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78 CIENCIAyFUTURO Cambio climático SÁBADO 3 s 2 s 2007 ABC En París habló la Ciencia La principal conclusión de la cita del IPCC es que las incertidumbres no pueden ser una excusa para dejar de actuar Ha llegado la hora de los políticos y no hay tiempo que perder POR A. ACOSTA PARÍS. La sede de la Unesco, en el número 125 de la parisina avenida de Suffren, era a primera hora de la mañana de ayer un hervidero, pero sobre todo de medios de comunicación. La gran mayoría de los científicos y todos los miembros de las delegaciones de países habían abandonado ya la ciudad, después de cuatro días de intensas negociaciones para acordar, a última hora de la noche del jueves, un documento de síntesis para los gobiernos que contentara a todos. Ni en las cumbres mundiales del clima se ha visto a tantos periodistas juntos en una rueda de prensa, toda vez que esas reuniones son inabarcables y su cierre a altas horas de la madrugada desanima a muchos a permanecer hasta el final cuando la crónica no va a ser inmediata. jar de actuar El precio de no tomar medidas es muy alto Los demás esperábamos la respuesta de Susan Salamon, copresidenta del Grupo 1 de expertos del Panel, sobre su sentimiento al ver estas cifras, en una cuestión formulada por el compañero de la BBC. La cara de preocupación de Salamon durante toda la presentación hizo pensar a más de uno que entraría al quite. Pero la Ciencia volvió a imponerse. No me corresponde a mí decir lo que hay que hacer, le toca a la sociedad. Los científicos ya han hecho su contribución. Es mejor preservar nuestro papel y abstenernos La copresidenta del Grupo 1 de expertos del Panel apagó el micrófono, para encenderlo un segundo después: No puedo expresar un sentimiento de urgencia. No haré declaraciones políticas El guante quedaba así echado para los políticos, mientras que para los periodistas la consigna vino de Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente: No hay que desanimar a los ciudadanos con la complejidad de la Ciencia Un empeño difícil, sobre todo cuando en la cabeza de muchos sólo había espacio para pensar en la crónica y en que esto empieza a ponerse feo Activistas de Greenpeace proclamaban en París que aún no es demasiado tarde AFP El centro del mundo científico Pero ayer París era el centro del mundo científico y, por qué no, el faro que guía hacia el futuro, después de haber recuperado la vista tras el apagón de la torre Eiffel. Lejos de las estridencias que marcan las cumbres de la ONU sobre el cambio climático, con stands de todo tipo de organizaciones y con los masai que animaban los pasillos de la última celebrada en Nairobi, ayer imperaban el silencio y la sobriedad de la Ciencia. Sólo el café que ofrecían para sobrellevar el madrugón daba calor a otra mañana gris en París. Una monotonía que no duró demasiado, pues sobre las ocho y media ya estaban disponibles las primeras copias del informe que, pese a las filtraciones de los últimos días, no dejó indiferente a nadie. Tras un rápido vistazo, comenzaron a escucharse las primeras impresiones de los incrédulos y de los no tanto. Aquéllos fueron rápidamente contestados en el turno de preguntas: Las incertidumbres no pueden ser una excusa para de- Cae nieve de colores... amarilla, azulada, anaranjada... en algunas regiones de Siberia RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Perplejidad fue el sentimiento que embargó el pasado miércoles a los habitantes de medio centenar de aldeas situadas al sur de la región siberiana de Omsk, muy cerca de la frontera con la vecina República de Kazajstán. La nieve caída durante aquella noche no era blanca, como de costumbre, sino amarilla. En algunos lugares adquirió tonalidad anaranjada y, unos kilómetros más al norte, en la región de Tomsk, llegó a ser incluso azulada. La multicolor precipitación cayó también sobre la región de Tiumén. Algunos creyeron que la borrachera de la última noche no se les había pasado todavía. Al acercarse, observaron que la nieve tenía una consistencia viscosa poco habitual y un desagradable olor a huevos podridos. Enseguida llegaron funcionarios del departamento regional del Ministerio de Protección Civil para tomar muestras de la insólita sustancia. Alexéi Kisiliov, uno de los responsables de la antena moscovita de la organización ecologista internacional Greenpeace, considera evidente que el olor y el color de la nieve denotan la presencia de azufre. Kisiliov cree posible que una avería en alguna de las refinarías de petróleo de la zona haya podido conducir a una emisión de gas contaminante. Los análisis de la nieve recogida en Siberia se han hecho al mismo tiempo en varios laboratorios y, según el Ministerio de Protección Civil, lo que se ha encontrado es una alta concentración de hierro que, pese a todo, no implica peligro alguno para la salud. Las miradas se dirigen hacia las plantas metalúrgicas de la región, concretamente hacia la de la localidad kazaja de Ust- Kamenogorsk. En donde el color de la nieve es anaranjado, según declaró ayer Liudmila Vorónina, jefa del servicio meteorológico de Siberia occidental, se han observado partículas de arena. Vorónina está convencida de que los fuertes vientos que han azotado en los últimos días la estepa de Kazajstán son los responsables del color de la nieve. Según sus palabras, el cambio climático ha adelantado este año las tormentas de arena go, han coincidido al mismo tiempo por casualidad La relativa proximidad del cosmódromo de Baikonur ha hecho también sospechar que el lanzamiento de cohetes pudiera tener que ver con la coloración, pero Roskosmos, la agencia espacial rusa, negó ayer tal posibilidad. No es la primera vez que se detecta nieve sucia en Rusia a causa de los vertidos de la industria. El año pasado, se observó este problema en la vecina región de Altái y en la isla de Sajalín (Extremo Oriente) Pese a que desde Moscú se afirma que no hay peligro, las autoridades locales aconsejan evitar el contacto con la nieve y mantener el ganado en los establos. La superficie afectada por el peculiar fenómeno supera los 1.500 kilómetros cuadrados, y en ella viven más de 27.000 personas. Motivos diferentes La meteoróloga rusa asegura que el viento ha arrastrado también grandes cantidades de sal procedente de Aral, un mar interior que se está desecando. Vorónina no descarta que la variedad de colores que presenta la nieve se deba a motivos diferentes que, sin embar-