Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 31 s 1 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 81 Aitana Alberti presenta en Cuba Inquilinos de la soledad su primera novela EFE LA HABANA. La escritora española Aitana Alberti, hija de Rafael Alberti, ha presentado en La Habana, donde reside desde hace años, su primer libro de narrativa, titulado Inquilinos de la soledad El libro, según dijo su autora, constituye un homenaje a todos los exiliados de nuestra guerra civil y es una especie de testimonio familiar, donde se recrea una parte de la historia de España Mediante tres relatos de ficción, en los que se entrecruzan personajes reales e imaginarios, Aitana Alberti desarrolla la narración sobre la vida de los exiliados españoles desde 1936. La escritora, residente en Cuba, explicó que está preparando otros dos libros de prosa, que ha titulado Cuentos persas y Cuentos cubanos El decano de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Rogelio Rodríguez Coronel, dijo al presentar el libro que Inquilinos de soledad transita a través de sugerentes hilos dramáticos y una hábil estructura narrativa En el acto también se exhibió el documental Litoral: travesía de una revista que celebra los ochenta años de esa publicación nacida en Málaga, y considerada como un referente ineludible de la Generación del 27 TEATRO Closer Autor: Patrick MarbersVersión: C. Soler y M. Barroso. sDirección: M. Barroso. sEsc. y vestuario: E. Sanz. sIlum. G. Montesinos. sInt. B. Rueda, J. L. García Pérez, S. Mur y Lidia NavarrosLugar: Teatro Lara. Madrid. De amores y cicatrices JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Una comedia sobre la afectividad amorosa, sus coartadas y sus trampas, sus epifanías y dependencias, una historia, en suma, de cicatrices. Es la segunda escrita por Patrick Marber (Londres, 1964) que, dirigida por él mismo en el National Theatre en 1997, ha alcanzado notable éxito internacional, y los aficionados al cine recordarán por la versión dirigida por Mike Nichols en 2004, con Julia Roberts, Natalie Portman, Clive Owen y Jude Law a bordo. Amores cruzados, encuentros y desencuentros, el fantasma de la soledad, la rabiosa necesidad de afecto, de intimidad con otros, y la también imperiosa necesidad de huir cuando la calidez de otro cuerpo deseado se convierte en un anzuelo irresistible. La enigmática maquinaria del azar pone en relación a los personajes de Closer Dan, un escritor en la treintena que se dedica a escibrir necrológicas en un diario se topa accidentalmente con Alice, una adorable y arisca stripper veinteañera con la que inicia una relación, aunque inmediata- José Luis García Pérez y Belén Rueda, en un momento de Closer mente conoce y se enamora de Anna, atractiva fotógrafa separada que, a su vez, entabla una relación con un dermatólogo cuarentón, Larry, y se casa con él. Alice y Larry se conocen sin sospechar que Dan y Anna mantinen intermitentes y apasionados encuentros. Una estructura de dobles parejas que se entrecruzan, se abandonan, se reencuentran y tratan de sobrevivir a las quemaduras de ese ardiente póker amoroso en el que no todos arriesgan lo mismo y más de uno, como el peterpanesco Dan, va de farol. Alice, aparentemente el personaje más frívolo y caprichoso, es quien, siguiendo con las metáforas ígneas, más carne pone en el asador; Larry es consciente de lo que apuesta en cada envite y apura la jugada, y la dubitativa Anna no da abasto para aplacar con razones los vaivenes de la ciega pasión. Lo mejor de Closer son unos diálogos escritos con escalpelo que le sirven a Marber para realizar una disección de las fieras, paradójicas e irremisiblemente humanas maneras en que nos enfrentamos y entregamos al amor, muy civilizadamente, desde luego. Mariano Barroso la ha dirigido con una limpeza en la que se transparenta su mirada cinematográfica sobre una escenografía de Elisa Sanz, fea pero eficaz en su cometido multifuncional. La interpretación es también matizada y eficaz, con una Li- JULIÁN DE DOMINGO dia Navarro que borda una Alice descarada, sensual y vulnerable; José Luis García Pérez sirve un Larry con la retranca de un hombre que ha vivido lo suyo, y Sergio Mur es un Dan desigual en el personaje más antipático de la función. Finalmente, aplauso para la sensible Anna de Belén Rueda, y redoble de tambor para su valentía como actriz: tras una aplaudida carrera televisiva y un galadornado debut fílmico, se ha atrevido a hacer teatro, la prueba de fuego para un intérprete, el pulso en que algún que otro prestigio de colegas con ínfulas internacionales se derritiría lejos de la alquimia manipuladora de las cámaras. Ella lo supera con sobresaliente.