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ABC LUNES 5 s 2 s 2007 ESPAÑA 19 EL OBSERVATORIO Germán Yanke ¿QUÉ DEMONIOS ES EL PROCESO DE PAZ? El presidente debe saber que, si bien el PP puede aprovechar electoralmente el descontento, las críticas le llegan de todas las vertientes ideológicas. La oposición al proceso y al empeño en continuarlo cuando sea posible no es cuestión de la derecha, ni de nostálgicos, ni de inmoderados Están en ella también, a la izquierda y a la derecha, los que tienen más apego a la ley y a la defensa de la libertad que a las aventuras de salvadores imprudentes P ODEMOS discutir sobre la utilización del himno nacional en la manifestación del pasado sábado o sobre las razones que esgrimen quienes participaron en ella. La primera opción parece haber sido la elegida por el partido gubernamental para construir con ella una suerte de paradójico argumento: el PP al que se identifi, ca con la organización de la manifestación a pesar de que se sumó a ella, utiliza el himno porque quiere apropiarse de modo partidista de los símbolos del Estado, del mismo modo que pretende apropiarse de la lucha contra ETA, como si su política antiterrorista fuese no sólo la única posible, sino la disculpa para atacar, como lo hace, al Gobierno, que sería su verdadero y primordial objetivo. A ese mismo esquema responde la insistencia en subrayar la soledad del PP (que estaría no sólo contra el PSOE, sino contra todos los demás grupos parlamentarios) y, como colofón, la presentación de una razón psicológica para este desvarío no acepta el resultado democrático de las últimas elecciones generales. político de ambas. Así que no el PP sino un amplio sector de la opinión pública argumenta que, estando en contra de la negociación con la banda, no está seguro de que la acción del Gobierno responda a ese criterio. Pedir a estas personas que callen porque es al Gobierno a quien corresponde la dirección de la política antiterrorista es, en estas circunstancias, absurdo. Sugerir que lo que deben hacer los críticos es apoyar un nuevo acuerdo en esta materia con quienes piensan que sí es necesaria y conveniente la negociación es, sencillamente, un escarnio. o que saben los manifestantes es que los intermediarios- las personas que han trabajado con esfuerzo impresionante en palabras del presidente- -siguen con los canales de comunicación abiertos aunque por el momento no consideren oportunos nuevos encuentros. Arnaldo Otegi, para mantener la idea de que el proceso detenido no está del todo roto, insiste en que las alternativas son sólo dos: o retomarlo de algún modo o que el PSOE se sume a las tesis del PP que es precisamente lo que el Gobierno no quiere de ningún modo. Saben que quienes, tras el atentado de Barajas, reprochan al Gobierno que no diera algunos pasos necesarios lamentan que el proceso se haya quedado a poco trecho de haber dado algunos frutos importantes: la mesa de partidos aunque sea en una inicial versión técnica el acercamiento de presos de ETA al País Vasco, la búsqueda de una forma en la que Batasuna pudiera presentarse a las elecciones, etcétera. No es un secreto que los socialistas han establecido lazos en Navarra con Nafarroa Bai para un hipotético gobierno de coalición que analice la posibilidad de algún tipo de consulta, aunque fuese vía de referéndum sobre una actualización foral. Ni que hay en las filas del PSOE quienes especulan sobre un referéndum consultivo. L U n viejo chiste cuenta la desventura de un automovilista al que se le pincha una rueda una noche tormentosa en una curva perdida. Sale del coche y comprueba que no tiene gato. No hay nadie, ni una casa, ni una mala cabaña en la que refugiarse, a su alrededor. Comienza a caminar y ve, allá, en medio de la montaña, la lucecita de lo que podría ser una vivienda. Se lanza monte a través, calado por la lluvia, helado por el frío, se tropieza en el barro, cambia de rumbo y cae en un charco, elige otro camino y hay un barranco. Va aumentando su enfado consigo mismo y con el mundo. Y cuando, al final, enardecido y agotado, se abre la puerta de la casa solitaria, el automovilista grita a su propietario: ¿Sabes lo que te digo? ¡Que te metas el gato por donde te quepa! Quizás al PSOE le pase algo parecido y, después de una travesía tan lamentable como la del proceso termina gritando en la puerta del PP que la culpa es suya, que ya sabemos que lo que quiere es terminar con Rodríguez Zapatero y que se meta el himno por donde le quepa... Podemos también ocuparnos, como decía al principio, de lo que argumentan los manifestantes. Sería un error, de todos modos, identificarlos con el PP como resulta necesario en el argumento antes expuesto y que se trata de convertir en doctrina oficial socialista, hasta el punto de que los militantes del PSOE críticos con el Gobierno en materia antiterrorista se convierten en vendidos al PP l presidente y su equipo deben saber que, si bien el PP puede aprovechar electoralmente el descontento, las críticas le llegan de todas las vertientes ideológicas. La oposición al proceso y al empeño en continuarlo cuando sea posible no es cuestión de la derecha, ni de nostálgicos, ni de inmoderados, aunque todos éstos muestren su beligerancia con el Gobierno. Están en ella también, a la izquierda y a la derecha, los que tienen más apego a la ley y a la defensa de la libertad individual que a las aventuras de salvadores imprudentes, los que prefieren los procedimientos reglados- -incluso el diálogo institucional- -que el arrojo de estrategias novedosas- -incluida la negociación con terroristas- Y, por cierto, la mayoría de los que tienen experiencia acreditada del terror y la amenaza nacionalista y el significado T E No el PP, sino un amplio sector de la opinión pública argumenta que, estando en contra de la negociación con la banda, no está seguro de que la acción del Gobierno responda a ese criterio odo ello, en una estrategia que busque el pretendido desistimiento de los terroristas por la vía de pactar conquistas nacionalistas con la ayuda del PNV Una estrategia que, en pa. labras de Zapatero, también exige la política y la suma de voluntades de los que en eso que se llama la izquierda abertzale están a favor del fin de la violencia y de que se logre la paz Y saben que, según estos mismos hombres de paz no se dieron esos pasos por la presión de determinados sectores de la opinión pública. Es lógico que salgan a la calle una y siete veces para seguir impidiéndolo. Aunque, si quieren, hablamos del himno nacional...