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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE Los precarios barracones han resistido el azote del viento y el frío extremo durante décadas la presencia española en el continente, con la fundación de las bases Juan Carlos I y Gabriel de Castilla en las islas Livingstone y Decepción, respectivamente, y el inicio de las campañas del buque oceanográfico Hespérides El equipo, con más de una treintena de expedicionarios, zarpó de Ushuaia (Argentina) a bordo del buque- museo Ice Lady Patagonia Tendrá como objetivo completar los estudios sobre antropología antártica del investigador argentino Carlos Pedro Vairo, director del Museo Marítimo de Ushuaia. El proyecto se entronca en el contexto del Año Polar Internacional 2007- 2008. La invención por el marino noruego Sven Foyn en 1865 del cañón lanza- arpones, que disparaba un garfio de acero, fue clave en la llegada de los balleneros nórdicos y en la instalación de sus bases en la península antártica y sus archipiélagos. Se conoce muy poco de estos asentamientos porque dejaron restos aislados, y además eran mantenidos en secreto para evitar la competencia de otros balleneros afirma Carlos Pedro Vairo. Asestaron un duro golpe a los cetáceos y casi exterminaron a ballenas azules, francas, jorobadas y minke El objeto de su codicia era, principalmente, el aceite de ballena, que se empleaba para obtener glicerina y como componente de jabones, detergentes, pinturas, tintas de impresión, ceras... La caza de la ballena se fue transformando con el tiempo continúa Vairo. En la península Antártica comenzó a decaer después de 1920 para prácticamente desaparecer en 1930 y reiniciarse, con gran auge, con los buques factoría que permitían que el animal fuera izado a bordo de una pieza. La última estación ballenera fue la de Grytviken, en las islas Georgias del Sur, que operó hasta 1961. En la península se trabajaba con esos grandes buques y, por lo general, los campamentos en tierra eran visitados, temporada tras temporada, por la misma empresa, que dejaba su marca con pintura en las rocas. Se trata de asentamientos precarios. Hoy se encuentran embarcaciones de pequeño porte- -chalanas- -usados para el transporte de combustible, alimentos y explosivos; los conocidos como water boats (en los que se trasladaba agua dulce a las factorías flotantes) depósitos de barriles, de carbón, calderas, cañerías cerámicas, amarras... Lugares fantasmagóricos en un territorio extremo que quedan como testigos de una actividad que dejó al borde de la extinción a los gigantes del océano. Sobre estas líneas, el Ice Lady Patagonia transporte y hogar de la expedición española que parte la semana próxima rumbo al continente helado. Abajo, una máquina de escribir y un diario hallados en un asentamiento ballenero de la península Antártica La estación ballenera de Grytviken, en las islas Georgias del Sur, fue la última: operó hasta 1961. Hoy la Antártida es un santuario para los grandes cetáceos, al menos sobre el papel