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ABC DOMINGO 28- -1- -2007 En portada s La ruptura del mercado interior, de vuelta a la actualidad ECONOMÍAyNEGOCIOS 43 Las empresas españolas no dudan en hacer las maletas Las empresas españolas ante los problemas que plantea Competencia con la compra entre compañías domésticas no han dudado ni medio segundo en hacer las maletas y buscar inversiones en otros países más liberalizados. Reino Unido y Estados Unidos se llevan la palma. Los últimos casos demuestran que entre españoles y británicos, por ejemplo, hay buen feeling Primero fue la compra de Abbey por parte de Santander. Después, Telefónica se hacía con el control de O2. Y, luego, Ferrovial con BAA. Sin duda, precedentes que, dicen, animó bastante a que a Ignacio S. Galán, presidente de Iberdrola, buscara un socio en el exterior después de haber fracasado en su intento de hacerse con alguna eléctrica española. Y lo encontró. También en Reino Unido: Scottish Power. Y, mientras tanto, los grandes bancos, siguen ampliando mercado en Iberoamérica. Entre otros muchos casos, también destacan algunas compañías gallegas. De hecho, Galicia no ha permanecido ajena a la pérdida de capital autóctono, convirtiéndose en los últimos meses en un referente en cuanto a desbandada de empresas se refiere. No cabe duda que la falta de suelo industrial en la comunidad gallega y la negativa de la Administración autonómica a dar luz verde a los planes urbanísticos de sus principales ciudades ha alimentado la tan acusada descentralización. Aún convaleciente la negativa del bipartito gallego a la ubicación de Pescanova en Cabo Touriñán obligó al gigante vigués a negociar con Portugal, al que convertirá en el primer productor de rodaballo. También al país vecino huyó Ikea ante la falta de suelo industrial y de actuación por parte de la Xunta. Y suma y sigue. Las empresas que han decidido buscar fuera no acaban aquí. No menos golpe supuso el cierre de la fábrica de jabones La Toja en Culleredo, por parte de la alemana Henkel, o el traspaso a manos lusas del productor de leche Celta. Ahora bien, cada comunidad las interpreta a su libre albedrío. Así, un ejemplo claro es la inspección que cada Consejería de Salud realiza sobre la trazabilidad de los productos a las empresas de alimentación ubicadas en su región. Cada comunidad tiene un requisito diferente para garantizar dicho proceso. Algo similar sucede con las actividades relacionadas con el comercio interior, ya que cada comunidad es competente para exigir que se cumplan los plazos de pago que un empresario realiza a su proveedor. Otro caso sangrante de fragmentación del mercado es la discrepancia en fijar los periodos de las tradicionales rebajas, o las tasas de la Inspección Técnica de Vehículos. Ambas materias se rompen en 17 interpretaciones legislativas. Pasar la ITV en Madrid (40 euros) no cuesta ni mucho menos lo mismo que en la Comunidad Valenciana (52,32 euros) pero sí más que lo que se abona en Asturias por automóvil inspeccionado (22,38) Llamativa es también la ruptura que propicia la utilización diferencial de la lengua en los negocios y enseñanza de las comunidades. Una auténtica barrera a la libre circulación de productos afirma el profesor Víctor Torre de Silva. De hecho, muchas empresas españolas han alzado la voz, en privado, en este sentido, dado el alto coste que supone para ellas el tener, por ejemplo, que etiquetar en otras lenguas además de en castellano. Para algunos expertos, la búsqueda de soluciones podría estar en la experiencia de otros mercados, si bien hay que saber diferenciar. No debemos seguir el mal ejemplo de otros países, como Italia, en el que las compras públicas han sido tan regionalizadas que llevan incluso a la falta de grandes proyectos nacionales en infraestructuras y que ha hecho que carezcan de empresas importantes a nivel internacional en el campo de la construcción, o que la regulación administrativa regional en materia de turismo haya sido tan proteccionista durante años que están muy atrasados en materia de oferta hotelera recuerda Enrique de la Lama- Noriega desde CEOE. Sin embargo, Estados Unidos podría ser un caso a seguir. País donde, por cierto, ha llegado la preocupación sobre la rup- tura del mercado interior en España, ya que una de las cuestiones que más inquieta a las inversiones de sus empresarios al analizar el marco institucional y de regulación de la economía española es la política territorial del Ejecutivo y el riesgo de ruptura del mercado interno. Los norteamericanos disfrutan de una unidad de mercado bastante acusada, lo que hace que sus empresas sean más competitivas añade el profesor Torre de Silva. Precisamente, en Estados Unidos se utilizan mucho las llamadas leyes modelo a partir de las cuales cada Estado hace su propia ley en cualquier materia pero siempre inspirada en la modelo, lo que aproxima bastante unas leyes a otras, y como Europa, siempre va a la zaga de los norteamericanos, quizás no se tarde en hacer algo similar considera Torre de Silva, quien añade que otra vía son las leyes de armonización, que están previstas en la Constitución. Pero así como las leyes modelo supondrían una aproximación de voluntariedad, las de armonización serían imperativas. Y ya se saben qué ocurre con las leyes de obligado cumplimiento. Sí, las Cortes Generales las podrían aprobar, luego seguro que las Comunidades las impugnarían, y la decisión final estaría en manos del Tribunal Constitucional En definitiva, las espadas están aún en todo lo alto. No hay varitas mágicas que acaben de un plumazo con la descoordinación normativa autonómica, si bien en la medida en la que el mercado europeo se agilice, España irá, eso sí pasito a pasito, en la misma dirección. EMPEÑO EMPRESARIAL La CEOE advierte que seguirá en su empeño de defender una España internamente más cohesionada y más abierta al mundo MARAÑA LEGAL Uno de los sectores más perjudicados por la diversidad legislativa es el de los establecimientos comerciales MIRAR AL EXTERIOR La solución podría estar en la experiencia de otros países, entre los que destaca, Estados Unidos y sus leyes modelo TRES OPCIONES El PP propone tres modelos: o no hacer nada; la reforma constitucional; o, mecanismos intermedios de cooperación O, al menos, eso es lo que piensan muchos. La directiva Bolkestein, o de Liberalización de las Empresas de Servicios de la UE, es un paso en este sentido. MERCADO, MERCADILLOS Y Fernando González Urbaneja MERCADITOS n la compleja construcción europea el Acta Única entró en vigor en 1987 con la pretensión de crear un mercado europeo antes de acabar 1992, un mercado con libertad efectiva de movimientos de capitales, personas, mercancías y servicios. No salió mal aquello, aunque tampoco definitivamente bien. Europa hoy tiene más mercado que antes, pero en no pocos países esa apertura tropieza con obstáculos de todo tipo y condición. La liberal Thatcher impuso vetos por cuanto sentía limitaba la soberanía británica; y al otro lado, los corporativos italianos decían que sí, pero mantienen intactos y reforzados sus sutiles cerrojos a la competencia. En España el viaje hacia la E Descentralización, incluso diversidad normativa no quieren decir necesariamente ruptura de mercado o limitación de libertades libertad económica no ha sido ni todo lo frecuente ni todo lo intenso que hubiera debido; intereses de todo tipo han conseguido eso de: si... pero o vuelva usted mañana o un día después que el vecino Los Pactos de la Moncloa primero y la integración en Europa después introdujeron libertad y generaron prosperidad, pero no toda la posible y deseable. Tradicionalmente, España ha sido cualquier cosa menos un mercado unificado en el que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado según reza el artículo 139 de nuestra Constitución. Los intentos de centralización y de Nueva Planta unificada del XVIII y de buena parte del XX no lograron su propósito, pero tampoco traían música de libertad y de mercado. En España ha empujado hacia la libertad más el vínculo europeo (pese a que no sea un dechado de libertades económicas) que el centralismo y la unificación política y jurídica. Porque libertad no quiere decir inevitablemente unidad y homogeneidad. El viaje a la libertad se conjuga con descentralización, con autonomía y con diversidad. A la libertad se llega por suma de libertades, por adicción y convicción más que por imposición. El problema viene y acentuado cuando se suman restricciones en las distintas instancias administrativas. Cuando a una legislación estatal moderadamente liberal se suma otra autonómica decididamente intervensionista y una tercera local que impone otro fielato. La búsqueda de competen- cias territoriales con pretensión de exclusividad y de última instancia, la dispersión de facultades legislativas, la acumulación de licencias y reglamentos componen una perfecta conspiración contra el mercado. Así ocurre con las dobles y triples licencias para lo mismo y con la acumulación de competencias simultaneas y parciales que introducen incertidumbre y desaliento a las iniciativas. Descentralización, incluso diversidad normativa no quieren decir necesariamente ruptura de mercado o limitación de libertades. Aquí cada comunidad autónoma puede gestionar competencias pero en favor de la libertad y no de intereses parciales de mercadillos que conducen a mercaditos irrelevantes. El problema radica en la emergencia de un neocaciquismo local o territorial con sello y tampón que repartir la libertad secuestrada.