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12 LA ENTREVISTA DOMINGO 28 s 1 s 2007 ABC (Viene de la página anterior) dieciocho meses para comenzar a obtener resultados. Pero Francia necesita reformas mucho más profundas, con un horizonte mínimo de cinco años de trabajo duro. URGENCIAS ¿Qué tipo de reformas de fondo? -La educación, por ejemplo. Para evitar, pura y simplemente, que 160.000 jóvenes, en torno al 20 por ciento de la población joven, vayan directamente al paro, faltos de una educación mínima indispensable. Para evitar que el 40 por ciento de los jóvenes salgan del sistema escolar sin haber conseguido ningún diploma. Francia necesita una reforma escolar de fondo, con ayudas especiales para los niños y adolescentes menos favorecidos. Para realizar una reforma de ese tipo, y conseguir resultados, hacen falta unos cinco años, que es el plazo indispensable para realizar otras reformas tan urgentes como indispensable del sistema de jubilaciones y seguridad social. La prioridad esencial para Francia es sanear su economía, devolver la credibilidad a sus instituciones e iniciar un proceso de integración social EMIGRACIÓN Es absurdo no intentar pilotar la inmigración, de la misma manera que se tiene una política económica o una política exterior EUROPA dispensable, reformar el Estado y poner en marcha una máquina económica averiada. Si se consigue realizar todo eso, a buen ritmo, en dos o tres años, a partir del 2009 o el 2010 será posible que Francia lance iniciativas sólidas a escala europea. Hoy por hoy, Francia es un país poco creíble. Es inestable políticamente y está estancado económicamente, con unos inquietantes enfrentamientos sociales que rozan la guerra civil en algunos barrios suburbanos. -Si lo entiendo bien, la UE está condenada a sufrir la crisis y la enfermedad nacional de Francia. -Francia ha sido el enfermo de Europa, cómo dudarlo. Pero, mirando más allá de nuestras fronteras, hay que constatar que la UE también está enferma y se encuentra en muy mal estado. Hay un proceso de renacionalización de los intereses. Se paró hace tiempo la lógica de la integración. Y ese proceso histórico de parálisis europea ha coincidido, es una evidencia, con la doble crisis de Francia y Alemania. Italia también se encuentra hoy en un muy mal momento. Esos tres países fundadores en crisis suman algo así como el 60 por ciento de Euroland en crisis económica y social. Con esa masa crítica en crisis, era y es difícil reformar nada. Como Blair perdió su primer impulso europeo, el Reino Unido perdió la oportunidad de ponerse al frente del liderazgo europeo. -Mientras tanto, no han dejado de proliferar los guetos suburbanos, con estallidos como una repetición de crisis de violencia étnica. -Ésa es la cuestión más grave que tiene Francia. El problema de la integración de una Francia divida, fragmentada en muchos guetos al borde de la guerra civil. Un problema comparable al de la reunificación alemana, durante los años noventa del siglo pasado. Francia tiene que preguntarse cómo integrar a 3 millones de franceses que viven en unos 770 guetos suburbanos. Es un problema inmenso, colosal. Se trata de una fragmentación cívica horrorosa. Francia tardará una larga generación para reintegrar en la vida cívica a esos millones de franceses condenados a vegetar al margen de la vida económica, muy marginados de la vida cívica nacional. Hay que constatar que la UE también está enferma y se encuentra en muy mal estado. Hay un proceso de renacionalización de los intereses ¿Cómo se puede abordar ese problema? -Reformando profundamente el Estado providencia, que ha fracasado de manera trágica. Hay que reformar el sistema de subvenciones y asistencia, devolviéndoles la eficacia perdida. Hay que reinventar los trabajos de utilidad pública. Hay que crear nuevas formas de trabajo de proximidad. Hay que introducir la economía abierta y la eficacia del mercado en esos guetos sociales. Sin olvidar que toda esa tarea, inmensa, debe ser paralela a la lucha contra el racismo y el comunitarismo étnico, que están destruyendo los cimientos de la sociedad nacional. El ensayista francés cree que Francia debe resolver sus problemas internos antes de embarcarse en nuevas aventuras diplomáticas -En los guetos suburbanos franceses, la inmensa mayoría de la población es francesa, de distinto origen étnico y religioso. Hay inmigrantes no franceses. Pero la mayoría de la población suburbana es francesa. Al mismo tiempo, el problema de la inmigración tiene su lógica propia. Es aberrante e ilusorio querer cerrar completamente las fronteras. La inmigración puede ser favorable al crecimiento económico. Y, no lo olvidemos, toda sociedad cerrada es una sociedad declinante, en decadencia, en retroceso. Al mismo tiempo, es igualmente absurdo no intentar pilotar la inmigración, de la misma manera que se tiene una política económica o una política exterior. La inmigración debe estar pilotada a través de las necesidades del mercado del trabajo. Y debe estar pilotada a través de los proyectos de codesarrollo, con los países en vías de crecimiento. Las políticas de pilotaje y prevención de la inmigración deben complementarse con políticas de ayudas al desarrollo, con ayudas al retorno voluntario de los inmigrantes no integrados, incluso ayudando a que ese retorno contribuya al desarrollo de sus países de origen. to. Pero, de entrada, es una evidencia que nos encontramos en una situación de crisis semejante a la de 1958. Antes de embarcarse en una gran política europea y mundial, el general De Gaulle puso en pie nuevas instituciones, zanjó el problema de la guerra de Argelia, y saneó la economía nacional. El problema esquizofrénico de los últimos años ha sido pretender tener una diplomacia influyente, en Europa y el mundo, con una economía declinante, una economía que se hunde. Al mismo tiempo que Alemania se recupera de manera espectacular, con una base muy sólida para hacer una gran diplomacia, Francia sigue empantanada, con unos déficits colosales, una economía que roza la bancarrota y está en recesión industrial. La prioridad esencial para Francia es sanear su economía, devolver la credibilidad a sus instituciones e iniciar un proceso de integración social, antes de embarcarse en nuevas aventuras diplomáticas. -Raymond Aron decía que Europa quiere salir de la historia cuando otros pueblos aspiran a entrar por la fuerza, sin dudar en el derramamiento de sangre. -No hay soluciones meramente nacionales. El pseudopatriotismo económico es un engañabobos. El bloqueo de la construcción política de Europa y la crispación de los nacionalismos económicos es un verdadero desastre. Y la mejor ilustración es la hipoteca energética que pesa sobre Europa, amenazada de chantaje por Moscú. La sentencia de Aron que usted recuerda nunca ha sido más justa que hoy. Vivimos en un mundo de aparente prosperidad. Pero se trata de una prosperidad amenazada. En el exterior, los fanatismos coinciden con la proliferación de armas de destrucción masiva. En el interior, es sintomática la crisis de integración en los suburbios franceses, con llamaradas incendiarias. Europa tiene la talla indispensable para afrontar todos los desafíos. Sólo falta que los europeos sean capaces de responder con eficacia, unidos. De ahí la importancia europea de las presidenciales francesas. Urge sacar a Francia del hoyo donde se encuentra. Para evitar su declive histórico, sin duda. Pero también para poder relanzar a Europa. ¿Se puede esperar algo a corto plazo? -Si Francia quiere salir del paréntesis histórico de su declive y marginalización, que comenzó hace veintitantos años y culminó de manera patética con el referéndum nacional que consumó el alejamiento nacional del proceso histórico de la construcción política de Europa, Francia debe ser coherente consigo misma. Y comenzar por poner en orden su propia casa nacional. Es urgente, in- ¿No le parece que los problemas de integración y no integración étnica y religiosa son indisociables del problema de fondo de la inmigración? -Esa acumulación de crisis que usted describe ha minado el puesto de Francia en Europa. ¿Cuándo será posible que Francia asuma iniciativas diplomáticas de verdadero peso? -Habrá que tocar las cuestiones diplomáticas, por supues-