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84 VIERNES deESTRENO VIERNES 2 s 2 s 2007 ABC ¿Cómo escribes los diálogos de dos personas como Shakespeare y Cervantes, más inteligentes que tú? Inés París s Directora de la película Miguel y William -Pero ellos no se pelean por la chica, aunque sea Elena Anaya. -Ella es quien no les da lugar a la pelea. Usa lo que cada uno tiene: el humor y la picardía de Shakespeare y la profundidad y tragedia de Cervantes, para que le escriban una obra. Sí es verdad que con la excusa de que hay una mujer ellos se irritan cuando se conocen, pero es porque ven un rival creativo. rridísimo. Quería hacer ver que son dos personas muy divertidas y cercanas. Miguel y William España 2007 Género- -Comedia Director- -Inés París Actores- -Elena Anaya, Juan Luis Galiardo, Will Kemp, José María Pou Celos cervantinos en Shakespeare E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El tono de comedia es la mejor puerta para que pase bien erguida la ucronía: Miguel de Cervantes y William Shakespeare se conocieron, se disputaron algunas prendas, se batieron y rebatieron, y se influyeron el uno al otro en sus respectivos estilos y futuras obras. Non e vero, pero, pero... Y que Miguel y William es una comedia se descubre con rapidez, entre la primera y la segunda escena. Aunque todo ello no sería mas que la carne del mcguffin (detalles de la personalidad de los escritores, puntazos de sus obras, construcción de algunos de sus más celebres personajes, como Sancho u Othelo... pero no la carne de la esencia de la película, que consiste en un enredo amoroso al gusto de la época (aquélla) con un veteado de ¿De todas las adaptaciones de Shakespeare, tuvo algún modelo, aunque sea en el tono? -Por el optimismo, Mucho ruido y pocas nueces pero la que me encanta es La kermesse heroica Intenté huir de Shakespeare enamorado porque es estupenda, pero más convencional, donde la mujer está al servicio del hombre. Inés París cambia sus ambientes urbanos por el siglo XVI, con el relato de un hipotético encuentro entre Miguel de Cervantes y William Shakespeare, quien viene a España en busca de Leonor (Elena Anaya) FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Después de A mi madre le gustan las mujeres y de Semen, una historia de amor Inés París dirige su primera película en solitario. -De ahí viene la idea de que se enseñen el uno al otro. -Tiene un fondo de realidad histórica. Parece que Shakespeare empezó por las comedias y que Cervantes, en ese momento, era un autor fracasado. Me pareció que podía aprender el humor que luego mostró en El Quijote y William el sentimiento trágico del primero. ¿Tenía presentes a los actores a la hora de escribir? -A Juan Luis Galiardo, que también es productor y quería hacer de Cervantes para pasar de personaje a persona. Lo primero que tiene es que podría haber nacido en el siglo XVI. -Tanto en esta película como en Shakespeare enamorado se juega con varias lecturas, de la ingenuidad del público de la época al actual, menos inocente. -Quería hacer una película muy para todos los públicos. Tengo una hija de 13 años y me espanta que lo que le obligan a leer en el colegio le parezca abu- -No he podido evitar fijarme en Miriam Giovanelli, la monja (o novicia) más guapa que ha dado el cine desde Audrey Hepburn. -La descubrí en un ascensor. Vi otras chicas en el casting, pero no había nadie mejor. ¿Mejor sola que bien acompañada? -Mejor sola, con toda franqueza. La escritura se hace muy bien en equipo, pero para mí la dirección es mejor en solitario. Más información sobre la película: wwws. miguelywilliam. com La carne de la esencia de la película consiste en un enredo amoroso al gusto de la época (aquélla) con un veteado de filosofías al gusto de la época (ésta) filosofías al gusto de la época (ésta) Aunque la guerra de los sexos y del poder, que es el caldo en el que se cuecen todas las líneas argumentales, son de cualquier época y lugar. Bien es cierto que ese aliño de Cervantes y Shakespeare cruzando espadas e ideas es sin duda lo más vistoso, tras Elena Anaya. Will Kemp interpreta a un Shakespeare zagalón y mujeriego, y quizás algo pasado de vueltas, mientras que Juan Luis Galiardo encarna con empaque a un Cervantes sazonado y juicioso, con un punto de lejana locura que luego le traspasará a alguno de sus personajes. Y Elena Anaya es el vértice entre ambos, la princesa de la función, liante, indiscreta, lozana y frescales. Aunque la función cambia vertiginosamente de registro al aparecer en ella un personaje y un actor: el Duque de Obando encarnado por José María Pou de un modo tan gracioso y brutal, groserote y picajoso, que le abre en abanico la gracia a la película. El gran actor okupa por completo el espacio del plano, se atrinchera y le da anchura y profundidad; incluso, y aún trantándose de una descarada comedia ligera, produce un cierto repelús mezclado con intriga. Y en esa segunda línea de interpretación también empujan Malena Alterio y Geraldine Chaplin. La directora es Inés París, empeñada en la comedia ligera y voluble, y que aquí se le queda algo corta, embozada de época y siglo de oro, y pura veleidad. Tal vez un poco más de fondo no le importunara. ¿Cómo surgió la idea de esta película? -Me habría encantado que fuera mía, porque es estupenda, pero la idea de buscar un encuentro entre Cervantes y Shakespeare pertenece a Miguel Ángel Gómez y Tirso Calero, que se la presentaron a Juan Luis Galiardo hace muchos años. Yo llegué al proyecto hace dos, cuando parecía imposible. Y me encantó. -Y lo hizo suyo. -Tuvieron la mala suerte de que soy guionista y tenía clara la historia, aunque me parecía peligroso hacer una película sobre dos genios. ¿Cómo escribes los diálogos de dos personas más inteligentes que tú? ¿Cómo lidió con el respeto que infunden los personajes? -Lo que yo puedo entender de ellos no es la genialidad, sino que dos personas más bien machacadas, con dificultades, se empeñan en escribir, algo que sí conozco bien. Luego, por gusto personal, dejo el ingenio en manos femeninas. Juan Luis Galiardo, Elena Anaya y Will Kemp, protagonistas de Miguel y William ABC