Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 30 s 1 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PEQUEÑAS DIFERENCIAS TAVIADOS en su mayoría con traje y corbata como símbolo de su actual vocación de respetabilidad institucional, varios centenares de delegados del Sinn Feinn, el brazo político del antiguo terrorismo norirlandés, aprobaron el pasado fin de semana la aceptación de una nueva Policía y unos tribunales autonómicos para el Ulster, inferiores en efectivos y competencias a la Ertzaintza y a la magistratura que desde hace décadas rigen el orden público y la administración de justicia en la Comunidad Autónoma Vasca. La decisión de la conferencia de los republicaIGNACIO nos ha originado gran optiCAMACHO mismo en la escena política británica, por tratarse de un paso decisivo en la normalización del interrumpido proceso de paz de Irlanda del Norte, cuya raquítica autonomía suspendió el Gobierno en 2002 ante los incumplimientos reiterados de los acuerdos de Stormont... firmados hace nueve años. Previamente a este trascendental desbloqueo de una de las condiciones esenciales fijadas por Londres, los republicanos han debido admitir la verificación del abandono de las armas por parte del IRA, efectuada bajo la severa supervisión de expertos militares internacionales. El Gobierno británico, que se reservó la potestad de volver a encarcelar a los presos liberados si se rompían las condiciones pactadas de cese de la violencia, consideró hace más de un lustro que las dos partes enfrentadas en el conflicto- -los republicanos de Adams y los unionistas del reverendo Paisley- -no respetaban el marco de garantías fijado en Stormont, y suspendió unilateralmente el proceso autonómico establecido en la hoja de ruta hasta que ambos bandos entrasen en razón. Dicho proceso establece un mínimo marco de autogobierno, aproximadamente equivalente al que poseían algunas comunidades uniprovinciales españolas antes de las últimas rondas de traspasos competenciales de los años noventa. A lo largo de este dilatado lapso de tiempo, los dirigentes del Sinn Feinn han atajado, con mayor o menor éxito, las tentaciones rupturistas de algunos de sus militantes más radicales, imponiendo al brazo armado de la organización la necesidad de acatar el nuevo orden. En todo momento, el Gobierno de Tony Blair ha fijado como interlocutores a los líderes de la organización política, responsabilizándolos de mantener a raya a los comandos y garantizar el cumplimiento de los pactos. Ayer lunes, al día siguiente de que los antiguos terroristas del Ulster optaran por someterse a las instituciones que combatieron criminalmente, miles de personas se manifestaban en Bilbao movilizadas por el partido que gobierna la autonomía vasca desde hace veinticinco años con poderes propios de un Estado confederado. Protestaban contra la decisión del Tribunal de Justicia del País Vasco de exigir responsabilidades al presidente autonómico por reunirse con dirigentes filoterroristas ilegalizados ante su negativa a condenar la violencia de ETA. Incluso los más recalcitrantes aficionados a las analogías habrán de admitir la existencia de ciertas pequeñas, pero muy vistosas, diferencias. A EN EL PRINCIPIO FUE EL TERROR L A guerra civil irlandesa, inmediata a la independencia, enfrentó a quienes aceptaban pragmáticamente la partición de los condados del Norte- -deseosos de seguir siendo británicos- -y quienes lo querían todo al instante. Desde entonces, el IRA practicó el terror para lograr la secesión del Ulster y su integración en la República de Irlanda. La secuencia es elemental: muy pronto, el IRA se enfrentó a la ley y el orden en los condados del Norte. Creó la mitología propia de todo irredentismo- -víctimas, héroes, mártires- -y en treinta años ha asesinado a más 1.800 personas. Y ahora, habiendo catado el poder en el sistema de reparto- -entre unionistas y secesionistas, protestantes y católicos- -según los acuerdos del Viernes Santo, se pone corbata, cuelga el kalashnikov sobre la chimenea y dice que nada tiene en contra del imperio de la ley británica, de la Policía norirlandesa y el sistema judicial. Cuenta con las reivindicaciones demoradas, con la demografía, con flujos económicos. Ya quedaba lejos la versión idílica del IRA, fomentada por Hollywood prácticamente hasta los tiempos de Clinton. Eso culminó en El hombre tranquilo de John Ford, un paraíso casi atemporal en el que los muchachos del VALENTÍ IRA contribuyen a la jarana con fusta y PUIG botas de montar. Era precisamente en aquellos tiempos cuando el IRA arrasaba las casas de los hacendados anglo- irlandeses- -la Ascendancy -que tanto habían contribuido a la prosperidad y a la cultura de Irlanda, a pesar de graves abusos del dominio británico. Aquel éxodo desapareció de la memoria, del mismo modo que se habla poco en Irlanda de la guerra civil de 1922, que fue estricta consecuencia de la insania nacionalista. Se celebra la revuelta de Pascua de 1916- -contra Gran Bretaña, en guerra con Alemania- -a sabiendas de que fue una insensatez. Quedaba maltrecha la estrategia gradualista y parlamentaria. Para cerrar el bucle, la imagen de Ian Paisley como líder unionista ha pesado demasiado, por contraste con los que hasta hace poco eran los sectores moderados del unionismo, pragmáticos y posibilistas, buenos negocia- dores y aliados del partido tory en el Parlamento de Londres. Tampoco es equiparable el terrorismo del IRA y la violencia paramilitar protestante. Otro mito ha sido el monopolio protestante en la Policía norirlandesa, el Royal Ulster Constabulary algo cierto en el pasado, pero manifiestamente corregido en las últimas décadas. Hubo policías católicos en el Royal Ulster Constabulary y fueron objetivo especial del IRA. A mayor abundancia, Chris Patten, el último gobernador de Hong Kong, propuso ya una reforma de la Policía del Ulster que tuvo mejor acogida en el Sinn Fein que entre los unionistas. De hecho, el Sinn Fein tomará parte en la dirección de la Policía de Irlanda del Norte. El pirata de manos ensangrentadas se pone al timón de la nave hasta ahora enemiga a muerte. No es menor la sospecha de que el Sinn Fein quiere el control de la Policía en sus áreas, allí donde practica la extorsión, intimida, chantajea, aplica la ley del Talión y saca- -compañías de taxi, contrabando- -su financiación. Uno se pregunta qué más van a pedir pasado mañana, pero lo cierto es que el compromiso asumido es una buena noticia. La decisión del Sinn Fein queda condicionada por la devolución del poder autonómico por parte de Londres- -suspendido hace cuatro años al descubrirse espías del IRA- -y el reinicio de poder compartido en los condados del norte. La convocatoria de elecciones autonómicas se da por supuesta. En la República de Irlanda las elecciones generales son en unos meses. El Sinn Fein también pudiera participar en el gobierno de Dublín. La Historia tiene extraños caladeros en los que el terrorismo incluso adquiere credibilidad. El daño causado por el IRA en Irlanda del Norte- -en vidas y bienes, en estabilidad y autoestima- -es del todo impagable. Pero osan ir al cobro los caciques del Sinn Fein, una organización brutal y opaca, cuya jerarquía lleva sangre hasta los codos. Quedan otros casos de sectarismo en carne viva, saturados de paranoia, maximalismo, sed de venganza y afán de destruir. En todas partes van a invitar a Gerry Adams para que explique los dividendos del terror. Habrá que oírle diciendo cómo cumple con la ley, pero a su modo. vpuig abc. es