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ABC SÁBADO 27 s 1 s 2007 ESPAÑA 27 RELIGIÓN Adiós al profeta de los sin techo El pasado lunes fallecía en París el abad Pierre, ardiente defensor de los derechos de las personas sin hogar, fundador de los Traperos de Emaús y una de las grandes figuras de la Iglesia de finales del siglo XX JESÚS BASTANTE MADRID. Fue uno de esos pocos santos que viven en la Tierra, un hombre convencido de lo que hacía y sin temor a las consecuencias. Harían falta más como él El padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, conoció al abad Pierre en su etapa como seminarista. El impacto que le causó la labor de este apóstol de los pobres y los sin techo en Francia y en todo el mundo, fue una de las causas para que Ángel García, una vez sacerdote, comenzara su labor en la atención a niños y ancianos desamparados. El pasado lunes, a los 94 años, fallecía en París Henri Groues, verdadero nombre del abad Pierre, fundador de los Traperos de Emaús, una organización fundada en 1949 y que hoy aglutina a más de 400 grupos distribuidos en medio centenar de países. Su muerte coincidió con la aprobación de una ley en Francia que otorga derechos a las personas sin hogar, una norma bautizada con el nombre del religioso. El féretro del Abad Pierre es trasladado desde la catedral de Notre Dame en París, donde se celebró un funeral de Estado quien dedicó su vida a combatir la pobreza, las desigualdades y la injusticia En Pamplona, sede de una de las asociaciones de Traperos más pujantes de nuestro país, la misión del abad Pierre arrancó en 1978, cuando sus seguidores comenzaron a desarrollar su labor de manera permanente en Navarra. El religioso visitó la comunidad de Pamplona en dos ocasiones: la primera de ellas, en 1975, cuando algunos jóvenes- -todavía sin entrar en su organización- -trabajaban para la integración de los inmigrantes portugueses; la segunda, en 1980. José María García Bresó, director de la Comunidad Traperos de Emaús en Navarra, apunta que el abad Pierre compartió sus experiencias con las familias lusas y también se reunió con los primeros jóvenes que estaban realizando actividades en Traperos de Emaús En España, una de las comunidades más activas es la de Sabadell, que incluye entre sus miembros a inmigrantes en situación irregular, así como a personas desestructuradas, que han sufrido la pérdida de su familia y su hogar, y en muchas ocasiones han caído en el consumo de drogas o de alco- AFP Combatir la desigualdad Ayer se celebró su funeral en Notre Dame de París, en un acto al que acudieron todas las autoridades francesas y miles de personas que durante la semana han llegado desde toda Europa para mostrar su agradecimiento al fundador, al apóstol de los sin techo como lo denominó el padre Ángel. Pese a que el movimiento arrancó en Francia- -donde el abad Pierre era considerado el personaje más relevante del país galo- -la presencia de los Traperos de Emaús en España se remonta a 1972, con la creación de unos campos de trabajo para jóvenes en Pamplona y Valladolid. En 1976, se constituyó en Bilbao la primera comunidad estable de Emaús, a la que siguieron otras en Pamplona, Sabadell, Murcia, Asturias, Vitoria o Madrid. El director de los grupos de Emaús Fundación Social, Javier Pradini, destacó la trayectoria del fundador, En 1976, en Bilbao, se estableción la primera comunidad estable de los traperos de Emaús en España hol. Ante el fallecimiento del abad Pierre, algunos de sus miembros recuerdan una de las frases del fundador del movimiento: Amar quiere decir que, estés donde estés, seas quien seas, cuando tú sufres, sufro también yo, y todas mis fuerzas se elevan, para que unidas a las tuyas, protegernos juntos del mal tuyo que ha llegado a ser también mi mal. Entonces mi alegría estará contigo, y tú alegría conmigo, y nuestras alegrías juntas al servicio de la vida de todos LA MISIÓN Jesús Higueras EL CORAZÓN DE UN NIÑO on muchas las ocasiones en las que he acompañado a niños enfermos hasta el momento de marcharse al Cielo, y he de reconocer que ellos han sido mis grandes maestros, pues en los niños he encontrado la S esencia del cristianismo. Esa capacidad que sólo ellos tienen de sacar lo mejor de las personas y de provocar un movimiento de amor en torno a ellos inmenso. Los niños, siendo pequeños son muy grandes, son lo más grande que hay en este mundo. Cuando a Cristo le preguntaban quién era el más grande en el Reino de los Cielos, Él cogía siempre un niño, lo ponía en medio y decía: Éste y el que es como éste, es el más grande. Así comprendemos por qué la Iglesia hace una jornada de la infancia misionera, porque la Iglesia tiene un especial amor y una especial confianza en la capacidad, el poder y la fuerza interior de los niños. Ellos de- ben conocer desde el inicio de la vida el mensaje del amor de Dios y pueden extender y sentirse responsables desde pequeños de que el conocimiento de Cristo ha de llegar a todos los niños del mundo, puesto que son los niños los que tienen un corazón universal. Ellos no clasifican, no dividen, sino que están encantados y en su corazón caben todos. Además, si los cristianos les hacemos conscientes de que el mundo es una gran comunidad de hijos de Dios y que algunos de esos hijos no conocen todavía el nombre de su Padre ni pueden disfrutar de su amor, comprenderemos por qué es tan importante contar con ellos y hacerles partícipes de la tarea evangelizadora y misionera de la Iglesia católica. El día de la infancia misionera no sólo hemos de contar con los niños y transmitirles el afán y la confianza que Cristo tiene en ellos, sino que también debemos pedir a Dios un corazón de niños. Aprender de ellos, tomar nota e intentar reproducir en nuestro corazón la facilidad que ellos tienen para acoger a todos. Hagamos como el Señor, que tenía un amor especial por los niños y contaba siempre con ellos; los abrazaba, los bendecía y les imponía las manos. Les daba todo su poder y toda su fuerza, para que realizaran la misión que Él mismo tenía encomendada por el Padre.