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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE (Viene de la página 5) Un sector clave El café es el tercer sector generador de divisas para Colombia tras el petróleo y el carbón. En 2006, las exportaciones de café supusieron 1.700 millones de dólares, aunque lo más importante es su componente social y laboral. El café representa el 30 por ciento del empleo agrícola nacional y es permite el sustento de más de 560.000 familias productoras, es decir, alrededor de dos millones de personas de manera directa. Un 25 por ciento del total de las exportaciones de Café de Colombia a unos ochenta países se vende al consumidor sin ningun tipo de mezcla, como 100 por cien Café de Colombia. rías, como ahora. Todo eran mezclas, más o menos arbitrarias, y el consumidor era indiferente al origen mismo del café. Juan Valdez cambió el escenario, y el origen y la calidad empezaron a ser factores de decisión de compra. La campaña ha sido tan exitosa que hoy se identifica a Colombia con café de alta calidad, incluso en países donde nunca se ha invertido en publicidad La Federación sigue pendiente de la reputación del producto y de promover nuevos modelos de negocio que amplíen las ocasiones de consumo del café, como las Tiendas de Café Juan Valdez, de las que recientemente se han abierto tres en Madrid. Esas tiendas también han tenido consecuencias en Colombia, porque han impulsado la aparición de otros establecimientos gourmet en las principales ciudades y han desatado un gran interés por nuevas preparaciones a base de café. Por otra parte, la Federación, junto con la industria tostadora, trabaja en un programa para que los consumidores sean cada vez más exigentes y aprendan a preparar y a degustar el nos parece el mejor café del mundo justo La Federación es una organización sin ánimo de lucro y por ende una de las ONG rurales mas grandes del mundo, cuyo único objetivo es elevar la calidad de vida del productor colombiano. Detrás del símbolo de Juan Valdez hay un esfuerzo de años por En casa del herrero... Según Samper al café colombiano no le afectan las sospechas y denuncias relacionadas con el famoso comercio reconocerle al productor una mayor remuneración y al consumidor la satisfacción personal de estar vinculado al mismo, consumiendo un café de óptima calidad. Las mezclas diluyen la transparencia, de ahí nuestro esfuerzo de mantener al origen como uno de los elementos centrales de nuestro negocio Por una vez, aquí no vale aquello de en casa del herrero... porque Samper predica con el ejemplo: Mi obsesión es el café, y llego a consumir hasta diez tazas al día. Tengo una ventaja: tomo café colombiano, 100 por ciento arábico lavado, que tiene un contenido de cafeína inferior al de las mezclas con café robusta. Nosotros lo bebemos negro, algo más diluido de lo que se acostumbra en España. Y sin excepción, a cualquier visitante que llega a nuestra oficina se le ofrece café. De todas formas, reconozco que el consumo de café en Colombia todavía debe crecer mas. Estamos en un nivel algo menor que el de España, que equivalen a cerca del 10 por ciento de la producción nacional. Sin embargo, desde hace algún tiempo se ha venido impulsando información en el sentido de que el consumo de café, en proporciones moderadas, es bueno para la salud. Esa fue una de las estrategias que utilizó Brasil desde mediados de los años noventa y hoy es el segundo consumidor del mundo, después de los Estados Unidos. LUGAR DE LA VIDA Regalos H Mónica FernándezAceytuno El hombre del año La autenticidad de Juan Valdez resulta muy atractiva- -comenta Samper- El personaje fue designado icono publicitario del año en 2005 por Advertising Week en Nueva York, y son muchas las personalidades famosas- -desde los Reyes de España, a ex presidentes de los Estados Unidos, grandes tenistas, etc... -que quieren un recuerdo suyo cuando se lo encuentran en algún acto, porque no genera ningún recelo. El antiguo Juan Valdez, Carlos Sánchez, y su familia, han apoyado a Carlos Castañeda en todo el proceso y seguirán haciéndolo. De hecho, Sánchez Jaramillo será su mentor en lo que precise. La Federación ha diseñado un programa de seguimiento para garantizar que Carlos Castañeda no pierda su autenticidad, su don más valioso, ni su alegría y orgullo de representar fielmente a los caficultores. Hay que saber que este trabajo implica disponibilidad completa para viajar- -desde el verano Juan Valdez ha atendido compromisos en Norteamérica, Asia, ahora Europa- -y eso supone sacrificios, porque Carlos Castañeda sigue administrando su finca y trata de estudiar... ¿Por qué Juan Valdez? Al apellido se le dio muchas vueltas. Si escribiéramos Valdés, con s los angloparlantes no podrían utilizar la tilde y pronunciarían algo así como Váldes. Con z los consumidores angloparlantes lo pronuncian con acento en la e e leído que en Estados Unidos se ha impuesto la moda del cheque regalo. Yo creo que si no hay entrega más allá del sacrificio económico, olvido de sí, no hay regalo. Para mí un regalo tiene que ser algo que duela regalar, que notes que te tiemblan las manos de dar lo que tú querrías para ti. Cuando alguien me dice que le gusta algo de lo que tengo no consigo evitar, si puedo regalárselo porque nadie me lo haya regalado previamente (que para mí no hay nada más feo: regalar lo regalado) hacer entrega en ese mismo momento de lo que, de pronto, se convierte en regalo, y así he perdido para siempre pulseras, collares, jerséis, pamelas de África, tijeras antiguas de trinchar pavos, etc. etc... pero lo que más me duele son los libros. Lo peor es cuando no consigo recordar a quién se los regalé, como me pasa con una primera edición del Cosmos de Humboldt y si por casualidad ese alguien leyera esto, no le pido que me lo devuelva, que seguro que se lo regalé encantada, sólo que me deje volver a verlo. A veces me llevan los demonios cuando pienso en las cosas que he regalado, pero así tienen que ser los regalos, que duelan para siempre, y cada vez que me acuerdo, me duele haber regalado a Javier Porras Estados Unidos en escorzo de Julián Marías, pero a la vez me alegro muchísimo, porque Javier es un gran amigo. De Buenos Aires, siempre traje muchos libros y ya los traía para regalar hace veinte años, porque me encantan, maletas llenas cuando el mercado de San Telmo no era lo que ya es ahora: un lugar para turistas. Ese encanto lo tiene aún una calle de Montevideo donde se prestan y se venden libros y donde se disculpan porque solo tienen primeras ediciones cuando les pides poesía de Juana de Ibarbourou. Montevideo, es un paraíso para el que le gusten los libros antiguos. También lo es México D. F. Me han dicho que detrás de la plaza del Zócalo, hay una calle toda de libros, que yo me perdí porque me entretuve con el mareo que da esta plaza tan grande y torcida donde venden grillos fritos y, las niñas de Chiapas, blusas preciosas de algodón bordadas con flores y con hojas que regalé nada más llegar, con todo el dolor de mi alma.