Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 2- -2- -2007 83 Will Smith junto a su hijo Jaden, en una escena de la película En busca de la felicidad Ése es el gran dolor con el que me relaciono tanto. Como cuando, en la película, la esposa se está yendo y él no le pide que se quede. Por un lado, su interior le pide a gritos que le diga que no se vaya, que se lo ruegue, pero él no pudo hacerlo. ¿Adecrear. Pero pensamos más en el presente que en el futuro. ABC -Su esposa comentó en la época de Matrix que querían mudarse a Africa ¿En qué quedaron aquellos planes? -Me había enamorado de Suráfrica, había tenido experiencias hermosas que quería compartir con mis hijos, aunque apenas fueran durante cuatro o cinco meses. Me pareció que había magia en el lugar y quería que mi familia experimentara esa magia. De hecho, habíamos encontrado una casa para mudarnos a Suráfrica, pero entonces ocurrió el 11- S. Y como estadounidenses sentimos que era un momento para quedarnos en casa. Es otra forma de perseguir la felicidad. Más información sobre la película: http: www. sonypictures. com movi es thepursuitofhappyness En busca de la felicidad EE. UU. 2006 116 minutos Género- -Drama Director- -Gabriele Muccino ActoressWill Smith, Thandie Newton, Jaden Smith, Dan Castellaneta más de la interpretación, su hijo sueña con alguna otra profesión cuando sea mayor? -No es una pregunta que planteamos en nuestra casa, ¿Qué vas a ser cuando seas mayor? Lo que le inculcamos a nuestros hijos es que el éxito en las relaciones tiene que ver con la producción, en el sentido de crear algo por un intercambio, con el significado de que yo hago algo por ti y tú haces algo por mi. Es la base de la relación individual con otra persona y la sociedad en general. Les enseñamos a nuestros hijos que hay que producir, hay que Dignidad contra sociedad JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Mal vamos, muy mal, si un pobre hombre tiene que meter la cabeza en la podredumbre- -y hacérsela meter a su hijo- -para sacar un kilo de habichuelas. Eso es lo que nos ha querido decir Gabriele Muccino en esta cinta. Lo hace de la mano del mejor Will Smith desde que recorrió el largo camino desde Bel Air hasta Wall Street, horadando en la travesía unos cuantos robots y maquinaria diver- sa. Y es cierto. ¿Hasta qué punto de aborregamiento se ha llegado en la sociedad actual si tenemos que ver como algo excepcional la búsqueda de un simple trabajo? Es una aventura en sí, una refriega a tiros, una andadura por la selva y una pelea de samurais, todo en uno. El trabajo de Muccino, que amenazaba tener que llevar la sábana y la mantelería entera al cine, no hinca el puñal en el conducto lagrimal gracias a su tono natural y cotidiano, lo que hace el relato aún más terrible. Que un tipo tenga que recurrir a su dignidad y entereza para lograr lo que es un derecho en sí habla mucho del individuo y muy poco de la sociedad actual, que es una bazofia digna de ser triturada con los kalashanikov por delante. De cualquier forma, sí que hay momentos realmente tre- mendos en la cinta, en especial la escena del baño en el metro que atenta a las más elementales normas de supervivencia y eleva tanto el tono interpretativo de Smith (nominado de nuevo al Oscar, aunque se va a quedar con un palmo de narices) como rebaja la catadura moral del mundo en que vivimos. En esa crítica social, terrible y descarnada, es donde se centra el valor de la película que, por otro lado, busca su validez en que estamos hablando de un hecho real. El valor de un hombre hecho a sí mismo. Pero el problema no es ese, el problema es que se traza el boceto de un, a la postre, triunfador, pero se obvia lo que queda detrás, los que se quedaron en el camino (la mayoría) el lodazal que hay debajo y, en suma, la mierda en la que se ha convertido este mundo.