es simple sino todo lo contrario, lo desencadenado es lo más complejo de la historia y vida humanas. El tema del Mal es el único tema importante. Nos ha costado verlo. A