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ABC DOMINGO 4- -2- -2007 11 Critico a los que critican sin aportar ideas ¿Que nos pasa a los españoles para que se ponga continuamente en cuestión al Estado como institución central de nuestra convivencia? -Es curioso que seamos un pueblo continuamente disconforme con las estructuras públicas que sirven para organizarnos. Nunca ha cesado la crítica. En El problema de la vertebración del Estado en España me pregunto cuáles son los fundamentos de la disconformidad de determinadas comunidades territoriales con la fórmula del Estado nacional español. De dónde viene, a qué se debe, y qué es lo que pretende. Lo estudio con un parámtro de 300 años: desde los decretos borbónicos de Nueva Planta, al inicio del XVIII, a la reforma del Estatuto catalán. una nación, es una serie de compartimentos estancos? -Las reformas estatutarias emprendidas, la exacerbación del sentimiento nacionalista periférico... nos devuelven a una manera de configurar el Estado de base paccionada. Hay un retroceso, un retorno al pasado, por otra parte no negado por nadie, ni por los que lo reclaman ni por los que lo consienten. Parece un retroceso a la España anterior a los Decretos de Nueva Planta con los que se inicia el uniformismo centralista del Estado borbónico. ¿No cree que el camino emprendido nos lleva a la desvertebración definitiva? -No lo creo en absoluto. Tenemos una base cultural muy firme y enraizada, que no puede ser quebrada por la voluntad unilateral de nadie. Contamos, además, con un fondo jurídico común, que consiste en que las libertades, que con tanto esfuerzo nos hemos dado, también están absolutamente consolidadas, y son un patrimonio universal para todos los españoles, insusceptibles, por tanto, de ser aplicadas de un modo heterogéneo y desigualitario. ¿El diagnóstico que resulta es pesimista u optimista? -Algunos amigos que lo han leído me han comentado que han sacado más bien la primera impresión que la segunda. Pero, verdaderamente, el impulso que me ha llevado a escribirlo, y mis conclusiones, siempre se han orientado a explicar qué es lo que le falta a España para ser más fuerte, qué es lo que le falta al Estado para vertebrarse. He criticado lo más despiadadamente posible a todos los que se conforman con criticar sin añadir ninguna idea constructiva. ¿El Estatuto catalán se ha superpuesto a la Constitución? -El Estatuto catalán no ha tenido en cuenta el delicado equilibrio en que está sostenida la regulación de la estructura territorial del Estado y, en alguna medida, ha tratado de subirse sobre los hombros de la Constitución misma. Para empezar, es una norma sorprendentemente defectuosa. Sus contenidos y su regulación son impropios de un Estatuto, se mire por arriba, en cuanto que contiene preceptos que se escapan de la disposición de un Estatuto, como por abajo en tanto que se entretiene en pormenores indignos de su rango. Puede pronosticarse que lo que traerá esa norma es más conflictividad y no más poder real y efectivo para la Generalitat. Esa nomra está mal hecho. El jurista participó, desde la sala de máquinas de La Moncloa, en el proceso constituyente sea. Hay algunas pretensiones de los primeros proyectos que no tienen más futuro que ser abandonadas. Ni el menor atisbo de independentismo del País Vasco cabe en el marco constitucional. Por tanto, no hay ninguna posibilidad de debatirlo. ¿Hay que borrar del mapa el independentismo? -Bueno, borrarlo ideológicamente no; quien quiera ser independentista, que lo sea. La libertad ideológica no tiene límites. Quien aspire a la independencia de su pueblo es libre de formularlo como idea política, pero lo que no hay es marco ni constitucional ni europeo para que una reivindicación así pueda tener la menor posibilidad de realizarse. Y como no puede tener el menor alientos, pues, plantearlo es una fuente de crispación. Eso es lo que hace chirriar y poner en fuerte crisis las instituciones. de generar odio y crispación Luego están los Estatutos de andar por casa, diálogos y o negociaciones con terroristas, nacionalismos excluyentes, batasunos que preceden a lehendakaris ante los tribunales, órdagos a los jueces... ¿Por qué se desprecia, y se odia, tanto a España? -Incluyo la valoración de esta negación de la palabra en mi apreciación de que la libertad ideológica no tiene límites. En cuanto al odio y el ninguneo de España, me parece que puede apreciarse entre la clase intelectual una reposición del valor de la palabra y el concepto España. Se empieza a utilizar cada vez más. Ahora, España como concepto, vuelve a ser de nuevo un valor en alza. titud que el precio que se esté dispuesto a pagar. -En su libro sobre El problema de la vertebración del Estado repasa los fundamentos ideológicos de los nacionalismos. Al explicar el caso vasco, afirma que el PNV asumió la herencia de Sabino Arana de modo completo, incluyendo en ella, sin beneficio de inventario, los elementos míticos, contradictorios y extravagantes de su pensamiento. ¿Dónde reside esa mitología, extravagancia y contradicción reflexiva? -El de Sabino Arana es un pensamiento asombroso, frágil y cambiante. Pasa de ser independentista a ultranza a españolista. Y construye la esencia de la nación vasca utilizando mitos o inventados o ensalzados hasta el límite de crear, con pequeñas bases históricas, grandes leyendas. Todo sirve para construir una nación. Es lo que una politóloga francesa ha llamado el procedimiento IKEA de construir naciones: se cogen materiales procedentes de la historia, legendarios- un héroe, una batalla, una bandera- y se construye rápidamente una mitología que fundamente una reivindicación nacionalista. ¿Pero cuánto hay de realidad en esas historias? -Nadie medianamente informado podría negar la peculiaridad histórica, geográfica o cultural, de los territorios vascos. Pero ello no justifica que, además de estas singularidades, las reclamaciones nacionalistas se apoyen en datos completamente artificiosos, que son en buena medida históricamente inventados, y que no haría falta para nada invocarlos y mucho menos haber sacralizado al héroe y al creador de toda esa ideología hasta el punto de convertirlo en un ideólogo parangonable con los grandes profetas de la historia. -Hoy, España, ¿más bien que ¿El Estatuto catalán ha actuado de efecto ganzúa para excluir al Partido Popular? -El efecto es ese, aunque no sé si la pretensión: el PP está fuera, ha estado fuera de ese consenso, y eso es una cosa muy grave, porque la operación estatutaria es en cierta medida también constituyente, ya que el Estatuto completa el texto constitucional en cosas muy esenciales. De lo que diga el Estatuto depende no sólo la competencia, y el poder de una Comunidad, sino de rechazo también el poder del Estado. Y esas operaciones tienen que hacerse consensuadamente, no por minorías efímeras. Son efímeros todos los políticos y los partidos, pero muy especialmente si están apenas sostenidos por minorías muy endebles. -Pero Ibarretxe acusa al Foro de Ermua, a quien le niega la palabra, ¿Pero no resulta humillante que el Gobierno de esta nación en alza se entreviste, pacte y o dialogue con una banda de asesinos? -Lo humillante es menos la ac-