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27 1 07 EN PORTADA Modales El cortesano universal En Francia las señoras no deben servirse su copa. Ha de hacerlo un varón aroline Wyatt, corresponsal de la BBC en París, relataba recientemente su estupor cuando en una cena (dinner party) a la que asistían políticos, un filósofo, un banquero y dos o tres de sus mujeres en un apartamento chic de París provocó casi una reacción de pánico al osar alargar el brazo y servirse un segundo vaso de vino por propia iniciativa: Todo el mundo quedó en silencio mientras el líquido caía ruidosamente... Estaba claro que había dado un paso en falso, pero yo aún no sabía muy bien dónde estaba mi error comenta. Como pronto descubriría, las puntillosas reglas de la cortesía gala ordenan que una señorita nunca debe echar mano de la botella y, ni mucho menos, llenar su vaso. Debe esperar a que lo haga el anfitrión o cualquier varón que la acompañe. Puede parecer un capricho irracional, insensato o machista. Pero como explicó el fino Goethe al bruto de Beethoven, la cortesía cuesta poco y hace infinitamente más agradable la vida de nuestros semejantes. Es el cotidiano tributo que debemos pagar los hombres para que la racionalidad rija nuestras relaciones. Si, por ejemplo, la periodista británica se hubiese encontrado en Moscú, habría descubierto que puede alargar el brazo hacia la botella todas las veces que quiera, a condición de que, al servirse, levanSi recibe visitas árabes, procure te su copa y proencerrar o controlar al perro nuncie un bonito brin- C Una mujer rusa nunca le perdonará que no le ayude a ponerse el abrigo Dicen los rusos que beber sin brindar es alcoholismo En un banquete francés no se corte: coma los espárragos con las manos