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36 INTERNACIONAL JUEVES 1 s 2 s 2007 ABC El fantasma de la pena de muerte vuelve a Nueva York medio siglo después El condenado, traficante de armas y drogas, relató con frialdad cómo acribilló a un agente, impulsado por el odio visceral que siente hacia la Policía JOSE LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El martillazo del juez Nicholas Garaufis hizo que la sombra de la pena capital se cerniera de nuevo sobre el Estado de Nueva York después de más de 50 años de ausencia. El jurado encargado de decidir el futuro del joven de 24 años, Ronell Wilson, acusado de matar a dos policías encubiertos en marzo de 2003, no tuvo ningún tipo de remordimiento con su decisión cuando éste, al escuchar el veredicto, decidió burlarse de las familias de las víctimas a las que no dudó en sacar la lengua. Pese al descaro de Wilson, la sentencia de los miembros del jurado de condenar al hombre a muerte por inyección letal se produjo tras una intensa deliberación que tardó nueve horas en darse a conocer. ma que pasaría por el Tribunal Supremo del Estado y luego por el Tribunal Supremo de Justicia. Además, el nuevo gobernador demócrata del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, antiguo fiscal general, puede conmutar una pena capital contra cualquier condenado tomando en consideración una protocolaria serie de razones. El jurado, formado por seis hombres y cinco mujeres, repitió cinco veces en total la sentencia de pena de muerte. Después, se marchó y comenzó un intercambio de intensas declaraciones entre ambas familias. Mientras la madre del condenado no pudo contener las lágrimas y afirmar que los fiscales y miembros del jurado se habían convertido también en asesinos al condenar a muerte a su hijo, el abogado defensor Kelley Sharkey no dudó en declarar que la sentencia a muerte no honrará a los policías fallecidos Desde el lado de los fallecidos, la madre de uno de los asesinados espetó a la cara de Wilson eres hombre muerto Por supuesto, el comportamiento en la sala del inculpado y su pasado vandálico, que comenzó a la temprana edad de once años, no jugaron absolutamente nada en su favor durante el juicio. A sangre fría En el mes de marzo de 2003, los policías Rodney Andrews y James Nemorin trabajaban infiltrados de incógnito en una operación en la que se trataba de desmantelar la estructura y los miembros de una peligrosa banda de traficantes de armas de fuego y drogas en Staten Island. Durante una negociación de los policías encubiertos con Wilson, éste último sospechó que se trataba de agentes secretos y los asesinó a sangre fría de varios balazos en la cabeza. El propio Wilson dio cuenta explícita de su sangre fría durante el proceso. En un momento del juicio, el reo condenado a muerte tuvo que contar al jurado su versión de los hechos y no dudó ni un segundo al explicar al jurado que el propio Nemorin le rogó por su vida, pero su odio visceral a la policía, le impulsó a acribillarlo a quemarropa dentro del vehículo. En espera de apelación Esta decisión se convirtió automáticamente en la primera sentencia a la pena capital que se realiza en un tribunal federal del Estado de Nueva York en más de medio siglo y, por supuesto, el joven, de raza negra y original de Staten Island, podría convertirse en el primer reo ejecutado desde los años 60 en la región. Ahora habrá que esperar a la ejecución de la pena dependiendo de si los abogados de Wilson deciden apelar o no, algo que podría retrasar la ejecución durante años. De tal for- Eliot Spitzer, gobernador AP Tras pronunciarse la sentencia, la madre de una de las víctimas espetó al reo en la cara: Eres hombre muerto Información sobre la pena de muerte en: www. amnistiainternacional. org