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ABC DOMINGO 4- -2- -2007 TOROS www. abc. es toros 89 Ángel Luis, segundo por la derecha, en pie, entre El Papa Negro y Pepote, posa vestido de corto en una fotografía familiar en la que aparecen Juanito- -con chaquetilla blanca- su madre, doña Carmen, sentada junto a su hija Carmen Pilar; al lado y sentado, Manolo, y con el sombrero de ala ancha calado, Antonio Muere Ángel Luis, desaparece la histórica dinastía Bienvenida Fallece en Madrid a los 82 años el más longevo representante de una familia que ha tocado tres siglossEn 2003 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes Z. DE LA SERNA SUÁREZ- GUANES MADRID. A las tres de la madrugada de ayer murió, a los 82 años, Ángel Luis Bienvenida, el último eslabón de la dinastía. Su muerte arrastra y atraviesa tres siglos de historia. Durante toda la jornada el mundo del toro mostró sus condolencias a su viuda Carmen y a sus hijos Rafael, Miguel, Carmencita, Álvaro y Luis. De la familia directa de El Papa Negro sólo sobrevive Carmen Pilar, la única mujer de siete hermanos- -Manolo, Pepote, Antonio, Rafael, Ángel Luis y Juanito- y todos fueron toreros, cinco de ellos matadores de toros. Hoy será enterrado en el panteón dinástico de la Sacramental de Santa María a las doce y media del mediodía, y el funeral se celebrará el próximo 7 de febrero. La génesis los Bienvenida se sitúa en el pueblo extremeño de Bienvenida, donde nacieron su abuelo Manuel Mejías Luján, a finales del siglo XIX, y su padre, Manuel Mejías Rapela, conocido desde sus tiempos de gloria como El Papa Negro, real constructor de la dinastía, la más importante junto a la de los Dominguín del siglo XX, con quienes compartían una amistad mucho más allá de la rivalidad que se creó en la mente de los aficionados. Cadacasa contaba con una sede en Madrid: los seguidores los hijos de don Domingo- -Dominguito, Pepe y Luis Miguel- -hacían causa en la cercecería Alemana de la Plaza de Santa Ana; los partidarios bienvenidistas centralizaban sus tertulias en la taberna Casa Puebla y en la cafetería Galatea de la actual calle de Príncipe de Vergara. Hasta allí, en los días de triunfo en Las Ventas, en el número 3, en su domicilio, donde hoy una placa recuerda a la dinastía, la afición llevaba a hombros a Antonio, por ejemplo, en cualquiera de las doce veces que abrió la Puerta Grande. Y precisamente desde allí partió, qué paradoja, su cortejo fúnebre en 1975, en el más tumultuoso entierro que se recuerda de un torero en la capital de España. Ángel Luis vio la luz en Sevilla el 2 de agosto de 1924. Tras cuatro temporadas vistiéndose de luces, debutó en Madrid como novillero el 25 de julio de 1943, con ganado de Muriel y con José Parejo y Pepe Dominguín de compañeros. Obtuvo un gran triunfo que repitió el 8 de agosto siguiente y en varias actuaciones en Barcelona, realizando así una gran carrera en el escalafón inferior. Toreó ese invierno en Venezuela y Colombia y tomó la alternativa- -entonces inválida en España- -en Bogotá. Se doctoró en Madrid el 11 de mayo de 1944, junto a sus hermanos Pepe y Antonio, con toros de Arturo Sánchez Cobaleda. Ángel Luis actuó ese año en la Corrida de Beneficencia con Manolete, su espejo, e hizo el paseíllo en veinte ocasiones, pero su afición comenzó a mermar y los contratos empezaron a escasear a partir del año siguiente: tres corridas en 1945, tres en 1946, 10 en 1947, 8 en 1948, y 4 en 1949, temporada en la hizo el paseíllo en el velódromo de París, junto a Julio Pérez Vito Tras un exilio voluntario en la Amazonía, Los Dominguín y los Bienvenida rivalizaron más en la mente de la afición que en la realidad de su amistad El Papa Negro decía que era el que mejor toreaba de sus hijos. En su esplendor compartió cartel con Manolete toreó dos corridas en Colombia en 1957, y a su regreso apoderó a sus hermanos Antonio y Juan, a Victoriano de la Serna (hijo) José María Clavel, Antonio Ordóñez, Manolo Cortés, Curro Vázquez, Julio Robles y Curro Rivera, entre otros. Ángel Luis fue el noveno miembro de una dinastía de once toreros. Su abuelo Manuel Mejías Luján fue un banderillero de tronío de los finales del siglo XIX y tuvo dos hijos toreros: Manuel y José Mejías Rapela. El primero fue matador de toros, con alternativa en Zaragoza, en 1905, de manos de El Algabeño, y el segundo, banderillero. Manuel Mejías Rapela, conocido como El Papa Negro a raíz de una crónica de Don Modesto, que lo equiparaba con el máximo mandatario de los jesuitas, estaba a punto de alcanzar la categoría de figura cuando el 10 de julio de 1910 el toro Viajero de Trespalacios le partió su carrera en la plaza vieja de Madrid. Toreó hasta entrados los años veinte. Los seis hijos de El Papa Negro fueron toreros, y cinco de ellos matadores: Manolo, Pepe, Rafael- -que no pudo pasar de becerrista por su trágica muerte en 1933 en el sevillano cortijo de La Gloria Antonio, Ángel Luis y Juanito. Todos nacieron en Sevilla- -Manolo en Dos Hermanas- menos Pepe y Antonio, que lo hicieron acci (Pasa a la página siguiente)