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34 INTERNACIONAL LUNES 5 s 2 s 2007 ABC Tres ex jefes militares de EE. UU. piden a Blair que impida un ataque a Irán Desencadenar una guerra con Teherán por sus ambiciones nucleares sería desastroso ABC LONDRES. Tres destacados ex militares norteamericanos pidieron ayer al primer ministro británico, Tony Blair, que utilice su influencia sobre el presidente norteamericano, George W. Bush, para evitar una acción militar contra Irán. En una carta enviada al dominical británico The Sunday Times publicada en su edición de ayer, los militares afirman que desencadenar una guerra contra Irán para frenar sus ambiciones nucleares sería desastroso La carta está firmada por el teniente general Robert Gard, ex asistente militar del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el general Joseph Hoar, ex comandante en jefe, y el vicealmirante Jack Shanahan, ex director del Centro para la Información de Defensa. En la carta, Gard, Hoar y Shanahan piden al Reino Unido que busque la vía diplomática para resolver las tensiones con Teherán. Un ataque contra Irán tendría unas consecuencias desastrosas para la seguridad de la región, para las fuerzas de la coalición en Irak y acabaría por empeorar gravemente las tensiones regionales y globales indican. La actual crisis debe ser resuelta a través de la diplomacia según estiman en la carta los tres ex altos jefes militares. sidente además del Consejo musulmán para el entendimiento entre las religiones y las comunidades, se manifestaron de la misma manera que los militares norteamericanos, pero en la edición dominical del diario The Independent La realidad- -señalan en el periódico- -es que hoy por hoy no hay absolutamente nada en el derecho internacional que pueda justificar un ataque militar con Irán En su carta, los tres religiosos estiman que tal intervención no conseguiría más que contribuir a la consolidación de las fuerzas de los extremistas en Irán Estados Unidos y algunos de sus aliados occidentales estiman que Irán en realidad está utilizando su programa de uso pacífico de la energía nuclear para camuflar su producción de armas atómicas. En tres años En este sentido, el Instituto de Estudios Estratégicos señalaba la semana pasada en sus informes que Teherán tendría capacidad nuclear militar en tan solo dos o tres años. El Gobierno norteamericano se niega a descartar completamente el uso de la violencia contra Irán en el caso de que no detenga sus actividades nucleares y, por el momento, ha incrementado su presencia con nuevas unidades militares en las aguas del Golfo. Soldados iraníes asisten a los actos del 27 aniversario de la fundación de la República Islámica en el mausoleo de Ruhola Jomeini AFP Papel fundamental El Gobierno británico- -añaden los firmantes- -tiene una labor fundamental que desempeñar en todos estos movimientos para asegurar un renovado empuje diplomático y a la vez dejar completamente claro que se opondrá a cualquier recurso de la fuerza militar. La Administración de Bush debería participar inmediatamente en conversaciones directas con el Gobierno de Irán sin condiciones previas Los tres ex oficiales señalan que en su momento ya trataron de persuadir al presidente George W. Bush, a que abriera una tanda de conversaciones con Irán sin condiciones previas, siempre con el fin de hacer llegar a Teherán una oferta para encontrar una solución diplomática Por su parte, tres responsables religiosos británicos, el rabino Tony Bayfield, el ex obispo de Oxford, Richard Harries y el imán Abduljalil Sajid, pre- La violencia entre chiíes y suníes de Irak se traslada a varias ciudades norteamericanas MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Los chiíes celebraban la muerte de Sadam Husein. Los suníes observaban con resentimiento, y estalló la violencia. Pero los cristales que saltan por los aires no son los de los comercios de Bagdad, sino los del barrio chií de Dearborn, en Michigan. Por eso la violencia étnica que ha dejado de ser noticia en Irak ocupaba ayer la portada del New York Times Allí, en el restaurante AlAkashi de la Avenida Warren, junto a un cristal resquebrajado por el vandalismo, un camionero chií contaba al rotativo cómo la sangrienta guerra civil que se ha desatado en Irak tiene su eco en la emigración iraquí en Estados Unidos. Esta gente nos mira como si le hubiéramos vendido nuestro país a EE. UU. contaba Aqeel AlTamimi. A lo largo de esa avenida en las afueras de Detroit, una docena de comercios y tres mezquitas han sido objeto del vandalismo en dos ocasiones. La escalada de la tensión étnica se refleja también en las universidades de otras ciudades estadounidenses que concentran grandes comunidades de musulmanes. Es el caso de la Rutgers University, en Nueva Jersey, donde algunos estudiantes chiíes dicen ser discriminados por las asociaciones de estudiantes musulmanes, dominadas por la etnia suní. Y es que, aunque los suníes sean una minoría en Irak representan el 15 de los 1.300 millones de musulmanes que hay en el mundo, porcentaje que incide fielmente en los seis millones de suníes en Estados Unidos. New Jersey se está convirtiendo en un microcosmos de lo que ocurre en Irak porque la gente no ha sido capaz de dejar a un lado sus diferencias explicaba al rotativo Sami Elmansoury, vicepresidente de la Sociedad Islámica en la Universidad Rutgers. Para los que les tocan de cerca las imágenes de cuerpos reventados a bombazos que aparecen diariamente en televisión, es difícil olvidarse de ello a la hora de rezar. Por eso las divisiones se dan incluso en las mezquitas, donde hasta hace poco unos y otros eran simplemente musulmanes en un país extraño. Eso da pie a un proceso de fragmentación en el que las organizaciones se separan y se crean mezquitas nuevas para no compartir el suelo con el que antes era un hermano musulmán y hoy un enemigo suní o chií. En la Universidad de Michigan en Dearborn, la Asociación Musulmana ha legitimizado este sentimiento al establecer reglas que prohíben a los chiíes participar en las oraciones colectivas. Cuando el odio viene respaldado por la autoridad, como ocurre en Irak, no es de sorprender que muchos estudiantes denuncien haber sido víctimas de palizas. A un lado u otro del globo terráqueo, Estados Unidos parece incapaz de detener el odio milenario que ha desatado.