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92 CIENCIAyFUTURO VIERNES 26 s 1 s 2007 ABC El yacimiento de la isla de Flores será reabierto a la investigación Cerrado en 2005, los trabajos arrojarán luz sobre el controvertido Homo floresiensis S. BASCO MADRID. Las autoridades indonesias han decidido levantar el bloqueo de los yacimientos arqueológicos de Liang Bua, de forma que el equipo de paleontólogos que descubrió en 2003 el denominado Homo floresiensis podrá continuar sus trabajos en estas excavaciones de la isla de Flores, paralizadas desde 2005 tras una seria disputa, más política que científica, sobre los restos óseos. El paleontólogo Richard Roberts, de la Universidad australiana de Wollongong y miembro del equipo que descubrió los restos del hombre de Flores, ha asegurado a BBC News que este año volveremos a Liang Bua, al yacimiento en el que hallamos los restos. Esto es bueno para la ciencia. Será probablemente a mediados de año, ya que se han resuelto los problemas políticos al respecto La divulgación del hallazgo, a través de dos artículos publicados en la revista Nature en 2004, revolucionó a la comunidad científica, ya que no todos los paleoantropólogos estuvieron a favor de su clasificación como Homo floresiensis, una nueva especie del género Homo coetánea del Homo sapiens. mientos clasificó los restos como pertenecientes a una nueva especie, el Homo floresiensis u hombre de Flores. Consideran que su antecesor, el Homo erectus, de talla similar a la de los humanos modernos, habría evolucionado en el archipiélago al que pertenece la isla de Flores en un entorno de limitado alimento, por lo que su adaptación evolutiva habría reducido su tamaño hasta el enanismo, algo que también habría ocurrido en especies animales presentes en la región. El único cráneo descubierto hasta la fecha, en 2003, del Homo floresiensis REUTERS El mundo perdido Nature describió la isla como una especie de mundo perdido en el que especies extintas habrían sobrevivido evolucionando hacia formas gigantes o enanas, por especiación alopátrica elefantes enanos o stegodones lagartos gigantes... y el Homo floresiensis, que habría sobrevivido hasta hace apenas 12.000 años. Este descubrimiento, considerado como el más importante de su clase en la historia reciente, fue puesto en causa por el profesor Teuku Jakob, jefe de departamento en la Universidad de Madjah Mada y paleontólogo de cabecera del Gobierno indonesio. Consideró que los restos óseos pertenecían no a una nueva especie, sino a un individuo de una subespecie de Homo sapiens, de raza austromelanesia, que padecería un fuerte raquitismo acompañado de microcefalia y deficiencia mental. La polémica estaba servia y, en cualquier caso, Jakob acusó a los descubridores de terrorismo científico y secuestró los restos para sus propias investigaciones. La reapertura de los yacimientos a los investigadores resulta crucial, ya que el hallazgo de nuevos cráneos podría aportar luz a la controversia que divide desde hace tres años a la comunidad científica en torno al Homo floresiensis. EFE Un cerebro muy pequeño Los restos fósiles, datados hace unos 18.000 años, reunían un esqueleto muy completo, excepto por los huesos de los brazos. Sus características más llamativas eran la pequeña talla del individuo al que pertenecieron- -una hembra de unos 30 años de edad y aproximadamente un metro de estatura- -y el tamaño del cerebro, muy reducido a juzgar por la cavidad craneana, de apenas 380 centímetros cúbicos, frente a los más de 980 del Homo erectus. Meses después, también en el yacimiento de Liang Bua, se hallaron restos de otros seis individuos de tallas análogas, pero ningún cráneo más; así como piedras talladas y herramientas en estratos comprendidos entre 90.000 y 13.000 años de antigüedad. El equipo de paleoantropólogos australianos e indonesios que realizó los descubri- Más datos sobre el Homo floresiensis: http: www. pnas. org cgi content abstract http: www. news. bbc. co. uk 2 hi science nature El fuego arrasó la fauna en Australia Paleontólogos australianos han hallado los restos de 70 especies diferentes, entre ellas el león marsupial de la imagen, en las cuevas de Thylacoleo- -desierto de Nullabor- Sus investigaciones concluyen que la extinción masiva de la megafauna se debió a los incendios forestales, pero no aclaran si fue obra del hombre, o no.