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Viernes 26 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.281. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Viejas cuentas del Misisipi Muchos lo daban por muerto y su leyenda lo había convertido en un fantasma entre la comunidad negra de EE. UU. Uno de los últimos asesinatos del Ku Klux Klan podría ser resuelto muy pronto JOSÉ LUIS DE HARO ames Ford Seale, un ex alguacil de 71 años, fue arrestado el pasado miércoles por su presunta intervención en uno de los últimos grandes asesinatos relacionados con el color de la piel que, en 1964, tambaleó los pilares de los Derechos Civiles en Estados Unidos. Seale se declaró no culpable de los cargos imputados, entre los que se incluían el secuestro y la tentativa del mismo hecho, pero no el asesinato. El presunto integrante del Ku Klux Klan quizás haya olvidado los entresijos del escabroso suceso que acabó con la muerte de dos jóvenes de 19 años, cuyos cadáveres putrefactos fueron encontrados hace cuatro décadas en la inmensidad del Misisipi. Hace cuarenta y tres años, Charles Eddie Moore y Henry Hezekiah Dee, dos jóvenes de color que apenas alcanzaban la veintena, buscaban un conductor que les diera una vuelta cuando Seale aprovechó para secuestrarlos y llevarlos hasta el Parque Nacional de Homochitto, al suroeste del descomunal río. Una vez allí, un grupo de intregrantes del KKK, encabezados por un reconocido miembro y diácono, Charles Marcus Edwards, no dudó en someterlos a distintas vejaciones y abusos a punta de pistola. En medio de aquella orgía de ramas, puñetazos y patadas alguien decidió atar a ambas victimas y lanzar sus cuerpos, todavía con vida, al agua. Por aquel entonces, tanto Seale como Edwards fueron detenidos e interrogados aunque los rumores de que negros musulmanes estaban planeando una insurrección armada en el condado levantó una nube de polvo alrededor del caso que desembocó con la retirada de los cargos. Aun así, según documen- EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno KAPUSCINSKI E J James Ford Seale, con las esposas en las manos, fue acusado ayer del presunto asesinato de dos jóvenes negros cometidos en 1964 tos del FBI fechados en la década de los 60, las autoridades interrogaron a Seale y le dijeron que sabían que él y otras personas habían matado a los hombres. Seale dio a entender su participación en el suceso pero añadió que no iba a admitirlo y que las autoridades tendrían que probarlo La familia de Seale mintió a la prensa durante años alegando que él había muerto. Pero en 2005, Thomas Moore y un director de documentales, el cana- REUTERS diense David Ridgen, acabaron con la leyenda y descubrieron a un Seale viejo y enfermo, viviendo a tan sólo unos kilómetros de donde ocurrió el secuestro. Ahora, siete años después de que el Departamento de Justicia reabriera el caso, las autoridades han señalado a Seale de nuevo mientras fuentes cercanas a la investigación aseguran que Edwards está cooperando con las autoridades y, por eso, se ha librado de ser acusado en el caso. S terrible que alguien muera cuando acaban de presentártelo, y no hacía ni un año que me recomendaron los libros de Kapuscinski, cuya lectura fue como si le diera la mano, por lo que, aunque falleciera esta semana con setenta y cuatro años, para mí ha muerto recién nacido. Mi abuelo, que es casi como si no hubiera nacido para mí pues murió en un accidente de automóvil mucho antes de que yo naciera, dejó hechos unos puzles de madera en los que figuraban por continentes los países del mundo que yo unía por las juntas que mi abuelo abrió por las líneas de las fronteras con una sierra de hilo. El puzle de África me quedaba siempre a la mitad, al verme incapaz de situar en su lugar los países. Anteayer me contaron que hay un mapa donde los países no tienen su tamaño real sino el que les otorgan las noticias y los artículos periodísticos, por lo que Estados Unidos aparece aún más grande de lo que es. Aquí también tenemos lugares que están sobredimensionados por las noticias y comentarios que generan aunque su tamaño real sea muy pequeño con respecto al resto de España; y África, aun siendo enorme, aparece en el mapa muy pequeña. Yo siempre he admirado a todo aquel que procura hacer más grande el mundo, o al menos que nos sitúe en el mapa los olvidados países africanos, como hace cuando puede mi amigo Alfonso Armada con las crónicas que envía a este periódico, o como el escritor Javier Reverte, o como Kapuscinski. Si no fuera por él, nunca hubiera visto salir el sol en África leyendo en Europa: Estamos en medio de la noche oscura y de repente emerge el sol. Ha muerto Ryszard Kapuscinski cuando acababa de nacer en mi vida.