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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE probado previamente en estos organismos sujetos a continuos cambios. Diseñados para adultos, las dosis se ajustan en función de los pesos más livianos de los niños. Pero a veces no basta con ese ajuste matemático. do, se llegó a la conclusión de que podía ser responsable del síndrome de Reye, una enfermedad rara, pero grave e incluso mortal. Recetas a ciegas Muchas de las recetas que se prescriben en Pediatría se convierten en un acto de fe en la que poco tiene que ver la medicina basada en la evidencia. Recetamos a ciegas, damos medicación sin saber la dosis que realmente debemos dar. Y eso es lo que debemos pensar antes de cuestionar la investigación con niños opina Belén Sádaba, farmacóloga clínica y vocal del comité ético de Investigación Clínica de Navarra. Para Francesc Abel, fundador del Instituto Borja de Bioética, lo científicamente incorrecto y lo éticamente reprobable era lo que se estaba haciendo. Se han prescrito fármacos para niños sin conocer los efectos o sus posibles interacciones A su apoyo decidido a la investigación, Abel añade las cautelas imprescindibles: No debemos olvidar que el bienestar del ser humano debe prevalecer sobre el interés de la sociedad y la ciencia. Los resultados previstos en el experimento deben implicarer un beneficio directo para el niño Un editorial publicado en la revista médica The Lancet recordaba hace un par de ensayos que las investigaciones realizadas con niños han mejorado significatmvamente los resultados en salud. Las vacunas infantiles son un buen ejemplo, como lo son los tratamientos para mejorar la supervivencia en el cáncer infantil. Algunos pediatras se preguntan hasta qué punto es ético investigar con menores. Lo aberrante es la práctica tradicional de utilizar medicinas de adultos para menores asegura Ana Sánchez Urrutia, del Observatorio de Bioética de Barcelona. Un metabolismo diferente Medicamentos que son seguros en adultos resultan tóxicos en un tratamiento infantil. O dosis eficaces en mayores resultan insuficientes en los niños. Un ejemplo de cómo puede cambiar la acción de un fármaco en los distintos metabolismos es la anfetamina. Esta sustancia funciona como estimulante en adultos y, sorprendentemente, actúa como un sedante en niños. Tampoco es verdad que los niños necesiten siempre dosis menores. A los chicos trasplantados se les proporciona más cantidad de inmunosupresores (fármacos para vencer el rechazo) que a los adultos porque sus hígados trabajan más rápido hasta alcanzar la pubertad. La preocupación de los profesionales sanitarios no se basa en supuestos teóricos. En la memoria quedan historias dramáticas como las que generó el uso de la talidomida en embarazadas, un medicamento seguro en adultos que causó graves malformaciones en bebés; o las tetraciclinas, un antibiótico que ha teñido los dientes de muchos menores, o el cloranfenicol, retirado hace cuarenta años porque se relacionaba con el síndrome del bebé gris Con el cloranfenicol se combatían infecciones bacterias, como la meningitis. Era eficaz y seguro, pero en los recién nacidos su uso era potencialmente mortal. Desde 2003 la inocente aspirina también ha entrado en el club de los medicamentos infantiles non gratos Tras ser tomada por millones de niños en el mun- Los fumadores con daño cerebral dejaron de fumar con facilidad Nicotina El cerebro del fumador Científicos de Estados Unidos han identificado la zona del cerebro que gobierna la adicción al tabaco TEXTO: N. R. C FOTOS: ROLDÁN SERRANO El sexo también importa Los niños reaccionan de forma distinta a los medicamentos, pero no son los únicos. Hombres y mujeres también enferman y tienen una respuesta diferente a los fármacos. La Medicina ha ignorado durante años esas diferencias que ahora empiezan a reconocerse. Como los niños, las mujeres han sido excluidas tradicionalmente de las investigaciones donde se probaba la eficacia y seguridad de los diferentes fármacos antes de su venta. El temor a que sus ciclos hormonales alteraran los resultados del fármaco o que se produjera un embarazo inesperado ha llevado a los investigadores a despreciar voluntarias durante los ensayos. Los estudios más importantes de Cardiología han mantenido alejadas a las mujeres de forma casi sistemática. Hay ejemplos conocidos de que ese sesgo no fue siempre acertado, como el estudio que demostró la eficacia de la aspirina para reducir el riesgo de infarto con una muestra de 22.071 varones de mediana edad. Tras este trabajo se asumió, sin dudar, que la centenaria aspirina sería capaz de proteger a cualquier persona del temido ataque al corazón. Sin embargo, una investigación posterior, realizada esta vez con hombres y mujeres, comprobó la distinta acción de la aspirina en función del sexo. A ellas no les protegía del infarto, pero reducía significativamente el riesgo de ictus o infarto cerebral. na lesión cerebral y un fumador empedernido que repentinamente dejó de fumar. Así empieza un atractivo estudio que se publica en el último número de Science que podría abrir una vía para desarrollar nuevos tratamientos contra el tabaquismo. Científicos de la Universidad de Iowa (EE. UU. han identificado la ínsula, como la región del cerebro que gobierna el deseo de fumar. Poco más grande que una moneda de euro, la ínsula está situada en una zona profunda del cerebro. La pista que llevó a los investigadores a pensar que podría estar relacionada con el deseo de fumar fue el caso sorprendente de un paciente que sufrió un infarto cerebral y dañó esa zona. Tras el ictus, el fumador empedernido que fumaba dos paquetes diarios perdió las ganas de encenderse un cigarrillo. Había fumado desde los 14 años y le costaba reprimirse en las situaciones en que no debía fumar, pero le gustaba tanto su adicción que nunca había intentado dejarlo. Hasta que sufrió el ictus. Mi cuerpo se olvidó de fumar decía U a los neurólogos que le trataban. Nunca más volvió a fumar y sin ningún esfuerzo. Este caso fue el arranque de un pequeño ensayo clínico con 69 pacientes, daño cerebral y fumadores antes de su accidente cerebrovascular. Diecinueve habían sufrido daños en la ínsula y trece de ellos habían dejado de fumar sin problemas. Los investigadores no encuentran un motivo para explicar por qué los demás no fueron capaces de dejarlo. Nuevos tratamientos La inducción del daño cerebral no se propone como fórmula rápida y eficaz para desengancharse de la nicotina, pero este novedoso trabajo puede cambiar el curso de la investigación de las adicciones. Lo más importante es que será posible desarrollar nuevos tratamientos para dejar de fumar que actúen directamente sobre la ínsula. El primer paso podría ser la fabricación de cigarrillos sin nicotina para satisfacer la ínsula, simulando el consumo de tabaco mientras se reduce la dependencia de la nicotina. Otra posibilidad es la estimulación magnética de esta zona.