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24 ESPAÑA LUNES 5 s 2 s 2007 ABC Los pisos patera encienden otra crisis vecinal en el cinturón de Barcelona Los alcaldes del PSC alertan sobre la sobreocupación de viviendas s En algunos pisos, controlados por las mafias, se alojan hasta 35 individuos ÁNGEL MARÍN BARCELONA. Los pisos patera amenazan con romper la convivencia en los barrios marginales del área metropolitana de Barcelona, que en el último año y medio padecen una auténtica plaga de viviendas realquiladas donde viven hacinadas un número indeterminado de inmigrantes. Los alcaldes y vecinos ven con preocupación el auge del negocio de las pensiones ilegales en sus barrios. En esos pisos conviven en 60 metros cuadrados más de diez personas- -en algunos se han contabilizado hasta 35 inquilinos- -que llegan a pagar entre 100 y 120 euros mensuales por una cama o un sofá. En algunas de esas barriadas, la demanda de un jergón es tan alta que ya se da el negocio de las camas calientes para atender a los ilegales que buscan un sitio para descansar durante unas horas. Los precios oscilan entre los 60 euros por un colchón- -en alguncos pisos hay tres turnos- -hasta los 100 por un sofá y 120 por una cama en un habitación con tres literas. Esta situación de hacinamiento, según denuncian las autoridades y ONG s como SOS Racismo o Sodepau, Ciutat Vella cierra cien pensiones ilegales en 4 años Ciutat Vella, donde cuatro de cada diez ciudadanos son inmigrantes, es el único distrito de la ciudad de Barcelona que dispone de un equipo- -dos inspectores y dos urbanos- -para detectar y clausurar los pisos patera. En los últimos cuatro años, se han abierto expediente administrativo a 94 pensiones ilegales y a 10 locales comerciales que alquilaban camas, según explicó a ABC Gerard Capó, director general del Programa de Prevención de Ciutat Vella. La mayoría de estas viviendas sobreocupadas por inmigrantes no tienen licencia para ser utilizadas como una pensión y, por tanto, son requeridas por la autoridad policial a que cesen inmediatamente su actividad. Este negocio ilegal está encabezado por paquistanís, seguidos a cierta distancia por catalanes y chinos. Protesta de vecinos de Badalona, ayer, por un piso patera en el barrio de la Salud pone en peligro la convivencia vecinal y fomenta el racismo en las zonas que padecen esta problemática. en Badalona donde ya se han registrado enfrentamientos y discusiones, y en algunos casos se ha llegado hasta las manos entre los viejos vecinos y los recién llegados. La Guardia Urbana de Badalona detectó el año pasado 176 viviendas sobreocupadas donde residían un millar de personas, aunque la cifra asciende hasta las 2.700 personas en el padrón municipal. La unidad de convivencia de la policía local, en colaboración con las brigadas de extranjería de la Policía Nacional y de los Mossos d Esquadra, desmantelaron una veintena de pisos patera ocho locales comerciales empleados como viviendas y seis pensiones ilegales. Unos cuarenta extranjeros fueron detenidos durante las inspecciones a estos habitáculos por no tener los papeles en regla. Paquistaníes y chinos El mayor control de los pisos patera en la Ciudad Condal- -y, sobre todo, el precio de la vivienda en la capital catana- -están detrás del auge de este fenómeno en el cinturón industrial de Barcelona. Las mafias de inmigrantes, especialmente paquistaníes y chinos, que compran pisos para realquilarlos a sus compañeros u otros inmigrantes ilegales, han trasladado su actividad a los barrios metropolitanos para rentabilizar aún más su negocio sucio, aunque no ilegal. Este es el caso de los barrios de Sant Roc, Artigas y La Salut Alquiler por horas En una de sus inspecciones, los agentes descubrieron un local comercial que un ciudadano chino había dividido en diez habitáculos, donde apenas cabía un colchón, y que alquilaba por horas a sus compatriotas y a otros inmigrantes ilegales. La Policía Nacional también localizó, a finales de 2006, once pisos patera en el barrio de La Salut de Badalona, en el que se hacinaban 122 ciudadanos rumanos, de los que 34 vivían amontonados en un pequeño piso de menos de 60 metros cuadrados. En esta operación, detuvieron a 16 rumanos por infringir la Ley de Extranjería, mientras que el resto tenía los papeles en regla. Los barrios marginales del resto de municipios metropolitanos padecen la misma situación que la tercera ciudad de Cataluña. El último consejo de alcaldes del PSC, que agrupa a los ayuntamientos socialistas de una treintena de localidades de más de 50.000 habitantes, reclamó a principios del año pasado al Gobierno central una revisión de la Ley de empadronamiento para que fije un límite en el número de personas empadronadas en una Hace año y medio en Barcelona se detectaron 1.895 pisos con más de once personas censadas Protesta en Badalona frente a dos pisos con una treintena de rumanos M. J. F. BADALONA. Un problema doméstico amenaza con convertirse en una revuelta contra los pisos patera en el barrio de la Salud de Badalona (Barcelona) con el colectivo rumano en el centro de todas las quejas. Por segundo día, más de 200 vecinos se concentraron ayer frente al número 90 de la calle Pau Piferrer, donde se produjo la chispa que encendió un conflicto latente. En los bajos y en el segundo piso vive una treintena de rumanos pertenecientes a varias familias. En el primero reside un matrimonio español. Anteayer, después de varios días con los sanitarios del baño rebosando aguas fecales, el dueño del primero, Jaime Reyes, que achaca la situación a la falta de higiene de sus vecinos de arriba, subió a quejarse. Según Reyes, no le hicieron caso y la impotencia le hizo salir a la calle en un estado de gran nerviosismo. A medida que se fueron enterando los vecinos, se formó una concentración espontánea que duró casi todo el día. Debido a la presión, el dueño del segundo echó a los rumanos, al menos tres familias, a cambio de 650 euros. Los vecinos aseguran que éstas volvieron ayer y se metieron en los bajos con sus compatriotas. Ayer, a las siete de la tarde, los vecinos acudieron de nuevo al 90 de Pau Piferrer. Del balcón del primer piso colgaba una pancarta: Fuera rumanos. No al incivismo. No somos racistas Los gritos a la misma puerta de los bajos, donde permanecían los rumanos con la luz apagaba, repetían esas consignas y pedían la dimisión de la alcaldesa El momento de mayor tensión se vivió cuando se acercaron a esa puerta un niño y una niña. Los gritos arreciaron y algunos vecinos se fueron hacia ellos, algo que impidieron policías de paisano. Eran el hijo y una sobrina del dueño del local, que se encuentra en Bangladesh, su país de origen. Acudieron con una denuncia a exigir a los rumanos que abandonen el local. Según explicaron después, los inquilinos les pidieron pasar allí la noche porque tienen niños pequeños y les prometieron que se marcharán esta misma mañana.