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Miércoles 31 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.286. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El rostro de la guerra de Irak Después de haber sufrido horribles quemaduras y mutilaciones en Irak, el sargento de los marines Ty Ziegel intenta rehacer su vida casándose con su novia y sirviendo de ejemplo a sus compañeros POR PEDRO RODRÍGUEZ DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL DESEMPLEO L M uchas veces, los números necesitan ser humanizados para entenderse. Esta semana, se ha inaugurado en Texas un moderno centro de rehabilitación de inválidos con el fin de atender las crecientes necesidades planteadas por los más de 20.000 soldados de Estados Unidos heridos durante los casi cuatro años de combates en Irak. Entre los invitados de honor a esta ceremonia, frecuentada por políticos muy interesados en demostrar su patriotismo con vistas a las elecciones presidenciales del 2008, se encontraba un hombre sin rostro: Ty Ziegel. Este sargento de los marines, que sufrió horribles quemaduras y mutilaciones durante su segundo destino en el conflicto iraquí, se ha convertido en una especie de símbolo de esperanza y heroísmo para los veteranos que han dejado pedazos de sus cuerpos en Irak. La historia de Ziegel está llamando la atención no sólo por haber logrado burlar a la muerte tras un maratón de hospital e intervenciones quirúrgicas. Su desgracia, que incluye conservar solamente dos dedos de una mano, se ha visto compensada por el ímpetu de rehacer su vida, volver a casa y casarse con su novia. El sargento Ziegel junto al senador John McCain, el pasado lunes en Texas ficio de la duda, ya que, si yo fuera ellos, también me quedaría mirándome Su calvario médico está todavía bastante lejos de haber terminado. El sargento Ziegel tiene ahora un cráneo de plástico, mientras que una parte del suyo propio se encuentra incrustada en su cintura de donde tendrá que ser extraída en otra futura operación. Pero sin prisa. Su prioridad es recobrar la visión en su ojo dañado, y todavía no se ha decidido a reconstruirse la nariz o las orejas, procedimientos que requieren demasia- AP Enlace en Illinois Contra todo pronóstico, Ziegel (24) y su prometida Renee (21) contrajeron matrimonio el pasado mes de octubre en su hogar de Metamora, Illinois, una pequeña comunidad agrícola del medio- oeste. Sus vecinos y amigos le conocen de sobra como para no mirarle más de la cuenta a la cara y hacerle sentir incómodo. Aunque cuando sale de su pueblo, no puede evitar miradas de asombro inicial y posterior pena aterrada. Pero el sargento Ziegel insiste en dar a la gente el bene- dos implantes de piel. Entre dolores esporádicos, para los que no consume nada más que aspirinas, Ziegel vive de su pensión de invalidez y se abstiene de criticar la guerra que tanto le ha costado. Ahora, su gran ilusión es tener hijos con Renee. A su juicio, familia y humor son sin duda alguna las muletas que le ayudan a llevar su vida radicalmente cambiada para siempre por un terrorista suicida durante una rutinaria patrulla en un frecuentado cruce de la frontera de Irak con Siria. a tasa de empleo, según dicen las estadísticas, se nos ha subido a la parra. Se ve que esta cuerda, no sé si tensa o floja, por la que transitamos nos tiene el alma en coma y el corazón industrioso, que son las prendas del hombre mercenario. Como todavía quedan algunos palmos de costa por recalificar, y no pocas subvenciones que repartir, es de suponer que seguiremos creciendo. Cuando salí de España hace unos lustros, no había trabajo ni para un ingeniero que se conformara con vender palomitas. Ahora que todos vamos de un congreso a una feria, estoy pensando seriamente en apuntarme al paro. Total, buena parte de lo que gano se me va en reconstituyentes, aspirinas para el dolor de cabeza y evasiones con que me ayudo- -es un decir- -a soportar esta vida de alcayata. Piensen que para que te desgracie alguna de nuestras diecisiete sanidades públicas no es imprescindible haber cotizado. Con tarjeta o sin ella, te aparcan igual de bien en el pasillo. Y si añoras las ascuas, sobra donde arrimarse: una secta integrista, clubes y foros varios, plataformas volantes, colectivos borrosos, partidos, sindicatos, coaliciones... A poco que te esmeres en pasar el mensaje, tienes un buen estar asegurado. Mientras los terroristas campen por sus respetos, los dirigentes cobren por incumplir la Ley, la calle sea del más fuerte, los alcaldes se forren a costa del paisaje, los ricos tengan cuenta en el paraíso, los farsantes prosperen, los contactos abriguen, los políticos mientan y la parroquia trague, lo sensato es no dar un palo al agua: mujer desesperada en busca de no empleo Y para recibir un trato preferente, en este mismo instante me declaro violenta, venal, antiespañola, inútil e insolvente.