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6 OPINIÓN DOMINGO 4 s 2 s 2007 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LAS MANZANAS DE LA MONCLOA LOCOS Nuestro pequeño mundo no es de este reino vesánico, IVIMOS en un país de locos (España) Qué suerporque, si lo fuera, Euskadi no podría acercarse a la Rate que, viviendo en un país de locos, vivamos prezón, versión laicista del conocido principio profiláctico cisamente en aquella parte del país donde podede Sabino Arana Goiri: para llegar a Dios, Vizcaya debe mos sacar en procesión a treinta o cuarenta mil cuersepararse de España, país de pecadores. De maquetos dos cada vez que la magistratura nos incordia (Euskabajitos, sucios, cetrinos y rijosos, con culillo torero y nadi, Euskal Herria o el Vascochustán, nosocomio abiervaja en la liga, siempre dispuestos a violar vascas y vasto que la brisa impregna del aroma del pino marinero y cos. Paranoico de manual, inseguro de su sexo, fin de cuya llovizna pertinaz nos mantiene mentalmente sauna estirpe de madres castradoras y padres calnos, despejados y felices) Cuenta Foucault en zonazos, Arana proyectaba su íntima ambigüesu Historia de la locura en la época clásica que las dad en el estereotipo del español como chulo de ciudades flamencas del Renacimiento se quitaburdel y bujarra: un improbable eunuco aquejaban de encima a sus pirados metiéndolos en pido de priapismo crónico. Ibarreche seculariza nazas y encomendando éstas al albur de los caeste fantasma de zarzuela sicalíptica. Sentado nales. Si las virtudes curativas del agua, siemen la cofa de su propio delirio, protegiéndose del pre lustral ella, no les devolvían la razón antes sol negro de la melancolía bajo un gorro improde llegar al mar del Norte, naufragaban allí sin visado con las páginas centrales del Gara, senenterarse de su suerte, después de pasar un rato JON tencia que vivimos en un país de locos. Nada divertido en compañía de otros majaras y ofreJUARISTI que no pueda resolverse a paraguazos. ciendo a quienes los observaban desde la costa La traducción etarra del paraguazo de batzoki es, coun espectáculo no exento de cierta grandeza moral. mo bien se sabe, la bomba lapa o el coche bomba, que deStultifera Navis llamaban los más gramáticos a aquel tivuelve al loco más florido y agitado a la placidez del nirpo de embarcación antipsiquiátrica que el pueblo llano vana. Ah, dulce tierra de mi niñez, pontón hirviente de conocía por Narrenschiff, esquife de los necios, y que demencia varado en el litoral cantábrico, según se vieaparece en las hermosas xilografías de Holbein capitane de Brighton a mano izquierda. Qué consolador resulneado por la Dama Locura. Para Holbein y su amigo, el ta tomarla con el vecino cuando tu irreversible síndropoeta Sebastián Brant, la Nave de los Locos constituía me de Diógenes te obliga a parlamentar con las cucaraun símbolo ajustado de la condición humana, lo que no chas porque sólo ellas entienden de mierda. País de impidió que los orates de la región siguieran ahogándocuerdos pasados de rosca que se entregan amorosamense como lemmings mientras los renacentistas serios, te a los matarifes en una indecente transferencia histéempezando por Erasmo, andaban dale que te pego con rica. Desaparecerás, a este paso, en medio de una agolas alegorías. nía neototalitaria, con tus tribunales cercados por linPor el río Nervión bajaba una gabarra cargada de chadores de clase media y sin un solo cajero automático borrachos y todos de Vizcaya, reza la letra de una canen funcionamiento. Y quiera Dios que dispongas todación bilbaína. Bateau ivre, la barcaza en el agua se bavía de trenes para emigrar a este país de locos, porque lancea con su intocable lehendakari encaramado al de lo contrario veo a vascos y vascas, nuevo boat people, mástil de la ikurriña por el que trepan los jueces maquebuscar la salvación en gabarras, remolcadores, chintos, avanzadilla de un país de maníacos que nos quiere chorros y chanelas que se irán a pique ante el estupor sentar en el banquillo, como si fuéramos chusma de gade la última ballena bizcaiensis, atónita ante un especlera. Vascos y vascas, clama Ibarreche, vivimos en un táculo no exento de cierta grandeza moral. país de locos: España. Menos mal que no somos España. S I nos atenemos al código estético creado por Walt Disney para llevar a la pantalla un cuento de los hermanos Grimm- Blancanieves debemos admitir que María Teresa Fernández de la Vega se asemeja crecientemente a la antagonista del primer largometraje de dibujos animados de la historia del cine. Comenzó la vicepresidenta, al ritmo con que arreciaban las críticas a la política antiterrorista del Gobierno, mirando hacia lo alto y dejando transcurrir todo un tictac entre palabra y palabra en sus minimítines de los viernes. Ahora mira en la vertical del cielo y el segundo se intercala entre las M. MARTÍN sílabas de cada palabra FERRAND de sus aparentemente sosegados fervorines con los que pone estrambote propagandístico a los sonetos huecos del Consejo de Ministros. Siguiendo la tradición de Blancanieves De la Vega, en su papel de madrastra, nos quiere envenenar. Como resulta difícil, en La Moncloa, encontrar manzanas para todos, recurre a las ideas. Así, según tan sabia y enjuta señora, los cientos de miles de ciudadanos que ayer se manifestaron en Madrid- Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación -deben ser divididos en dos categorías. Unos lo hacían de buena fe y los otros contra el Gobierno Maravilla que tal necedad, muy en la línea del susurrante discurso vicepresidencial, merezca el aquiescente respeto de una gran mayoría ciudadana. ¿De dónde le viene a De la Vega ese plus de reverencia y respeto que disfruta en perjuicio de sus compañeros as de Gabinete? La vicepresidenta se atreve a juzgar las intenciones de la multitud. No sus dichos, sus hechos o, incluso, sus gestos; no, se atreve a interpretar el impulso que motiva las conciencias ciudadanas y mueve la voluntad de las gentes. Es el éxito de la circunspección formal, porque sus dichos no soportan un análisis. Si quienes se manifestaron ayer contra el Gobierno sentaban plaza de hacerlo así por clamar en favor de la libertad, es el Gobierno el que queda definido en boca de su primera actriz. Si la actitud contra se deriva por la negación al diálogo con los asesinos etarras, la afirmación gubernamental queda en evidencia, igual que las mentiras que sobre el particular nos distribuyen en sobredosis desde sus muchos altavoces audiovisuales. ¿No entra en el esquema socialista el amor a la libertad y la discrepancia, incluso radical, en un asunto que es ético antes que político? Quienes de verdad me preocupan, a partir de la clasificación de De la Vega, son los de buena fe Si se supone de mala condición a quienes ayer invadieron Madrid tras una elocuente pancarta, ¿cómo distinguir a los buenos de los malos? Para que las contumaces afirmaciones de la vicepresidenta oradora tengan sentido, viernes tras viernes, es preciso que una parte notable de la población española esté en el limbo. Es dramático, pero estamos. V