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94 VIERNES 26- -1- -2007 ABC DEPORTES www. abc. es deportes Ronaldo acudió junto al vicepresidente del Milán, Adriano Galliani, al partido que su nuevo equipo empató (2- 2) con el Roma en la Copa de Italia REUTERS El Madrid se quita de encima a Ronaldo por sólo ocho millones El traspaso está cerrado a falta de un reconocimiento médico especial que se realizará en Milán, donde ya está el jugador JULIÁN ÁVILA MADRID. Todo está apalabrado, a falta de un especial reconocimiento médico- -en el Madrid piensan que le van a revisar hasta la vista- Ronaldo se marcha al Milán. O lo que es lo mismo. Capello gana el pulso al brasileño en connivencia con la dirección deportiva. El divorcio anunciado desde que el italiano tomó las riendas del sólo ha resistido seis meses. Ayer, a las cinco de la tarde, tomó un avión privado en el aeropuerto de Torrejón con destino a Milán y allí presenció el partido de Copa que jugó su futuro equipo contra el Roma y que concluyó 2- 2. Si todo está en orden, el lunes se firmará el traspaso. El brasileño deja la casa blanca por la puerta de servicio, reconciliado con la báscula- -más delgado que nunca- y por una cantidad de dinero irrisoria para su caché y el nivel actual del mercado. Lo hace de mala gana porque en Madrid era muy feliz y convencido en lo deportivo porque la convivencia era imposible con Capello y porque su relación con la grada es casi nula. La llegada del italiano abrió una herida profunda entre ambos. Ni Ronaldo era del agrado del entrenador ni Capello quería al delantero en el vestuario. La mala sangre viene de lejos, desde que el brasileño abandonó el Inter para fichar por el Madrid en 2002. Ronaldo no debe irse al Madrid por el respeto que le debe a Massimo Moratti señaló por entonces Fabio. Su romance ha estado repleto de constantes desencuentros. El primero, en la pretemporada. Roni retrasó una operación a causa de una calcificación en el tendón rotuliano del pie izquierdo después del Mundial para escabullirse de la pretemporada en Irdning- -hizo la recuperación en Brasil- A Capello no le convencieron los argumentos del jugador y le puso en la diana. Su nómina blanca Temporada 02- 03. Debutó el 6- X- 2002 ante el Alavés (2 tantos) 31 partidos en Liga (23 goles) 11 en la Champions (6) y 1 en la Intercontinental (1) 03- 04. 32 en la Liga (24) 9 en la Champions (4) 5 en la Copa del Rey (2) y 2 en la Supercopa de España (1) 04- 05. 34 en la Liga (21) 10 en la Champions (3) y 1 en la Copa del Rey (0) 05- 06. 23 en la Liga (14) 2 en la Champions (0) y 2 en la Copa del Rey (1) 06- 07. 7 en la Liga (1) 4 en la Champions (2) y 2 en la Copa (1) Broncas continuas No se tragaban personalmente, pero se respetaban en la parcela profesional. Capello le puso contra las cuerda al acusarle de mal profesional con el argumento de su sobrepeso y su falta de compromiso. La estrategia del técnico era hurgar en el orgullo del jugador con el objetivo de rescatarle para el equipo. A cambio le prometió que tendría su oportunidad pues fue declarado suplente de primera, entre lesiones y decisiones técnicas. Ronaldo cumplió, pero Capello no dio su brazo a torcer. Es más, hubo bastantes más desencuentros. Como por ejemplo en el partido de Copa frente al Écija. En el descanso, con empate a cero en un campo impracticable, descargó toda su ira sobre el brasileño con una batería de improperios que hacían alusión a la báscula y a su predisposición dentro del campo. O cuando estuvo calentando toda la segunda parte en el partido frente al Gimnástico y finalmente no jugó- -Cassano llamó sinvergüenza a Capello y fue apartado por ello del equipo- La última, desvelada por este periódico, tuvo como escenario el vestuario de Valdebebas. El entrenador se adentró hasta las duchas para llamar al orden a varios jugadores que se habían ausentado de una charla improvisada a raíz de un enfrentamiento, dentro y fuera del campo, entre Míchel Salgado y Diarrá. Ronaldo le respondió que esa guerra no iba con él y su contestación acabó en un chorreo del entrenador. La última fue apartarle del equipo, junto a Beckham y Cassano. El club necesitaba una tupida cortina de humo y una medida ejemplarizante para in-