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Viernes 2 de Febrero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.288. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LUZ L La senegalesa Yaye Bayam llegó ayer a España para remover conciencias y pedir colaboración a las autoridades JAIME GARCÍA La madre de los cayucos Yaye Bayam perdió a su único hijo en un cayuco hace diez meses. Quedó al borde de la indigencia; se comió su pena y creó una asociación para combatir la inmigración irregular y ayudar a otras mujeres CRUZ MORCILLO aladeros sin peces, producción de cacahuetes y algodón a precio de regalo, carburantes disparados, artes abandonadas en las orillas de los pueblos esperando brazos jóvenes que no miren a Europa, hombres con cuatro mujeres y una veintena de hijos, y el gobierno de la casa en manos de madres que rezan por que todo cambie. Esos son los trazos que lleva dibujados en su festivo bubu y en su cara Yaye Bayam, a la que ya muchos conocen como la madre coraje de Senegal. Yaye no ha subido en su vida a un cayuco ni falta que le hace. Su único hijo Alioune, de 26 años, murió en uno que se dirigía a Canarias devorado por una tormenta el pasado marzo. Como casi todos en Thiaroye Sur Mer, un suburbio de la costa al sur de Dakar, era pescador, y como a casi todos se le cruzó el sueño de otra vida donde los barcos esquilman menos y nadie subsiste pendiente de cuánto vale el saco de cacahuete. Como muchos no cumplió su sueño- -dicen las ONG que el mar se tragó el año pasado a 1.049 africanos- -y como sus vecinos dejó a su madre huérfana, de hijo y de dinero. Yaye Bayam enjugó sus lágrimas y se tragó el dolor. Me dije, basta de llorar no tenemos qué comer -contó ayer en su primera jornada en España- A partir de ahí creó el Colectivo de Mujeres para la lucha contra la inmigración clandestina, un grupo de concienciación y solidaridad que tiene ya 375 miembros y ha suscitado el interés de madres de todo el país. La asociación que preside Yaye es un bálsamo de apoyo y de economía. Cada mes ellas aportan una cantidad (en torno a un euro y medio) que se reparte en forma de microcréditos a otras mujeres que han quedado sin sustento económico al desaparecer sus vástagos. Hacemos cuscús, tintes (con los colores de nuestros hijos muertos) zumos de frutas, pescado ahumado explicó Yaye. Algunas no podían comprar pescado en la playa porque veían las caras suplicantes de sus chicos que les pedían mamá, ayúdame, mamá sácame del agua Ahora es casi una economía de trueque pero la asociación busca ampliar mercado y España, hermana y madrastra, es un candidato idóneo. Madre coraje madre cayuco ha venido a nuestro país de la mano de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Estará en Madrid, Andalucía, Canarias, Extremadura, Castilla La Mancha y Cataluña; pedirá ayuda a la administración, apelará a las conciencias y explicará los proyectos de estas mujeres, entre ellos un orfanato. Una de sus últimas paradas la hará en las tumbas de la inmigración canarias. Allí, Yaye cumplirá el duelo de todas las madres africanas sin hijos a los que velar. C UZ Casal habla como si acabara de despertarse, se ve que tiene una voz que no se hizo para andar por la tierra sino para volar y deshacerse en canciones por el aire. Una de las mejores ideas que he tenido en mi vida ha sido la de poner el equipo de música en la cocina, que es el despacho en el que paso más horas, y estaba el otro día despachando la compra, poniendo cada cosa en su sitio, cuando empezó Luz a cantar... y no me importa nada que rías o que sueñes que digas o que hagas y no me importa nada y me puse a cantar con ella y, sin darme cuenta, absorta en la canción que sobrevolaba la cocina, coloqué todo en su sitio. Para el trabajo, en cambio, soy incapaz de escribir con música. No llego a las manías de Juan Ramón Jiménez que se cambiaba de casa o forraba de tela las paredes para no escuchar los ruidos, que le obsesionaban, porque a mí me gusta oír el ruido que hace al pasar el tren de las doce, o el canto de los pájaros atravesando los cristales, o el paso de las vacas y el sonido que hacen cuando se rascan la piel en la madreselva de mi valla, en la que voy a plantar rosales, a ver si pierden esta querencia de todos los días, antes de que tumben del todo la cerca. Pero tarareo mientras ordeno papeles y me encuentro que últimamente canto las canciones de Luz y, si pongo la radio, aparece de nuevo... Cuando la pena cae sobre mí quiero encontrar la fe que perdí miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos. Yo quisiera poder encontrar la pureza nostalgia de tanta inocencia que tan poco tiempo duró... y su voz ilumina el eco. Piensa en ti, que nosotros pensamos en ti, y en tu voz por el aire.