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ABC DOMINGO 28- -1- -2007 Cristina Iglesias regresa con tres muestras y la puerta del edificio de Moneo en el Prado 83 Yagüe lamenta la falta de reconocimiento a unos espacios que acogen a los profesionales recién salidos de las escuelas y promocionan las obras contemporáneas El castillo de Barbazul según La Fura dels Baus, en la Ópera de París La nueva producción provocó un moderado entusiasmo entre el público JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. División de opiniones ante la nueva producción de El castillo de Barbazul la obra maestra de Béla Bartók, en la Ópera de París (Garnier) concebida por Alex Ollé y Carlos Padrisa, directores del colectivo catalán La Fura dels Baus, con decorados de Jaume Plensa, interpretada por el barítono Willard White y la mezzosoprano de origen español Béatrice Uria- Monzón. Le Monde estima que se trata de una obra maestra: un puro momento de gracia, poesía, lirismo y terror Otros, como es mi caso, estiman que el minimalismo estético de la puesta en escena oculta lo esencial: la pesadilla ensangrentada que está en el libreto de Béla Balázs, sublimado hasta la apoteosis por la música de Bartók. nea: una noche poblada de abismos infernales y estrellas ensangrentadas. Le Monde estima que La Fura dels Baus han creado un espacio de sueño e inconsciente Muy bello: donde siempre está ausente la atrocidad de siete inmensas estancias manchadas de sangre. El sueño y el lirismo ocultan y hacen invisible la atrocidad de la historia. En el jardín secreto de la cuarta puerta, Le Monde considera soberbio el artilugio imaginado por Plensa: pero esas tiras de plástico pintadas de letras ¡ya estaban presentes en la Flauta Mágica estrenada sin éxito- -y con polémica- -en otra ópera de París! Al frente de la Orquesta de la Ópera está Gustav Kuhn, que impone respeto. Los grandes intérpretes, Whillard White y Béatrice Uria- Monzón, reciben un homenaje unánime que Le Monde resume así: Profundamente humanos y conmovedores Completó el programa Diario de un desaparecido de Leos Jánacek, en el que destacó la participación del tenor Michael Köning, y la mezzosoprano Hannah Esther Minutillo. Una obra de corta duración, que justifica su presencia para alargar un programa que provocó un moderado entusiasmo entre el público. solidación a través de las subvenciones para mantener esa línea de riesgo Javier G. Yagüe, director artístico de la sala Cuarta Pared, una de las más emblemáticas de Madrid, que empezó a funcionar en 1986, va más lejos en sus críticas. Echo de menos una apuesta clara por parte de la Administración Y considera que lo que reciben de ella son las migajas del sector En el caso de Cuarta Pared, el 80 por ciento de su presupuesto (1.200.000 euros anuales) se obtiene por autoexplotación (taquilla, giras de la compañía, la escuela de teatro) y el resto por ayudas. Con una plantilla de 55 personas, el sueldo medio oscila entre los 600 y los 700 euros, lo que impide consolidar una estructura porque los profesionales se van Yagüe lamenta la falta de reconocimiento a unos espacios que acogen a los profesionales recién salidos de las escuelas y promocionan las obras de los autores contemporáneos españoles, algo que deberían realizar los teatros públicos Y reclama que la Administración sea consecuente con esa realidad, en la que estamos haciendo de puente de la actividad de los teatros, y que no nos deje sólo las migajas económicas Una escena del polémico montaje, durante un ensayo EFE Bronca en el estreno del Don Carlos de Verdi en el Liceo PABLO MELÉNDEZ- HADDAD BARCELONA. Armados con pitos asistieron anoche algunos espectadores al Liceo barcelonés, dispuestos a reventar la función de estreno de la contovertida visión del director de escena alemán Peter Konwitschny del Don Carlos de Verdi. La bronca comenzó inmediatamente después del ballet, convertido por el regista en un entremés cómico y mudo a cargo de los personajes protagonistas, transmutados en comediantes televisivos de los años 50. Los bandos encontrados en el público se pusieron entonces en acción, para continuar en el auto de fe, convertido aquí en show de televisión, presentado por una animadora que se refería a la quema de herejes como el gran espectáculo pirotécnico Konwitschny revivió con su Don Carlos esa controversia creada en su inolvidable Lohengrin ambientado en una escuela, repuesto la temporada pasada sin protestas por parte del público. Pero esta vez, con el estreno español de la versión original francesa del Don Carlo verdiano, Konwitschny y sus ideas corrieron peor suerte ante los ojos de los liceístas, que se despacharon a gusto abroncando al director y a sus colaboradores en los aplausos finales, pasadas ya la una de la madrugada y después de cinco horas de espectáculo. La actualización del género operístico por parte de algunos directores de escena continúa encontrando resistencia en un importante sector del público, que no duda en demostrar sonoramente su descontento. Este Don Carlos en todo caso, superó todas las cuotas de abucheo en las lides liceístas. Sí. La ópera está más viva que nunca. Plensa, soberbio Quizá haya sido Georges Steiner quien mejor ha resumido en alcance histórico de El castillo de Barbazul En el terreno de la teoría de la cultura nos encontramos en el lugar preciso donde se encuentra la Judith de Bártok cuando pide la apertura de la última puerta que da sobre la noche... Desde esa óptica, El castillo de Barbazul es una parábola pavorosa de la historia contemporá- ABC. es Más información sobre el Festival Escena Contemporánea: abc. es abcd teatro. asp