Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 28- -1- -2007 INTERNACIONAL 39 de algunas ciudades a comienzos de los años noventa ofreciendo seguridad y justicia. Los tribunales, como confirman algunos habitantes de Jowhar, fueron los primeros sorprendidos de su capacidad para suscitar un aura de invencibilidad. Muchos antiguos miembros de las milicias clánicas optaron por integrarse en las milicias de los tribunales: además de pagarles mejores salarios, descubrieron que la población no sólo no les temía, sino que les respetaba. Un testigo europeo se pregunta hasta qué punto la intervención etíope y estadounidense no contribuyó a radicalizar a los tribunales. En Jowhar recuerdan que en junio del año pasado hubo cuatro tiros, y los señores de la guerra pusieron pies en polvorosa En el antiguo granero somalí, no hicieron limpieza política y pusieron en puestos de responsabilidad a antiguos y experimentados miembros del gobierno de Siad Barre, cuyo derrocamiento en 1991 prendió el conflicto civil. En general, no eran nada partidarios de los clanes, sino que hacían hincapié en la condición general de somalíes y musulmanes. Participar en una farsa La Unión Europea aceptó participar en la farsa del penúltimo proceso político esto es lo que hay con la elección de un equipo de gobierno que procede del campo de los señores de la guerra como en la operación de la ONU en 1992, se dejó de lado a la sociedad civil para potenciar a quienes más cruelmente han abusado de la población. La atención del mundo vuelve por unas horas a Somalia gracias al hecho, señala Pozo, del nuevo episodio de la guerra contra el terror declarada por la Casa Blanca. Una iniciativa a la que, pese a reticencias estratégicas e ideológicas, acabó también por doblegarse la Unión Europea (aunque los bombardeos contra los islamistas junto a la frontera con Kenia en la que al parecer resultaron muertos varias decenas de nómadas inocentes, fueron criticados por algunos miembros de la Unión) La puntilla se la dio John Bolton, embajador de Estados Unidos ante la ONU antes de ser relevado por el cambio de color en el Congreso americano. A fines de noviembre propuso levantar el embargo de armas a Somalia, justo antes de que Grupo de Seguimiento de la ONU para Somalia presentara un documentado informe en el que probaba que desde que en 1992 se decretara un embargo de armas contra el país del Cuerno de África las violaciones han sido rampantes por parte de países como Etiopía, Eritrea, Líbano, Irán, Uganda y otros. Somalíes a la puerta del cine anteayer en Mogadiscio; las salas, cerradas por los tribunales islámicos, vuelven a estar abiertas protector) Integrado en su inmensa mayoría por señores de la guerra y analfabetos (ambos conceptos no son antónimos) fueron en gran medida seleccionados en función del número de milicianos y technicals (todoterrenos con ametralladora pesada soldada en la parte trasera) a su servicio que tan penoso papel han desempeñado a la hora del descenso colectivo a los infiernos del pueblo somalí como escribe el novelista Nuruddin Farah en Secretos graciosamente a Etiopía en la conferencia que las potencias coloniales celebraron en Berlín a fines del siglo XIX para repartirse África con regla y cartabón. El moderado Sharif, considerado recuperable para los intereses occidentales, parece haber caído en manos del Ejército keniano (otros dicen que se entregó bajo condiciones) y ahora los estadounidenses quieren que tome parte en el nuevo gobierno y fomente la reconciliación. El desorden anarquía es la palabra que más repiten los analistas, equiparando automáticamente ausencia de gobierno a caos serviría a su juicio- -que coincide con el de la CIA- -de excelente caldo de cultivo para movimientos terroristas. EPA Los señores de la guerra forjaron con el pegamento de la CIA la Alianza para la Restauración de la Paz Su desafío a Etiopía y Estados Unidos fue el principio del fin de los tribunales Addis Abeba lleva años alimentando a las milicias de los clanes chos de sus ministros que llegó a ver con buenos ojos cómo los islamistas ponían en fuga a los señores de la guerra que a fin de cuentas eran sus rivales. En Yusuf y en ellos confían sin embargo las Naciones Unidas y Washington para devolver la paz al país, con la ayuda del invasor etíope. Pero como recalca el especialista Alejandro Pozo, es imposible eludir la desconfianza de la población hacia unos señores de la guerra que llevan dedicados al saqueo y la extorsión más de tres lustros. Miembros del GFT El historial de muchos miembros del GFT no ofrece muchas esperanzas para somalíes que han pasado los últimos 16 años tratando de ganarse la vida honestamente sin el mínimo amparo institucional, al tiempo que ponen en duda que se hayan creado campos de entrenamiento para terroristas o que el bando islamista haya amparado a miembros de Al Qaida. Además de partir a cumplir con la peregrinación a la Meca que emprendieron sus principales mandos, un garrafal error de cálculo de Aweys fue propagar un objetivo herético para la Unión Africana: la reunificación de todos los territorios donde viven somalíes, lo que implicaría sobre todo la recuperación del Ogadén, cedida Desconfianza Una desconfianza, añade Pozo, sólo superada por la que sienten hacia Estados Unidos y Etiopía Addis Abeba lleva años alimentando a las milicias de los clanes, interesada en mantener la inestabilidad de un vecino que sueña con recobrar algún día el tórrido desierto de Ogadén. Que Etiopía apoyara al GFT y su aliado, Estados Unidos, a los señores de la guerra que formaban la Alianza, no podía sino acabar confluyendo naturalmente en una eficaz tenaza política y militar. Los tribunales no aparecieron de la noche a la mañana para adueñarse del poder en junio de 2006, sino que empezaron a operar antes en barrios Somalilandia Pero lo cierto es que Somalilandia (al noroeste) es una zona estable y próspera desde que en 1992 proclamara una independencia no reconocida por nadie, al igual que Puntland, región autónoma, y amplios sectores del centro y sur del país, sobre todo la llamada Mesopotamia islámica, entre los ríos Juba y Shebeli, que médicos como Mohamed Asan, alias Dottore recuerda como un paraíso mientras contempla con melancolía los restos de la fá- brica de azúcar fundada a comienzos del siglo XX por el Duque de los Abruzzos, no han sufrido tantos desórdenes y saqueos como Mogadiscio, capital de todas las codicias y desmanes. No pocos señores de la guerra agrupados en la Alianza contra el Terrorismo forman parte del Parlamento que se reunía en Baidoa, y cuenta con el apoyo de EE. UU. Entre los currícolos criminales brilla con luz propia el del actual presidente del Gobierno Federal de Transición, Abdullahi Yusuf, un hombre débil al frente del ejecutivo, enfrentado a mu-