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4 OPINIÓN SÁBADO 3 s 2 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro MANIFESTACIÓN COHERENTE pesar de la insistencia con la que el PSOE y el Gobierno niegan que el alto el fuego de ETA haya supuesto un precio político, la división social sobre la política antiterrorista de Rodríguez Zapatero es, en sí misma, la gran baza que los terroristas han obtenido desde que lograran colar el discurso de una paz negociada. Esta división, con su reflejo en la ruptura del Pacto Antiterrorista, no se ha reparado siquiera en parte tras el atentado del 30- D, con el que ETA canceló brutalmente el argumento favorito del Gobierno- -más de tres años sin muertos- -para justificar el final dialogado de la violencia. Los asesinatos de los dos inmigrantes ecuatorianos no sólo no ha conllevado una inmediata y drástica rectificación del Gobierno, sino que, dando la vuelta a su propia argumentación, parecen servir de base para propalar la idea de que ahora, para evitar más muertos, también es más necesario que nunca el diálogo. Roto el cheque en blanco que Zapatero pidió a la sociedad, la manifestación convocada para hoy por el Foro de Ermua es una respuesta cívica justa a la política del Gobierno sobre el fin negociado del terrorismo. Desgraciadamente, el doble asesinato de Barajas no fue seguido de una gran manifestación unitaria, como se merecían estas dos nuevas víctimas de ETA y como sucedió en enero de 2000, después de que los etarras revocaran la tregua de 1998. El PSOE se empeña en culpar de todo al PP pero cuando un Gobierno no con, sigue adherir a la sociedad y al principal partido de la oposición a su política contra el terrorismo, debe mirarse a sí mismo antes que a los demás; sobre todo si los aliados que recaba nunca han apoyado la derrota incondicional de ETA. Además de estas razones de fondo político para acudir a la manifestación de hoy en Madrid, hay motivos éticos, históricos y de coherencia moral que refuerzan la convocatoria. Entre ellos está la propia entidad convocante. El Foro de Ermua representa el legado de la gran rebelión cívica contra el terror y la complicidad nacionalista. Se cumplirá en unos meses el décimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, detonante que arrancó la mordaza impuesta a los no nacionalistas del País Vasco y les animó a plantar cara al PNV y a ETA, quienes, en respuesta a este movimiento de auténtica liberación democrática, se unirían en 1998 en el Pacto de Estella para abordar una limpieza ideológica del País Vasco. El llamamiento hecho por el Foro de Ermua, acusado injuriosamente por Ibarretxe de sembrar odio y discordia, renueva hoy con igual fuerza el propósito de no ceder más al chantaje terrorista, de no caer en la trampa de creer que a ETA sólo se le puede contener, pero no vencer. Si algo demostró el segundo mandato del Gobierno de Aznar, gracias al consenso con el PSOE, es que a ETA se le puede vencer con la ley en la mano y sin más concesiones al nacionalismo. Por eso hoy, cuando Zapatero ya ha dejado claro que no tiene incoveniente en seguir negociando con ETA, rebosa coherencia la cita en Madrid. El mensaje del Foro de Ermua y de los colectivos que la secundan- -incluido el PP- -es claro y diáfano. El del Gobierno, pertinaz en su error, no. A ALARMANTE CAMBIO CLIMÁTICO L calentamiento global del planeta- -inducido por la acción del hombre, con un 90 por ciento de certeza- -es un fenómeno que está ya fuera de toda duda científica y que provocará alteraciones dramáticas para el clima de la Tierra durante los próximos siglos. Así se desprende del cuarto y último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, presentado ayer en París en un acto rodeado de la máxima expectación. No en vano, este documento de consenso, elaborado por 600 científicos de primera línea mundial, es el más detallado y riguroso diagnóstico sobre el incremento de la temperatura media que ha registrado la Tierra en las últimas décadas y sobre las perniciosas consecuencias que tendrá la imparable subida de temperaturas hasta 2100. La primera duda despejada por el informe es que el motor del calentamiento global es la emisión de gases de efecto invernadero, con un nivel de certidumbre del 90 por ciento, frente al 66 por ciento del informe precedente, publicado en 2001 y al que se aferró la Administración Bush para argumentar su rechazo al Protocolo de Kioto. Durante estos cinco años, Estados Unidos ha esgrimido las incertidumbres sobre la influencia de la actividad industrial para rechazar compromisos internacionales de reducción de emisiones de CO 2. Pero los científicos del IPCC ya han eliminado toda duda razonable y alertan de que la respuesta debe ser rápida, porque los efectos del cambio climático serán insalvables si no se toman drásticas medidas en diez años. El informe concluye que la temperatura media de la Tierra subirá entre 1,1 y 2,9 grados centígrados si se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. En caso de no frenarse la expulsión de CO 2 a la atmósfera, es probable que este calentamiento sea de 2 a 4,5 grados centígrados en E la última década del siglo. Una de las consecuencias directas sería la subida del nivel del mar- -entre 21 y 48 centímetros- -por el deshielo de los polos y la expansión del agua marina. Otro efecto sería un incremento de la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías más agudas y prolongadas y huracanes más destructivos en el océano Atlántico. La península Ibérica, situada en una posición geográfica muy sensible, se vería especialmente afectada por el cambio climático. A principios de abril, los investigadores del IPCC presentarán los resultados de otro informe, centrado en el impacto y la vulnerabilidad de las distintas regiones del planeta. Será entonces cuando los gobiernos dispondrán de escenarios regionales concretos, en virtud de proyecciones científicas rigurosas, que deberán analizar para decidir cuáles son las mejores medidas para mitigar y adaptarse al cambio climático. El principal escollo seguirá siendo la ausencia de una estrategia internacional que cuente con el respaldo de los dos países más contaminantes, Estados Unidos y China. Los representantes del Partido Demócrata alertaron ayer a la Casa Blanca sobre la necesidad de reaccionar a la advertencia del IPCC, pero las primeras respuestas no han sido esperanzadoras: el secretario de Estado de Energía, Samuel Bodman, reiteró que aceptar el Protocolo de Kioto supondría la pérdida de puestos de trabajo para la economía norteamericana. Sin embargo, la responsabilidad política de los gobiernos también se extiende a las generaciones venideras. Y el informe Stern encargado por el Gobierno británico, ya lanzó un serio aviso hace sólo unos meses: si no se actúa ya y con celeridad, el cambio climático provocará 200 millones de refugiados y la economía mundial sufrirá un retroceso del 20 por ciento. MALOS PERDEDORES CON LA OPA L AS espadas siguen en todo lo alto de cara al resultado final de la opa sobre Endesa. EON, Acciona, Caja Madrid y, por supuesto, el consejo de la eléctrica que preside Manuel Pizarro juegan sus cartas en una partida, compleja, que todavía puede ofrecer sorpresas porque hay margen de maniobra para ello. Pero si la pregunta sobre quién será el ganador ofrece todavía una respuesta incierta, es evidente ya quiénes han sido los perdedores en este interminable proceso: el Gobierno es, sin duda, el gran derrotado. Apostó de forma inaceptable- -en una economía de libre mercado- -por impulsar una operación a la vieja usanza, más propia de los tiempos del intervencionismo en que las decisiones empresariales se tomaban e imponían desde los ministerios. La opinión pública tiene la sensación de que Endesa era una parte sustancial del precio que el Ejecutivo estaba dispuesto a pagar al tripartito catalán, una forma peculiar de concebir la España plural mediante la redistribución del poder económico. José Montilla pretendió desde el Ministerio de Industria pilotar un proceso que le permitiera ganarse el favor de la clase empresarial catalana, reticente hacia un candidato poco convencional a la presidencia autonómica. No importaba dejar maltrecho el prestigio de los organismos reguladores, ni arriesgarse a sufrir una condena tras otra en las instancias de la Unión Europea. Montilla no consiguió su objetivo y, sin embargo, preside ahora la Generalitat, alterando los equilibrios políticos a escala nacional que tenía previstos Zapatero. Pero el ex ministro está demostrando que tiene un mal perder. Es lamentable recurrir al victimismo y denun- ciar una conjura imaginaria contra Cataluña para tapar su fracaso personal e institucional. Más le valdría dedicar sus esfuerzos a coordinar la acción de un Gobierno autonómico con muchos flancos débiles. Ni Gas Natural ni la Caixa han tenido la habilidad estratégica suficiente para orientar su pretensión por los cauces apropiados. Cierta actitud de prepotencia y una oferta económica muy por debajo del valor de las acciones han dejado en evidencia las carencias de una operación mucho más complicada de lo que habían diseñado. En el mercado no se debe jugar con ventaja. La espectacular revalorarización bursátil de Endesa demuestra que sus gestores actuales han utilizado sus bazas mucho mejor que unos aspirantes con poca cintura, cuyo final previsible ha sido una retirada plagada de reproches injustos hacia los demás factores. Incluye, además, la amenaza de exigir daños y perjuicios a la eléctrica, una postura cuyas posibilidades de prosperar en vía judicial parecen remotas. Las reglas son iguales para todos, y si acaso alguien ha contado con el beneplácito del poder, no han sido ni Pizarro ni EON. Al final, la evidencia demuestra que mandan el mercado y el interés de unos accionistas que han visto cómo la cotización de sus acciones subía de forma espectacular como producto de una gestión inteligente. Queda tela que cortar en esta opa, pero algunos han abandonado ya la escena por la puerta lateral. El victimismo que practican los nacionalistas es una enfermedad contagiosa, pero no pasa de ser una cortina de humo para esconder el fiasco de una operación de nulos perfiles estartégicos.