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ABC DOMINGO 28- -1- -2007 Fuentes de energía CIENCIAyFUTURO 89 Washington, Bruselas, Londres, París, Moscú, Pekín, Tokio... apuestan por el desarrollo nuclear El debate ya no se centra en su potencial peligrosidad, sino en el beneficio económico y medioambiental presidente Bush califica como peligrosa adicción de la mayor economía del mundo al petróleo extranjero Bajo las actuales regulaciones, las centrales nucleares operan con licencias de cuarenta años, prorrogables a otros veinte. Después del accidente de Three Mile Island en 1979, la pionera industria nuclear de EE. UU. se queja de haber perdido su ventaja tecnológica, e intentado aprovechar la experiencia japonesa en reactores menos contaminantes. La industria nuclear estadounidense baraja la posibilidad de empezar a construir entre diez y treinta centrales en las próximas dos décadas, bajo nuevas especificaciones para aumentar su seguridad ante atentados terroristas. El accidente de Chernobyl, en abril de 1986, ha marcado desde entonces el debate sobre la utilización de la energía nuclear EPA La polémica hoja de ruta de las energías renovables L. VILLENA BRUSELAS. ¿Cómo obtener la energía necesaria sin dañar el clima? ¿Cómo asegurar el suministro energético de forma asequible y manteniendo el desarrollo económico? Estas dos cuestiones han pasado a encabezar en apenas un año la lista de prioridades de la UE, que redacta a marchas forzadas nuevas estrategias energéticas. La última de ellas, elaborada por el Consejo Europeo de Energías Renovables y Greenpeace Internacional, presentada el pasado jueves en Bruselas como Revolución energética global: Perspectiva mundial de la energía renovable apuesta por una combinación de las energías renovables y del uso inteligente de la energía para reducir en un 50 %l as emisiones de CO 2 para 2050. Esta fórmula garantizaría al menos la mitad de la demanda energética mundial de las próximas cuatro décadas. Al respecto, Sven Teske, experto de Greenpeace, destacó que las energías renovables tienen potencial para suministrar cerca del 70 de la demanda global de electricidad. El informe critica las España, contracorriente Ante el consenso que empieza a generarse en el mundo industrializado sobre una vuelta paulatina al modelo energético nuclear, como complemento a las energías renovables, España nada contracorriente. Sus compañeros de viaje son algunos sectores de la vieja izquierda europea y los verdes: ante la energía nuclear el mundo es bipolar, pero cada vez menos. Cerrada la central de Zorita y en proceso de desmantelamiento la de Vandellós I, España cuenta en la actualidad con seis centrales nucleares y un total de ocho reactores (Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, actuales subvenciones a los combustibles fósiles y nucleares y apela a los gobiernos a eliminarlas para 2010. Esta revolución energética verde se suma al reciente paquete de medidas energéticas propuesto por José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea (CE) que él mismo bautizó como revolución industrial con una clara posición distante- -y polémica- -de la energía nuclear. Mientras la estrategia global presentada el jueves apuesta por el uso de las energía renovables y reniega de la nuclear, la UE destaca las ventajas de ésta y la presenta como alternativa a la dependencia de los combustibles fósiles. Trillo, Vandellós II y Santa María de Garoña) pero el cierre de esta última una vez expirada su vida útil, estimada hasta 2009, reducirá el actual 19,5 de energía nuclear sobre el total producido en España. La apuesta del Gobierno Zapatero, ya desde la investidura del presidente, es el cierre pro- gresivo de estas plantas. Voces autorizadas del sector empresarial han alertado contra este empecinamiento. Muy por el contrario, países como Rusia, China, Japón, Taiwán, Argentina, Pakistán o la India apuestan por la construcción de nuevas centrales nucleares- -hasta un total de 29 están actualmente en fase de ejecución en el mundo- Las razones aducidas son la excesiva dependencia de los combustibles fósiles, un recurso al fin y al cabo limitado, y su menor carácter contaminante. Cada vez menos, el debate mundial responde a la potencial peligrosidad de este tipo de plantas energéticas, y pasa a centrarse en su utilidad económica y geoestatégica. Con información de: L. Villena (Bruselas) E. J. Blasco (Londres) R. Villapadierna (Berlín) J. P. Quiñonero (París) y P. Rodríguez (Washington)