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74 CULTURAyESPECTÁCULOS XXI Premios Goya LUNES 29 s 1 s 2007 ABC El torero vestía de Prada y la gala de domingo El grito de ponte lo que quieras, son los Goya, parece que ya no se estila. El personal se esmera en ir cada vez mejor vestido. Sólo Corbacho, la gran esperanza calva, merece el grito de no te lo pongas POR ROSA BELMONTE FOTOS: D. G. LÓPEZ D. S. BERNARDO MADRID. Vale, esto no es como los Oscar. Es como Eurovisión. El que gana organiza presenta la gala. O sea, que le ha tocado a Corbacho (mejor director novel el año pasado por Tapas Claro que también puede ser que le haya tocado al más pintorescamente vestido (y el traje azul con gorro ruso no lo superó ni la ministra) Sólo lo ha empeorado el propio Corbacho con ese muestrario delirante mostrado en la presente edición. De la misma sastrería de Corbacho iba este año Pablo Carbonell en su papel de reportero televisivo de Buenafuente La espera, la larga espera hasta que empiezan a aparecer los invitados, se aguanta viendo hacer monerías a los de las televisiones, y hay más televisiones que personas, así que acaban entrevistándose entre ellos. ¿Y tu próxima película va a ser ácida o corrosiva? pregunta un televisero gaditano a su paisano Carbonell. La primera en llegar fue Verónica Echegui La Juani Pero la puerta giratoria del Palacio de Congresos ni giraba ni se abría y la chica se iba a quedar pajarito en la calle con su vestido de Miguel Palacio (ella decía Palacios igual que otros dicen me fui en un taxis Al cabo de un rato consiguieron abrir paso. Pero dio igual. Verónica Echegui tardó una hora en recorrer la alfombra verde. Para mí que fue abducida en el paseíllo. Manolo Escobar y su hija Vanessa (pequeña Vanessa me basta mirarte para ser feliz) la adelantaron. Y detrás de ellos, muchos más. Así, Mónica Cruz, sola, y también de Miguel Palacio, una embarazadísima Chus Gutiérrez, los dos Juandiegos (el de toda la vida y el Botto) o Elena Anaya, embutida en un minivestido de Cavalli, el Bebe se llevó el Goya a la mejor canción Elena Anaya lució escote y piernas con este minivestido Ángeles González- Sinde, vestida de davidelfin, junto a la ministra de Cultura, que optó por un modelo de Ángel Schlesser Silvia Abascal, con escote de vértigo a la espalda vestido más pequeño de la noche, la cintura más increíblemente diminuta, señorita Escarlata. Eso sí, en apreturas mamarias se podía pelear con las de María Adánez (de Gaultier) y las de Natalia Verbeke (de Dolce Gabbana) En huesos, la ganadora sería la atractiva Bebe (soy una cámara) galácticamente vestida por Loewe, por su rendido admirador José Enri- José Corbacho fue un Goya mordaz e ingenioso mos los de la prensa en nuestra versión Joan y Melissa Rivers (pero sin cirugía) El torero vestía de Prada. Y de Dior era el esmoquin de Paco León. Dani Martín gastaba camiseta, vaqueros y zapatillas disimuladas por la chaqueta y el negro total. Arreglado pero informal. De Prada eran también los plataformones en los que iba subida Isabel Coixet (el vestido, de Kina Fernán- Verónica Echegui, haciendo fotos antes de la gala Carmen Chacón, que también iba del rondeño, llegó acompañada de Miguel Sebastián, señor que luego desapareció. Al menos no estaba en el pelotón. A la ministra y a la presidenta se iban uniendo los Volver (Lola Dueñas, Carmen Maura, Blanca Portillo) los Alatriste (Ariadna Gil, Agustín Díaz Yanes) y otros (Fernando Tejero o Alberto Amarilla con su abuela) Ariadna y Aitana Sánchez Gijón entraron (no por su culpa) con la gala ya empezada. También Penélope Cruz, de Carolina Herrera, que difícilmente conseguía caminar en loor de cámaras. El último en entrar fue un discretísimo Agustín Almodóvar. El año que viene la gala le toca a Pedro Almodóvar. A ver si así viene. dez) El tiempo (la tele) apremiaba y por megafonía mandaban sentarse pero ya. Al principio de la alfombra verde había atasco. Un pelotón encabezado por la ministra Carmen Calvo. Este año, de Ángel Schlesser. A ver, palabra de honor, no, palabra de honor, no. Ah, y si lo de su fondo de armario de diseñadores españoles era alfabético, como ella misma dijo, me temo que se ha saltado a los Ailanto. A Ángeles González- Sinde, señora presidenta, le sentaba mejor el escote palabra de honor de su vestido de davidelfin, el de las letras que Bimba Bosé lució en la última edición de Cibeles, el del bajo despeluchado (también el Hugo Boss de un nada atractivo Viggo Mortensen tenía los bajos sueltos) que Oña Selfa. Estrella Morente, de Victorio Lucchino, no sabía de quién era el traje de su marido, Javier Conde, además de ser de su propiedad, claro Ah, él coge lo que pilla y se lo pone ¿De quién vas vestido a? era la pregunta más repetida a lo largo de la alfombra verde, por no decir la única. Papelón que hace- Elena Anaya iba embutida en un minivestido de Cavalli, el vestido más pequeño de la noche