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ABC SÁBADO 3 s 2 s 2007 El crimen de Fago ESPAÑA 21 El portavoz de la muerte En Fago, un pueblo que eligió el silencio, Santiago Mainar prefirió no callar. Era el gran rival de Miguel Grima y no lo ocultó. Muy al contrario, lo aireó. Se sentía seguro. Creía que la razón le asistía y que él era la justicia POR DOMINGO PÉREZ FOTO MIKEL FRAILE MADRID. Si con la vista se pudiera matar, esta mañana algunos vecinos me hubieran hecho salchichas Santiago Mainar se sabía observado y expresaba esa sensación sólo 24 horas después de haberse conocido el asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima. Su reacción llamó la atención. Era el principal sospechoso. Rival político- -se presentó y perdió las últimas elecciones encabezando una lista del PSOE- -y económico- -dueño de la otra casa rural del pueblo. a menos de 50 metros de la de Grima- -y, sin embargo, en lugar de recluirse, se abalanzó a la luz pública. No tuvo empacho en convertirse en el portavoz de un pueblo que, de forma mayoritaria, escogió el recogimiento y el silencio ante la desgracia. Él, por contra, se lanzó a conceder entrevistas a cuanta radio, televisión o periodista le puso delante un micrófono. Posó para todas la cámaras que se congregaron en esta pequeña localidad oscense. Su imagen adusta se convirtió en protagonista de los telediarios. Todo el mundo tuvo la oportunidad de estremecerse ante ese cuerpo recio y enjuto, de inquietarse frente a esa mirada dura y fría. Muchos se asombraron de sus argumentos distantes, sin un ápice de lástima o compasión hacia el fallecido, que era su enemigo, pero también hubo un tiempo en que fue su amigo. Cuando se cometen barbaridades puede haber alguien que piense en acabar con todo de forma rápida justificaba sin pestañear siquiera, en una de las numerosas entrevistas que concedió. Ese rostro esculpido a hachazos se hizo famoso. Al ser interrogado por los periodistas, le costaba arrancarse- Yo no soy orador, ni literato, ni poeta pero una vez que empezaba no callaba. Fluía un discurso que no sonaba a improvisado, sino a mil veces repetido, mientras daba de comer a sus 50 vacas, sus más atentas oyentes hasta que llegaron los medios de comunicación, o paseaba por los bosques de la zona ejerciendo su trabajo de guarda forestal. Supuestos agravios mil veces rumiados en la soledad y, de repente, se encontraba con un público ávido de escucharle. No tuvo, por eso, mayores inconvenientes en airear los trapos sucios de Fago. Explicó los pleitos. Se extendió en las denuncias presentadas contra el ayuntamiento. Y demostró su insensibilidad al calificar al alcalde muerto de corrupto, dictador, prevaricador y psicópata sólo unas horas antes de asistir a la manifestación organizada en su recuerdo y para pedir justicia. En el pueblo lo califican de solitario, un poco huraño, aunque muy coherente. Todas las cosas que decía de Grima después de su muerte eran las mismas que pronunciaba cuando éste aún vivía Personalidad narcisista Lo dicho, nada nuevo. A Victoria Trabazo, psicóloga forense y jurídica (gabinetedepsicologia. com) no le extraña su locuacidad: Por fin encontraba la oportunidad para ser escuchado. En este tipo de personalidades, muy de psicópatas, hay mucho de narcisismo y nada de autocrítica. Son bastante chulos, no tienen miedos y están seguros de que lo que han hecho es lo correcto. Los psicópatas se construyen sus propias normas, sus leyes sobre lo que es bueno y malo. Creen que actúan justamente, que la razón les acompaña y se autoconvencen de que se encuentran en posesión de la verdad Efectivamente, se sentía seguro, incluso demasiado. No puso inconvenientes para facilitar su ADN, pero a la Guardia Civil había muchas cosas que no le cuadraban. Antes de detenerle ayer, lo interrogaron varias veces y, aunque se mostraba rocoso al defender su inocencia, no dejaba de asombrarles con explicaciones peregrinas. Para defender un mismo argumento- -recuerdan- -podía hablar de Hitler o de Lenin, hablar de monjas o prostitutas. Recurría a los ejemplos más extraños. En esa cabeza algo no funcionaba bien No hay que ir muy lejos para encontrar un ejemplo a esos dislates argumentativos. Para explicar el tipo de rencillas que había protagonizado con el Santiago Mainar no se ocultó y prefirió saltar a los medios de comunicación alcalde recurrió a una curiosa comparación: Esto es como pedirle a un judío superviviente de Auschwitz que le cuente su experiencia en dos minutos... Para Trabazo estos disparates reflejan la gravedad que para él había adquirido el enfrentamiento. Eran su obsesión. Además, en su mente se juntaron muchos elementos: lo que el consideraba una traición, el vivir día a día con el que se había convertido su enemigo, la soledad, la proximidad de un pueblo tan pequeño... Un caldo de cultivo ideal. La relación era antigua. Fueron amigos. Había sido Mainar quien facilitó a Grima la llegada al pueblo y le ayudó a encontrar casa. Es muy probable- -apunta la psicóloga- -que por eso le considerase un traidor Además- -prosigue- -todo apunta a que tanto el presunto asesino como la víctima, fueran de personalidades muy similares. Caracteres fuertes y autoritarios, que chocaron Así, lo que inicialmente debieron ser pequeñas disputas o desavenencias, que en cualquier otro entorno se hubieran diluido, en un lugar tan reducido, con tan pocos habitantes, y con tanto tiempo para darle vueltas a lo que consideraba una afrenta o una injusticia, se fueron enconando. En esta gente se convierte en un monotema, una obsesión personal señala Trabazo, al tiempo que apunta que con la frialdad de la que ha hecho gala en los medios de comunicación, sin mostrar nada de arrepentimiento, tendrá muy difícil alegar en su defensa ofuscación o arrebato Sus interrogadores se sorprendían porque para defender un mismo argumento podía recurrir a Lenin o a Hitler. En esa cabeza algo no funcionaba bien Las desavenencias con el alcalde se convirtieron en una obsesión, un monotema que fue creciendo por culpa de la soledad y por una personalidad con rasgos psicópatas