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ABC SÁBADO 3 s 2 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA SUSPENSO EN GINECOLOGÍA S LAS MIEMBRAS VIRILAS LERTABA Chesterton, hace ya un siglo, en Lo que está mal en el mundo (existe edición española en Ciudadela) de las desgracias que el feminismo belicoso acarrearía a la sociedad. Una ideología consistente en torcer las plurales vocaciones de la mujer, en reprimirlas hasta la asfixia, acabaría necesariamente provocando graves desarreglos en su salud y, por extensión, en la salud social. Porque el feminismo belicoso- -hoy ya lo sabemos- -no anhela la promoción de las plurales vocaciones de la mujer, sino la hipertrofia de una sola de sus vocaciones, a costa de sepultar todas las demás. El feminismo belicoso no desea que la mujer pueda compaginar sus plurales vocaciones, sino que cultive una sola y reniegue de las demás, hasta convertirse en un ser demediado, amputado de su naturaleza, convertido en un remedo sórdido del hombre. Las consecuencias de tan destructiva ideología ya las estamos padeciendo; pero denunciarlas sigue constituyendo motivo de condenación eterna. La despersonalización, JUAN MANUEL el estancamiento demográfico, la DE PRADA ideología de género, el aborto a mansalva y, desde luego, la condena a la infelicidad de la propia mujer son algunas de las conquistas obtenidas por tan perniciosa ideología. Porque el feminismo que ha triunfado- -no nos equivoquemos- -no es un feminismo humanista que preconice el acceso de la mujer a vocaciones que antaño le eran vedadas, sino el feminismo de raíz marxista y totalitaria que ha absolutizado tales vocaciones, a cambio de que la mujer reniegue de su naturaleza distintiva, a cambio de que abandone otras vocaciones igual de nobles, a cambio en definitiva de que deje de ser mujer. Inevitablemente, una ideología que anhela la destrucción de la mujer tenía que amparar soluciones políticas y sociales que denigren su dignidad. La discriminación positiva, los sistemas de cuotas, la parida A de la paridad y demás flores fétidas del feminismo marxista postulan una mujer incapaz de imponer sus méritos, incapaz de promocionarse a través de sus habilidades, de su sabiduría y sensibilidad. El feminismo marxista aspira a la ingeniería social; aspira a despersonalizar a los seres humanos- -en este caso, a las mujeres- introduciéndolos entre las muelas y engranajes de una maquinaria que los trasforma en una masa indistinta, una papilla humana pasada por la trituradora de la ideología. Una vez que ha convertido a las mujeres en esa papilla, una vez que les ha inculcado la idea desquiciada de que no pueden imponerse a través de sus méritos y sus valores personales, sino sólo a través de esa ideología destructiva (que se presenta sin embargo como redentora) surgen aberraciones como la discriminación positiva y la paridad, que las mujeres destruidas por el feminismo consideran medidas benéficas, cuando en realidad no son sino su certificado de defunción. Pues sólo las mujeres muertecitas pueden sentirse satisfechas con semejantes migajillas. Y entre esas migajillas que la basura cósmica del feminismo arroja a las pobres mujeres demolidas no podía faltar, por supuesto, la tergiversación desquiciada del lenguaje. Era cuestión de tiempo que surgieran propuestas chuscas como la que en estos días nos viene de Córdoba. Cuando la papilla humana que propugna el totalitarismo adquiere consistencia de engrudo, cuando las ideologías aberrantes se aúnan con el analfabetismo rampante y el despoblamiento neuronal surgen aleaciones así de estupefacientes. Proponen estas feministas cordobesas que se introduzcan en el lenguaje términos como jóvena miembra o marida Y quizá no les falte razón: hacen falta palabras tan feas y cetrinas como éstas para designar a las mujeres cercenadas, destruidas y reducidas a escombros que el feminismo marxista postula; hacen falta vocablos nuevos para designar a esas mujeres que sólo alcanzarán la felicidad satisfecha de los lacayos cuando sientan que les crece una miembra virila entre las piernas. EGÚN un estudio divulgado esta semana, los espermatozoides de los españoles se han vuelto perezosos, lentos, ineficaces, cada vez más inadaptados para su misión fecundadora. Cuestión que ignoraba sin duda el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, cuando hace diecisiete meses formuló su famosa metáfora seminal sobre laopadeEndesa, desgraciada parábola de la que habrá tenido tiempo más que sobrado para arrepentirse. Ahora que aquel embarazo forzoso ha terminado en un aborto involuntario, quizá Gabarró pueda dedicarse IGNACIO con mayor detenimiento a CAMACHO repasar sus rudas nociones de ginecología práctica. Para empezar, aquella opa no era fruto de ninguna coyunda amorosa, sino algo bastante parecido a una violación en la que la víctima se resistió a codazos, patadas y mordiscos. Y ello a pesar de que no se trataba de un asalto improvisado, aquí te pillo aquí te mato, sino de una operación meditada con cuidadosa planificación y apoyo de cobertura, proporcionado nada menos que por el Gobierno dela nación. Si como ginecólogos han resultado un verdadero desastre, los promotores de la frustrada absorción de Endesa han suspendido también en ingeniería socioeconómica. Y llevan dos de dos en esta materia. Dos fracasos de dos intentos. Primero fue la arremetida contra el BBVA, utilizando a la constructora Sacyr como ariete según el designio de esa lumbrera estratégica que es Miguel Sebastián. Agua: el banco resistió, se blindó y aguantó el envite. Poco después, los cerebros de Moncloa- -Solbes nunca habría actuado de esta forma tan chapucera- -decidieron merendarse a Endesa en una carambola a varias bandas, pensada para reforzar el proceso estatutario catalán con el regalo de un sector estratégico La opa es medio estatuto ¿recuerdan? Esta vez entró por medio el propio José Montilla, a la sazón ministro de Industria, enredando a la Caixa en un lío mayor del que calculaban sus responsables, quizás encelados ante la posibilidad de resarcirse del fiasco de Iberdrola en tiempos del aznarato. Pero hoy por hoy no es tan sencillo, ni siquiera desde el poder, manejar las piezas del libre mercado. Los resultados de la intriga son esplendorosos. Tras un rosario de pleitos, Endesa vale casi el doble que hace año y medio, Gas Natural ha pinchado en hueso por segunda vez, el Gobierno ha quedado desautorizado, el ahora molt honorable Montilla tiene un cabreo de mil pares, la Caixa se ha dejado jirones de prestigio y una multinacional alemana, E. On, se puede quedar con nuestra primera eléctrica. A expensas de cómo acabe el asunto tras la irrupción de Acciona, el primer campeón nacional que quería construir el presidente Zapatero a partir de un equipo catalán no ha pasado de las semifinales. Y, por favor, la próxima vez que alguien quiera explicar una maniobra de esta índole con un símil médico, que se inspire en la neurología, no en la obstetricia. Para que al menos podamos pensar que la operación se ha planificado con el cerebro.