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4 OPINIÓN DOMINGO 4 s 2 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CUEVAS, MISIÓN CUMPLIDA EN LA CEOE OSÉ María Cuevas y la CEOE son casi sinónimos: la historia de esta confederación empresarial no puede entenderser sin la figura de su actual presidente, protagonista relevante de la casa desde su creación a mediados de los años setenta. La CEOE nació como patronal tras la liquidación de la vieja estructura de los sindicatos verticales franquistas y, desde entonces, ha preservado su unidad sin merma de las peculiaridades territoriales y sectoriales de las organizaciones que la integran y la convierten una de las organizaciones más consistentes del entramado de sociedad civil que se ha ido creando en España durante los últimos treinta años. Las diferentes iniciativas patronales que surgieron en la época optaron por la integración gracias, entre otros, a los buenos oficios de José María Cuevas, que desde primera hora ocupó la secretaría general de la nueva patronal. Desde ese puesto formó parte del grupo dirigente de la CEOE encabezado por Ferrer Salat, que acertó a plantear una estrategia que aunó capacidad de negociación y consenso con las demás fuerzas sociales, con enérgicas defensas de los intereses empresariales frente a los sucesivos Gobiernos y del prestigio de los empresarios en la sociedad. Cuevas ha sido fundamental para que la patronal española mantenga y consolide su unidad y una creciente fortaleza y respeto entre sus representados y en el conjunto de la sociedad. Lógicamente, no han faltado críticas a su gestión, pero su trayectoria global es brillante y eficaz y, seguramente, sus actuales socios sabrán agradecerlo antes de que se materialice su relevo próximamente. Sin perjuicio de la firmeza, Cuevas ha sido protagonista de sucesivos acuerdos sociales- -con todos los Gobiernos y los sindicatos- -que han contribuidodecisivamente ala estabilidad política y económica de España. El consenso constitucional de 1978 arrancó con los Pactos de la Moncloa, que tuvieron a los partidos políticos como artífices, pero también a la naciente patronal y a los emergentes sindicatos como sustentadores de un procedimiento que ha sido determinante para la transformación de España en una sociedad democrática y próspera. Cuevas ha seguido al frente de la patronal durante tantos mandatos entre otras razones porque siempre fue la mejor opción para sus socios, renuentes a cambiar lo que funciona bien. Su retirada significa la salida de escena del último protagonista de la Transición, de aquellos complejos finales años setenta en los que se tejió lo que hoy es España. Suárez, González, Fraga, Redondo, Camacho, Pujol, Tarancón, Fuentes Quintana, Guerra, Abril... y también Cuevas forman elcuadro de honor de esa generación que cambió España. El inminente relevo de Cuevas marca el fin de una época, pero su sucesión, para la que se perfila la figura emergente de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Cámara de Comercio madrileña y hombre de gran proyección y reconocida capacidad gestora, parece garantizar la continuidad de una exitosa labor en la CEOE, transformada hace tiempo en pieza básica y necesaria de la sociedad española. J MENSAJES DE CASTIGO A ZAPATERO L A política de negociación con ETA fue rebatida ayer en las calles de Madrid por decenas de miles de personas, que acudieron al llamamiento hecho por el Foro de Ermua para rendir homenaje a las víctimas del atentado en Barajas y demostrar públicamente su oposición al diálogo con los terroristas. Nunca una acción política de un Gobierno democrático había provocado una movilización tan continuada y masiva. Nunca tantos ciudadanos y durante tanto tiempo se habían sentido concernidos directamente por la situación de su país hasta el extremo de integrar en menos de dos años seis manifestaciones multitudinarias contra la política antiterrorista del Ejecutivo. También la convocatoria de ayer fue un éxito en todos los sentidos. En primer lugar, porque la asistencia fue masiva; tanto que el Gobierno debe reaccionar con sensatez y responsabilidad ante este mensaje ciudadano, y no caer en la burda descalificación de que el PP mueve todos los hilos, porque, si así fuera, más motivo tendría para pactar con los populares. Pero no es así. La razón es que hay muchos españoles, más de los que cree el Gobierno, realmente preocupados por el rumbo que han tomado los acontecimientos, o quizá por la falta de rumbo de una política- -la antiterrorista- -que Zapatero se encontró consolidada hacia la derrota de ETA y a la que ayer Rajoy le emplazó a volver, comprometiendo su apoyo- a la orden y en primera posición de saludo dijo gráficamente el líder popular- -si lo hiciera. En segundo lugar, porque la manifestación fue un acto colectivo de civismo y lucidez, en el que los asistentes no se equivocaron de enemigo- -sólo ETA lo es- ni perpetraron gestos de cainismo como el del cordón sanitario contra la derecha, pedido por algunos convocantes de la manifestación del 13 de enero; pero esos ciudadanos también fueron ayer muy claros al oponerse a la estrategia del Gobierno. Y, por encima de cualquier otra consideración, el hecho incuestionable es que la inmensa mayoría de las víctimas se siente más reconocida en la manifestación de ayer que en las apelaciones al diálogo con los terroristas. Esta manifestación del Foro de Ermua refleja un estado de opinión que ayuda a entender los resultados del barómetro que hoy empieza a publicar ABC. Si bien es cierto, en términos globales, que la encuesta atribuye a Zapatero más sintonía con el pensamiento ciudadano respecto al terrorismo (41 por ciento frente al 32 de Rajoy) también lo es que el líder del PP recibe de sus votantes un apoyo más firme que Zapatero de los suyos (74 frente a 69 por ciento) Un segundo dato a tener en cuenta es el empate (36 por ciento) que cosechan ambos ante la percepción social sobre cuál de ellos tiene más claro qué hacer ante ETA. Sin embargo, de nuevo Zapatero recibe un castigo mayor de sus votantes que Rajoy de los suyos. Es un aviso para el jefe del Ejecutivo: muy al contrario que el líder del PP Zapatero pierde crédito e influencia entre su electorado. Así, resulta significativo el dato de que el 83 por ciento de los votantes del PP crea que Rajoy tiene las ideas más claras; y sólo el 58 por ciento de los votantes del PSOE opine lo mismo de Zapatero. Y tercero, ocurre algo similar respecto al grado de confianza que generan ambos: el presidente aún supera al líder del PP en términos generales, pero goza de menos confianza entre los suyos que Rajoy entre el elector popular. Esto no ocurría meses atrás. Resulta enormemente revelador también que tres de cada cuatro españoles crean que realmente Zapatero no ha puesto fin al diálogo con los terroristas; y que a ocho de cada diez les parezca bien que el etarra De Juana siga en prisión provisional. Se trata de dos opiniones muy comprometidas para el Gobierno: la primera, porque demuestra que los ciudadanos no se han creído los pronunciamientos del Ejecutivo sobre la ruptura del diálogo; la segunda, porque refleja la oposición frontal a un trato judicial benévolo con los terroristas, moneda de cambio que los etarras han requerido al Gobierno con forma de una impunidad que los tribunales les están negando. FINANCIACIÓN ABUSIVA DE LOS PARTIDOS L A financiación de los partidos en un asunto espinoso que nunca parece resolverse de manera satisfactoria. Las formaciones políticas no aciertan a dar con la tecla idónea que termine por desterrar la falta de transparencia en sus finanzas y la sombra de corrupción sobre parte de sus ingresos. Los partidos, precisamente en su doble condición de promotores de esta nueva reforma legislativa y de beneficiarios reales de ella, están obligados a abordar soluciones con calma y autocrítica. Y, desde luego, con mucho más criterio que el demostrado por el PSOE, ERC y otros socios parlamentarios, que ya tramitan en el Congreso una reforma inspirada básicamente en más ingresos provenientes de las arcas públicas y, a la vez, en la sonrojante autoconcesión de privilegios fiscales. Los partidos han construido en torno a su actividad unas superestructuras cuyo mantenimiento es radicalmente incompatible con sus niveles de ingresos, y cualquier solución que pase por un incremento de la subvención pública no es ni mucho menos la adecuada. Bastante gasto representa ya para los contribuyentes el sostenimiento de las numerosas instituciones de las administraciones central, autonómica y local. En muchos aspectos, las formaciones políticas se configuran como empresas en su organización y funcionamiento, pero eluden adoptar el modelo empresarial en el ámbito financiero, siempre ahogado por un exceso de gastos en recursos humanos y medios materiales innecesarios. Nutrir esas macroestructuras sin atender a criterios de austeridad aboca a los partidos a perpetuar su déficit. Pero los partidos han de tomar coinciencia de que no es de recibo cuadrar siempre sus cuentas a base de dinero público: lejos de ampliar esas macroestructuras, tendrían que reducirlas y comprometer a sus militantes al pago de cuotas, algo que no ocurre en todos los casos. Tampoco estaría de más que los efectos de la fiscalización de los números de los partidos revistieran más apariencia de solvencia. Habitualmente, el castigo por irregularidades en la financiación queda difuminado por sanciones administrativas de escasa entidad y por la promesa de saldar cuentas en momentos más prósperos. Momentos que nunca llegan. Entonces, se convierte en práctica común la condonación de deudas por parte de bancos y, sobre todo, de cajas de ahorros, cuyos consejos de administración demuestran a veces un inconveniente y sospechoso favoritismo hacia las formaciones políticas que los inspiran. En aras de la decencia política, conviene que todo lo que afecta a los gastos y deudas de los partidos sea absolutamente transparente y esté sometido a un control eficaz. Tender a una autofinanciación razonable debería excluir la abusiva dependencia de ayudas estatales a fondo perdido, las medidas fiscales a la carta y la veleidad y la parcialidad en la actuación de cajas de ahorros.