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6 OPINIÓN LUNES 5 s 2 s 2007 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES ZAPATERO QUIERE SILENCIAR A OPOSICIÓN, JUECES Y CIUDADANOS La tendencia que revelan las encuestas empieza a provocar mucha inquietud en La Moncloa. Pero ¿con qué autoridad va a destituir ministros el peor del Gobierno? tendió el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Blázquez, cuando llamó a una concentración para poner en marcha la paz en vez de para exigir el fin de ETA Blázquez, como el Gobierno y los aliados del PNV sabe que no hay proceso de paz porque de ser así no habría una gota de violencia, pero no es el caso. Aquí, como en Irlanda del Norte, estamos en un proceso político y por eso la violencia o la acción policial y judicial se consideran accidentes de recorrido, tal como confesó en su lapsus linguae Zapatero y ocurría en el caso irlandés. El obispo de Bilbao enmendó el error exigiendo el final de ETA y pidiendo perdón a las víctimas, pero contribuyó al equívoco de la paz que todo lo justifica. Lo demostró ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco el lendakari, Juan José Ibarretxe- -con el apoyo de Rodríguez Zapatero- diciendo que las conversaciones que ha tenido y tendrá con Arnaldo Otegi son para alcanzar la paz, y que si con ello vulnera la Ley de Partidos... ¡qué le vamos a hacer! Y añade que, además, nadie podría sancionar penalmente su actuación pacifista porque ello supondría controlar el Poder Ejecutivo desde el Poder Judicial, como lo dijo el Tribunal Supremo tras una denuncia contra Zapatero. O sea, los gobernantes, como en el juicio de los GAL, están exentos de responsabilidad ante la ley, porque o se les puede estigmatizar o se daña su función política, porque en su particular interpretación la Constitución les garantiza que sólo pueden ser controlados por el Parlamento. Pablo Sebastián STAMOS a la espera de la anunciada crisis del Gobierno para ver si el relevo queda en el ministro López Aguilar de Justicia- -donde tanto monta el fiscal Pumpido- -o si el presidente Zapatero se atreve a más, como se lo sugieren desde el PSOE y su aparato de propaganda, animándole a incluir en el Gobierno a un nacionalista catalán y algunas caras nuevas que le permitan abordar con ímpetu renovado el tiempo electoral que le queda de legislatura. Porque lo cierto es que la tendencia que revelan las encuestas- -como la que hoy publica ABC, concediendo la victoria al Partido Popular- -empieza a provocar mucha inquietud en La Moncloa. Pero ¿con qué autoridad va a destituir y poner ministros el peor gobernante del Gabinete? Pues imponiendo la ley del silencio, como hace en el PSOE. La vicepresidenta De la Vega, que utiliza las ruedas de prensa del Consejo de Ministros de España- -lugar inapropiado- -para atacar al PP mientras elude pronunciarse sobre los demás, el viernes tenía una sola misión: silenciar por descalificación al Foro de Ermua, excusando la ausencia del Gobierno de su manifestación para poder decir luego, como estaba previsto, que fue una marcha contra el presidente del Ejecutivo. Hubo de todo, repulsa a ETA y críticas a Zapatero, y Mikel Buesa lo explicó bien diciendo que si ETA hace política con el terrorismo y el Gobierno lo consiente, las víctimas también hacen política con su voz exigiendo la derrota de ETA y la ausencia de diálogo. Diálogo y paz, he aquí el binomio mágico con el que Zapatero se aparece como un bendito ante el conjunto de la sociedad, y especialmente ante los dirigentes y militantes del PSOE, para imponer su ley del silencio y para que nadie le exija las responsabilidades pertinentes por el desgobierno de la nación. Un binomio, diálogo y paz, que le sirve al presidente para controlar sus huestes y aislar, acusándoles de enemigos del diálogo y de la paz, a quienes se niegan a darle otro cheque en blanco para volver a hablar con los terroristas. Algo a lo que tenía derecho, como Aznar y Felipe González, pero sólo para hablar de entrega de las armas y no de la mesa de negociación política como habían pactado con la banda ETA el Gobierno y los socialistas vascos. Esa es la diferencia crucial que no en- E Diálogo y paz, he aquí el binomio mágico con el que Zapatero se aparece como un bendito ante el conjunto de la sociedad, y especialmente ante los dirigentes y militantes del PSOE, para imponer su ley del silencio y para que nadie le exija responsabilidades Pues no, los gobernantes deben acatar la ley, y no hay estado de necesidad o ansias de paz que justifiquen su impunidad. Y menos aún, con la excusa de que el control reside en Parlamento que, como el de los medios de comunicación, va por otro camino. Y además en el caso español, con más motivo porque la práctica política prueba que en España es al revés: es el Gobierno el que controla al Parlamento con su partido o en coalición, previo pago del precio exigido por los aliados de PNV y ERC. En España hay, pues, más separación de funciones que de poderes. Se ve en el empeño del Gobierno por silenciar al PP e impedir que presente iniciativas parlamentarias para impedir al Partido Comunista de las Tierras Vascas participar en los comicios municipales de esa comunidad. ¿Quién controla a quién? Si fallan jueces, Gobierno y Parlamento, la respuesta pasa por la calle. Y eso es lo que está ocurriendo ¡hasta con la Guardia Civil! El presidente del Gobierno, acostumbrado como está a dominar la muralla informativa audiovisual y a no informar ni debatir en el seno del PSOE, pretende que los jueces no controlen la justa aplicación de la ley, quiere silenciar el Parlamento, aislar a la oposición y hacer enmudecer a los ciudadanos en la calle, pero no lo conseguirá. Y menos aún en periodo electoral y a sabiendas de que, al final, las urnas hablarán y veremos si confirmando la tendencia que en su contra anuncian las encuestas. Aunque ello no dependerá de sus errores y prepotencia, sino también del acierto de la oposición, para que no crezcan, como ocurrió en Cataluña, el desencanto y, con ella, la abstención. ¡Vaya si me muevo! Yo también me voy del País Vasco; no tenemos libertad y encima se nos convoca con lemas erróneos