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28 ESPAÑA JUEVES 1 s 2 s 2007 ABC COMUNICACIÓN Ángel Riesgo Los medios deben escuchar más y dar menos lecciones informativas Dan Gillmor s Gurú del nuevo periodismo, analiza el estado de la profesión y las tendencias Es el padre del periodismo ciudadano, una forma de hacer partícipe a la gente de la calle en la elaboración de las noticias. Recomienda a los informadores que sean guías y no oráculos POR F. ÁLVAREZ FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. -Augura el surgimiento de un nuevo periodismo, de participación ciudadana, por y para el pueblo. ¿Es un giro evolutivo de esta profesión o la consecuencia de no haber sabido escuchar a la sociedad? -Parte del periodismo ciudadano es una reacción a una percepción según la cual los informadores tradicionales no han prestado la suficiente atención a los ciudadanos. Y estos últimos quieren tener voz. ¿Existe una inteligencia colectiva lo bastante madura como para garantizar la credibilidad que exige la tarea de informar y crear opinión? -Por ahora, no. La comunidad puede ser una parte maravillosa del periodismo, pero no creo que pueda reemplazarlo. ¿Y qué hay del peligro de que este emergente espacio de expresión popular fracase por la incapacidad para mantener el estándar de calidad? -Una de las partes esenciales es que el público reaprenda, lo que llamamos la alfabetización literaria. Las personas deberían ver y escuchar con un cierto nivel crítico. ¿Tendremos que ser todos más escépticos? -Sí, con distintas escalas de HERGÉ, DISEÑADOR GRÁFICO uando yo era niño, viajar era mucho más complicado y caro que ahora. Pero yo conocí la China, el Congo o Suramérica gracias a unos álbumes, aún no sabía que se llamaban cómics donde aparecían las aventuras de un periodista que nunca escribía y que además era un niño, y que habían sido escritos 20 años antes por un belga maravilloso que nos regaló una fantasía única. Tintín y Milú me enseñaron el mundo y desde entonces siguen fascinándome los dibujos, las líneas claras de Georges Remí, más conocido por su apodo: Hergé. Estos días se celebra en el Centro Pompidou de Les Halles en París una exposición retrospectiva de este verdadero protagonista de mi vida, en el centenario de su nacimiento. Nunca agradeceré suficientemente a mi padre que me fuera regalando estos libros, de tapa dura y canto de tela, que aún conservo como joyas de mi biblioteca. Algunos podrían pensar que sólo son libros de dibujos; yo afirmo que no, que son mucho más que eso: son una visión del mundo y un icono para mucha gente. Remí Hergé no solo era un dibujante de cómics era un verdadero diseñador y lo que acabo de descubrir es que, además, era un publicitario. Sus carteles, sus viñetas y sus grafismos son verdaderas joyas del diseño publicitario belga de la primera mitad del siglo XX; su agencia, Hergé Publicité, desarrolló trabajos para múltiples marcas en su Bruselas natal y vital. Una vista al excelente trabajo de Hergé me lleva a clamar una vez más por una necesidad imprescindible en la publicidad. Lamentablemente hay muchas agencias que se consideran creativas, donde parecen haberse extinguido los diseñadores gráficos, los grafistas cuando son los profesionales de nuestro oficio que realizan un trabajo más intemporal, más duradero en el tiempo y sin embargo son uno de los bienes más escasos de las agencias, donde los cineastas les han quitado la silla, sin percatarse quizá de que los directores de arte con sensibilidad para el diseño y el grafismo son imprescindibles en la publicidad del futuro. C Dan Gillmor ha llegado a España para inaugurar la Convención Anual de Vocento escepticismo dependiendo de la fuente de la información. -La conversión del ciudadano en periodista, en creador de noticias, ¿no es otra manera de decir que nadie lo es? -Me interesa menos a quién llamamos periodista. Lo que me preocupa es que existan más actos de periodismo. Por ejemplo, en el Metro de Londres un hombre tomó fotos con su teléfono móvil de personas que escapaban de los atentados terroristas. Ese ciudadano nunca antes fue periodista y estoy convencido de que no lo será nunca más. Eso fue un acto de periodismo que se está multiplicando millones de veces. ¿La participación ciudadana en los medios se limitará a las noticias blandas -Cada vez habrá más temas en los que participen los ciudadanos, aunque algunos, como seguir la actualidad de un gobierno, quedarán para los medios tradicionales. Esa cobertura no se debe perder. Tampoco el periodismo de investigación, que requiere muchísimos recursos y valentía. La capacidad de enfrentarse al poder también quedará para los medios convencionales. Hay que investigar con la ayuda de la gente, donde se pueda. Ese trabajo no se podría hacer nunca sin la participación popular y es clave para ganar a la competencia. -Este movimiento social se interpreta por defecto como un fenómeno espontáneo. ¿Podría haber algún interesado en crear una masa de informadores más maleable? ¿Con ese alguien se refiere, por ejemplo, a un gobierno? -Por ejemplo. -Sí, ya está pasando. Hay que estar vigilante. No me gustan las sociedades donde todo el mundo informa sobre los demás, pero sí donde hay buenos vecinos que alertan de los peligros. Los periodistas deberían aplicar ese principio para con los demás periodistas. ¿Considera que la información se sigue impartiendo como una lección desde algunas tribunas periodísticas? -Sí. La tradición del periodismo moderno es dar lecciones. El periodista o su organización ha adoptado el papel de oráculo, pero debe escuchar más y ser un guía. Una de mis publicaciones favoritas es The Economist donde no hay firmas. Es el periodismo con marca, que escucha y guía. -John Micklethwait, director de The Economist aseguraba recientemente en estas páginas que hay que apostar por la reputación. Además de no escuchar, ¿no nos hemos olvidado también de cultivar la reputación? -La reputación es fundamental, pero no hay que alardear de ella. Ha de demostrarse haciendo un buen trabajo. La prensa tradicional debe hacer periodismo de investigación e implicar donde pueda a los ciudadanos Asumir riesgos tiene que formar parte del periodismo ¿Qué le recomienda a la prensa de papel? -La prensa tradicional tiene que dejarse de dar lecciones. Desde el punto de vista empresarial, los retos son difíciles. La publicidad lo soporta ahora todo y se está produciendo una separación entre el negocio convencional e internet. Habrá que ver si la gente está dispuesta a seguir pagando por el periodismo y si la publicidad puede seguir sosteniendo el modelo. No creo que el tamaño de los grupos vaya a ser decisivo para formar ganadores, pero sí será un buen punto de partida. ¿Qué papel han de desempeñar los grupos de medios en esta profunda revolución interactiva? -Los grupos deberán pensar con espíritu empresarial. Asumir riesgos tiene que ser algo esencial del periodismo, han de formar parte de él, entendiendo que muchos de esos retos vayan a fracasar.