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ABC LUNES 5- -2- -2007 Hacia un nuevo proceso s Jarrai y el desafío etarra ESPAÑA 13 Unos doscientos simpatizantes de la trama juvenil de ETA respaldaron a los 18 condenados de Segi en el momento de su entrega Policía vasca empezó a desalojar a los condenados, que fueron detenidos sin oponer resistencia y apoyados por los concentrados. En el exterior del frontón, Interior había desplegado una decena de furgonetas de la Brigada Antidisturbios que no llegaron a actuar. Los miembros de la trama juvenil de ETA detenidos fueron trasladados a dependencias policiales y posteriormente ingresaron en prisión. centro de Bilbao. Fue la Audiencia Nacional, tras conocer el fallo del Tribunal Supremo, la que ordenó proceder a la inmediata detención e ingreso en prisión de los condenados. El mismo 20 de diciembre la Guardia Civil arrestó en San Sebastián a Amaia Arrieta e Igor Ortega. El día anterior había sido detenido Iker Frade Bilbao por participar en un acto de apoyo a Juan Ignacio de Juana. La cuarta detenida fue Olatz Carro, a quien la Ertzaintza localizó en Murguía (Álava) La presidenta del PP vasco, María San Gil, consideró que la aparición pública de los 18 condenados es una osadía más al Estado de Derecho, una burla y una escalada en la ofensiva terrorista que refleja la debilidad de la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero La dirigente del PP se preguntó cómo era posible que estos 18 etarras, sobre los que pesa una condena, aparezcan hoy por su propio pie por las calles de Bilbao EFE Prófugos a la carta Se entregaron por consejo de sus abogados, después de que algunos hasta hubiesen concedido entrevistas a la prensa proetarra s Habían pasado dos semanas desde que el TS se pronunció sobre el carácter terrorista de la trama juvenil de ETA POR N. VILLANUEVA MADRID. La escapada de los cachorros de ETA no podía durar mucho más. Diecinueve de ellos llevaban ya 15 días en busca y captura y, bien aconsejados por sus abogados- -la letrada batasuna Jone Goiricelaia estaba ayer a la cabeza del acto del frontón- optaron por entregarse ayer a la Justicia. La cuenta atrás para la escenificación que los 18 condenados (todavía hay un prófugo) y sus familiares y amigos llevaron a cabo en Bilbao comenzó el pasado 19 de enero, cuando el Tribunal Supremo desmontó la impunidad del entramado político y social de ETA al considerar que Jarrai- Haika- Segi (el mismo perro con distintos collares) no era una simple asociación ilícita, sino terrorista. El alto Tribunal resolvía así el recurso de casación presentado por la Fiscalía contra la decisión de la Audiencia Nacional de no atribuir a la trama juvenil de ETA el carácter de terrorista. La Sección Cuarta de lo Penal argumentó entonces que ni Segi ni sus antecesoras lo eran porque no utilizaban armas ni explosivos Por contra, el Supremo aseguraba hace dos semanas que los cócteles molotov -con los que los proetarras han llegado a matar a dos personas y destrozar numerosos inmuebles- -sí se pueden considerar armas. La publicidad de los argumentos que el Supremo vertirá en la sentencia, que contará con más de 200 folios y que todavía se está redactando, tendrá que esperar todavía unas semamas. Más allá de las repercusión que puede tener la decisión de la Sala Segunda sobre otras causas abiertas contra el entramado de ETA, la consecuencia inmediata de la resolución era la orden de detención de los 24 condenados. Todos habían conseguido eludir la cárcel tras la sentencia de la Audiencia Nacional, pues, aunque se les condenaba a penas de entre dos y tres años y medio, no tuvieron que cumplir al haberlo hecho ya en prisión preventiva. Sin embargo, ahora, con una condena de seis años de cárcel, nada evitará ya que los miembros de la trama juvenil de ETA duerman entre rejas al menos dos años. Pero no todos los prófugos de Segi han permanecido durante estas dos últimas semanas en el más absoluto anonimato. Como ya informó ABC, al menos Gara sí tenía localizados a Ibón Meñica y Olatz Dañobeitia, que el viernes aparecían fotografiados en la portada del diario proetarra con motivo de una entrevista. Además de esta causa, Meñica está también implicado en la investigación que se sigue en la Audiencia Nacional sobre los llamados bonos de ETA. Este condenado fue pillado in fraganti con veinte bonos canjeables por dinero con los que la organización terrorista se ha financiado durante el alto el fuego. Dañobeitia también ha participado activamente en la estrategia del entorno proetarra, hasta el punto de que es miembro de la comisión negociadora de Batasuna y como tal, junto a Otegi y Rufino Echeberria se sentó en la mesa de diálogo de Amara al lado de los dirigentes socialistas Patxi López y Rodolfo Ares. A partir de este momento la única orden de detención que sigue vigente es la de Gorka Betolaza, quien continúa en paradero desconocido, al menos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Acusaciones de ineficacia El Tribunal Supremo condenó el pasado 19 de enero a 23 personas a seis años de cárcel por pertenecer a Jarrai, Haika y Segi, consideradas por el auto judicial asociaciones ilícitas de carácter terrorista. Cuatro de ellos fueron detenidos con inmediatez en sus domicilios, mientras que el resto se dio a la fuga, lo que provocó graves acusaciones de ineficacia contra los Gobiernos central y vasco. Hace veinte días el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se comprometió a detener en las próximas horas a quienes aparecieron ayer en el La justificación policial No obstante, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) respondió que no puede culparse ni a las Fuerzas de Seguridad del Estado ni a la Ertzaintza de que los condenados se hayan escondido durante quince días. José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del SUP, declaró a Servimedia que hasta la sentencia del Supremo se encontraban en libertad y por tanto no debían estar sometidos a vigilancia policial. Vigilarles, en su opinión, podría haber implicado la comisión de un delito. Fueron los propios condenados los que eligieron el momento y el lugar de su detención La Policía recuerda que hasta la orden de detención estaban en libertad y, por tanto, no vigilados Pese a estar condenados a seis años, permanecerán en la cárcel una media de dos, pues ya han estado en prisión preventiva