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ABC LUNES 5 s 2 s 2007 Hacia un nuevo proceso s Jarrai y el desafío etarra ESPAÑA 15 REACCIONES Diego López Garrido Portavoz parlamentario PSOE Ángel Acebes Secretario general del PP María San Gil Presidenta PP del País Vasco Rodolfo Ares Coordinador del PSE Aralar Jon Abril, vicecoordinador En España, antes o después, quien la hace la paga. Cuando se comete un acto terrorista o un delito, las instituciones funcionan Todo el entramado de ETA- Batasuna ha hecho, con un acto propagandístico, un ejercicio de burla contra el Estado de Derecho Ha sido una burla que refleja la debilidad de la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero, que no lidera la lucha contra ETA Lamentablemente, se pone de manifiesto que no tienen ninguna voluntad de hacer política respetando las reglas del juego y la legalidad Las detenciones no van a beneficiar a un proceso de paz. Es un gesto positivo que se hayan presentado voluntariamente para ser detenidos Propaganda: el efecto frontón Siempre que ETA ha exhibido a algunos de sus represaliados por velódromos, frontones, polideportivos e incluso catedrales, ha contado con la cobertura cómplice de los dirigentes de Batasuna POR J. PAGOLA MADRID. ETA ha utilizado en ocasiones a los militantes que considera quemados derrotados o de perfil bajo para asestar los golpes propagandísticos que tanto le gusta compaginar con sus asesinatos. Exhibió por velódromos y frontones al prófugo Ángel Alcalde, un simple colaborador, pero, en cambio, se cuidó muy mucho de poner a buen recaudo a Josu Ternera Jon Salaberría o Asier Oyarzábal, por citar unos pocos, cuando eludieron la acción de la Justicia y se incorporaron a la dirección. no se haya vendido como confidente de las Fuerzas de Seguridad, ya que su estancia en prisión preventiva les ha podido hacer vulnerables en este sentido. Así las cosas, tras rechazar su posible captación, ha decidido utilizarlos con fines propagandísticos, en este caso, para desprestigiar a la Policía y transmitir la imagen de una juventud borroka (combativa) con la moral alta, pese a la represión Si ahora la maquinaria propagandística de ETA- Batasuna ha elegido un frontón para su alarde propagandístico, en 1991 escogió el Velódromo de Anoeta. HB celebraba entonces un mitin cuando por sorpresa irrumpió en el escenario Ángel Alcalde, que dos años antes había huido aprovechando que se encontraba en libertad para poder acreditarse como diputado batasuno en el Congreso. Los dirigentes de la coalición cerraron todos los accesos al recinto para que los periodistas no pudieran hacer llamadas. Una vez garantizada la retirada del prófufo, con la escolta que le brindaron los mismos miembros de la mesa nacional, las puertas se abrieron. Uno de los detenidos abandona el frontón La Esperanza, donde se escenificó la entrega ra; Koldo Saralegui; Josu Portu; Mikel López, y Yolanda Berruete. ¡Faltaban tres! En efecto, Patxi Hernández, Rosa Alkorta, que días antes incluso se habían permitido dar una rueda de prensa en Bruselas, y José Luis Beotegui habían burlado el cerco. En enero de 2003 ETA- Batasuna eligió el polideportivo Joxean Gasta a escasos metros del velódromo de Anoeta, para otra de sus puestas en escena de etarras que, desafiantes, regresan del exilio De nuevo usó a militantes que consideraba de perfil bajo más utiles en la propaganda que en la lucha armada Y, cómo no, exhibió en la cancha al incombustible Ángel Alcalde, que se vio acompañado, entre otros, por Cándido Ostolaza Izaguirre, Beltzita a quien la Policía le relacionaba con el secuestro del empresario Saturnino Orbegozo, liberado por la Guardia Civil cuando ETA- pm ya había decidido asesinarle. Ostolaza huyó a Francia y formó parte de los aparatos de zulos y falsificación. A principios de los años noventa se desplazó a Uruguay trasladando parte del aparato de falsificación En el acto estuvieron presentes también Iñaki Cantero, a quien las autoridades francesas negaron en 1988 el estatuto de refugiado político que había solicitado, así como Santiago TELEPRESS Contaminados Las Fuerzas de Seguridad están convencidas de que la banda rechazó la incorporación a su estructura de comandos de, al menos, veintidós de los veintitrés miembros de Jarrai cuando, tras dictarse la sentencia, pasaron a la clandestinidad. Uno, de momento, sigue huido porque no se prestó al alarde propagandístico de ayer. La banda, superada en los últimos años por la psicósis de que tiene infiltrados en sus filas, teme que estos jarraitxus hayan estado vigilados por la Policía e, incluso, que en el período que va desde que fueron juzgados hasta ahora algu- El encierro de Bayona En agosto de 1996 diez etarras que estaban deportados en distintos países de América y África regresaron a Francia y se encerraron en la catedral de Bayona para reclamar su derecho a vivir en Euskadi La mayoría de ellos no tenían causas pendientes con la Justicia, al menos de gravedad. Durante varios días, apoyados por los dirigentes de HB, hicieron cuantas declaraciones les vino en gana. Al cabo de una semana, la Policía gala desalojó el recinto religioso y detuvo a José María Pagoaga Gallastegi, Peixoto Jon Arruti; Gabriel Segu- ETA rechazó fichar para sus comandos a los 23 jarraitxus Antes de deambular por Iparralde se han prestado a la propaganda La banda ha elegido a militantes quemados o de perfil bajo para pasear la represión por velódromos, frontones y catedrales Iparragirre, Aitor Oteiza, Ramón Susuarregi, Kepa Garro, Concepción Arana, Isabel Ariztimuño, Lourdes Zorrozua, y una mujer llamada Ana. Anunciaron su vuelta a España exhibiendo supuestos dni vascos Según declaró entonces Alcalde, habían decidido regresar porque somos ciudadanos vascos, queremos participar en el proceso soberanista y porque el proceso de liberación nos necesita Pacto con los derrotados Como en el caso de los encerrados en Bayona, los etarras que escenificaron con su presencia en el polideportivo Joxean Gasca un desafío al Estado no tenían causas pendientes, porque ya habían prescrito. La Policía creyó que su vuelta era consecuencia de un pacto con los cabecillas. Cansados y desmoralizados, habían transmitido su deseo de regresar al País Vasco y, a cambio de la autorización, ETA les había exigido que camuflaran su retirada a golpe de propaganda.