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3 2 07 EN PORTADA Mascotas ¿Vida de perros? (Viene de la página anterior) rros, que desarrollan un trabajo excelente corrigiendo la conducta de los animales De todas formas, al perro hay que tratarle como tal, por eso la presidenta de la Fundación Affinity insiste en que no es bueno considerar a las mascotas como accesorio, ni tampoco humanizarles porque los animales son animales, aunque hay gente que sólo tiene eso y se proyecta en ellos No ve mal que existan ropas y accesorios de marca, porque cada uno es muy dueño de gastar su dinero como quiera, aunque lo importante es que los cuide bien y les den cariño, luego, si quieren disfrazarlos... En este terreno de la moda y los accesorios, Jesús Capracci, de la cadena de tiendas Pet à porter (tres en Madrid y nuevas aperturas en provincias) montó sus boutiques caninas porque en España, en estas cosas estábamos en mantillas. La idea la trajo de Londres y en sus tiendas puede encontrarse de todo: venta de animales, cuidados y vacunaciones, peluquería, manicura y spa, servicio de paseantes de perros (por 9 euros la hora) pintores retratistas de mascotas (Francis de Blas y Mercedes Echaffino, de 200 a 6.000 euros según tamaño) acupuntura, agencia matrimonial... y, por supuesto, accesorios y modeletes para la ocasión incluida la boda, pues por 60 ó 70 euros él perrito puede ir de chaqué y la novia de blanco y tul ilusión. En cuestión de accesorios la gente es muy caprichosa y le divierte comprar trapitos y chuches para su mascota afirma Capracci. DÍAS DE JÚBILO Lecturas invernales E Blas Matamoro Hoteles, cementerios y radios La edición de la última guía de hoteles de España afirma que hay 2.600 establecimientos que admiten animales de compañía, Cada vez se viaja más con mascotas y hay personas que no pueden pasar ni un día sin verlas, de ahí que los hoteles, incluso los de superlujo, acepten mascotas. Sirva como ejemplo y precedente el Hotel Trianon Palace (París) que ofrece un combo para pasajeros y mascotas lujosísimo, con cuatro tipos de room service que pueden elegir los perros las 24 horas del día; o el suntuoso Hotel Crillon, en plena Place de la Concorde parisina, que ofrece a sus clientes un set con una chapita con el nombre del perro a un lado y la dirección del hotel del otro, la canasta para dormir, la pelota para jugar y el hueso con flúor, además de una botella de agua mineral y galletitas. El menú del perro varía todos los días. Por su parte el Hotel Meurice, permite a sus clientes organizar fiestas para perros en la suite Belle Etoile, y el Jorge V les ofrece una manta bordada con el nombre del can. Hay personas que visten igual que sus perros, aunque la etiqueta sea Chanel. Lo malo llega cuando el animal fallece. Al disgusto de la pérdida se une el no saber qué hacer con sus restos. Los dueños de grandes mansiones no tienen problemas (Peggy Guggenhein enterró a los 16 perros en el jardín de su Fundación de Venecia) los demás deben acudir a los servicios municipales, aunque ya existen cementerios virtuales para mascotas, donde los dueños envían su foto y escriben una pequeña dedicatoria. En Argentina, en los cementerios hay sepulturas individuales, fosa común y cremación. Dentro de nada estos servicios llegarán de manera regular a España como llegará la DogCatRadio. com, frecuencia que transmite por internet desde Los Ángeles (EE. UU) y que tiene como finalidad entretenerles mientras sus dueños estén ausentes. Con diecisiete horas de música y consejos, es la primera radio online para mascotas. Vestida de gitana llegó esta perrita a la bendición de San Antón REUTERS l invierno recluye. Por eso, se vuelve propicio a las lecturas de largo aliento. Alba reedita la serie de novelas que Émile Zola escribió tomando como eje a una familia imaginaria en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX, los Rougon- Macquart. A través de ella vemos a casi toda una sociedad que se transforma, de la provincia castiza a la capital cosmopolita, de la república al imperio, vista por un narrador que la explora como quien estudia una especie animal privilegiada. Una generación más tarde, Roger Martin du Gard compuso Los Thibault crónica de dos familias francesas, una católica y la otra protestante, en la llamada Bella Época. La confianza en el porvenir, los proyectos ambiciosos, caen destrozados por la guerra, que deja en pie a contados personajes. Encanto y terror se combinan en este libro paciente y sólido como una catedral hecha durante siglos. Si el lector hincha sus pulmones puede recorrer En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Proust no es una aventura pasajera ni un noviazgo, sino un matrimonio indisoluble. Con Proust hay que convivir o si no, tomar prudente distancia. Es exigente y generoso como lo son los grandes amores. ¿Qué cuenta este libro único, inclasificable, señero? Muchas historias pero, en el caso, una de familia. El narrador pertenece a una casa burguesa, algo cursi, que sueña con ser invitada a las fiestas de la aristocracia, cuando ya no hay privilegios nobiliarios ni cortes ni señores con siervos. La invitación se produce y también las desilusiones que siguen al contacto con la realidad. Tanto es así que el narrador acaba renunciando a formar su propia familia, se retira de ambos mundos (el suyo y el prestado) y escribe un texto inigualable y exigente. Una lectura para este invierno y todos los que siguen. No es casual que haya seleccionado tres sagas familiares. La familia es el lugar donde se forma nuestra subjetividad, donde nos hacemos quienes somos. A favor o en contra de ella, dentro o fuera de ella, pero nunca sin ella. Si la rehuimos, la inventamos en un lugar alternativo. Desde Adán y Eva, ¿hay alguna historia que los humanos nos hemos contado que no sea una historia familiar?