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ABC VIERNES 26 s 1 s 2007 VIERNES deESTRENO 89 LAS MÁS TAQUILLERAS Offside Irán 2005 91 minutos Género- -Comedia Director- -Jafar Panahi Actores- -Sima Mobarak Shahi, Safar Samandar, Shayesteh Irani BANDA SONORA Dreamgirls Sony- BMG Henry Krieger Dreamgirls se estrenó en Broadway en diciembre de 1981; el éxito de la producción mantuvo la obra en cartel durante casi cuatro años y se ha repuesto dos veces. Las canciones de aquel musical llevaban la firma de Henry Krieger, un músico que apenas tiene otros dos títulos en su currículum: Side show y Tap Kid dance POR JULIO BRAVO La adaptación cinematográfica conserva prácticamente todas las canciones de la producción original, a las que se han añadido cuatro más, escritas por el propio Krieger: Love you I do Listen (una balada escrita para mayor gloria de Beyoncé) Patience y Perfect world El musical es todo un homenaje al soul y al rhythm and blues, un torrente de música negra llena de energía y de alma, donde sobresalen canciones como Dreamgirls o One night only Y aunque Beyonce es la estrella indiscutible del disco (doblemente editado, uno con una selección y otro con toda la música) la voz que conquista verdaderamente es la de Jennifer Hudson. Mujer iraní en fuera de juego E. R. M. Además de competir con éxito en Festivales y asustar en las taquillas, el cine iraní tiene, como es lógico, su sentido y su finalidad. Abre una ventana, o ventanuco, por el que mirar el país, su cultura y sus circunstancias. Por eso suele ser muy serio, dramático y sórdido, porque lo que se ve por esa ventana lo es. Jaffar Panahi ha abierto muchas gateras por las que mirar El espejo El globo blanco El círculo pero la que ahora abre con esta película, en el fondo también seria y también sórdida, tiene la particularidad de que está ligeramente conectada en tono y pormenores con la comedia. Conexión sin duda peculiar, pues no hay nada de cómico en el hecho de que un país le prohíba a sus mujeres que vayan al fútbol (o a cualquier otro lugar o espectáculo) pero Panahi nos cuenta una historia entrañable casi en tiempo real en la que una chica se disfraza de chico para ir a un partido de fútbol (el partido que disputó contra Bahrein y que clasificó a Irán para ir al Mundial de Alemania) y la colorea de pasiones y ligerezas para que la sordidez no se zampe su intención y su historia. Panahi construye lo que comunmente podría considerarse un documental, pero en el que ha colado una diminuta ficción concebida para el caso. Es curioso ver cómo todo el mundo en la pantalla es lo que es: aficionados, policías, muchedumbre... y al fondo el partido de fútbol que se nos ofrece a los espectadores (como las mujeres, castigados sin poder entrar al campo) a través de los comentarios de uno de los policías. La ficción, o sea la chiquilla disfrazada de chico que quiere entrar, se diluye por completo en la mera realidad: hay más mujeres que como ella están allí detenidas en las dependencias del campo y hay una rara mezcla de indignación, paternalismo, injusticia y conformismo en todo lo que ve la cámara, salvo fútbol. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Apocalypto Rocky Balboa Babel El truco final (El prestigio) El equipo Ja Bobby La caja Kovak... El ilusionista Maria Antonieta Eragon Banderas de nuestros... Pérez, ratoncito... Arthur y los minimoys Más extraño que la ficción... Un vecino con pocas luces Aquellos días felices... Deja vu Happy feet Atrapa el fuego La masai blanca Obra maestra Muy buena Buena Regular Mala TO BE CONTINUED Toni García EL JINETE Y SU PIANO eo en la web de Estrenos de cine (www. estrenosdecine. com) que Spielberg le ha ofrecido a Eastwood un papel en la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. Esto podría ser la consecuencia de que Sean Connery haya rechazado retomar el papel que interpretó en La última cruzada (donde encarnaba al padre de Indiana) No sé cuanto habrá de cierto en ello, pero no me parece mala idea que Eastwood participe en la película; sea cual sea su papel sigue siendo un grandísimo actor. Clint es una de esas entrevistas que tengo pendientes, pero espero remediar tamaña herejía en la próxima edición de la Berlinale, donde el veterano director presenta Cartas desde Iwo Jima la segunda entrega de su particular doblete sobre Iwo Jima, esta vez desde el bando japonés. La historia de Eastwood es algo curiosa y creo que hay pocos casos en la historia del cine que puedan ir de Harry el sucio a Los puentes de Madison sin sufrir esquizofrenia. Hablando un día con Oti (Rodríguez Marchante) de esto le vino a la cabeza el ejemplo de L Pocos en la historia del cine podrían ir de Harry el sucio a Los puentes de Madison sin sufrir esquizofrenia John Ford, un tipo con fama de duro que, sin embargo, destilaba una impresionante sensibilidad en sus películas. Oti decía que Ford leía poesía a escondidas y se cultivaba en secreto sin hacer bandera de ello y que tenía la impresión de que Eastwood hacía exactamente lo mismo, y que su cine era el mejor ejemplo de ello. Aunque no acostumbro a darle la razón a Oti, debo reconocer que su teoría me parece más que sólida: nadie puede hacer un western como Sin perdón ni un drama como Los puentes de Madison sin haber buceado antes en unos cuantos clásicos... O al menos haberlos husmeado. Lo más increíble del caso Eastwood (además de su impresionante talento) es que lleva dirigiendo películas desde el año 1971 y durante este tiempo ha sido capaz de compaginar sus proyectos más personales con los alimenticios sin que por ello se le haya etiquetado (o puede que precisamente por eso) Por ejemplo, en el año 1988 se ponía en la piel de Harry el sucio para La lista negra (aquella donde un psicópata se dedica a cargarse gente famosa) y aquel mismo año estrena- ba Bird un precioso retrato de la vida del mítico Charlie Parker donde uno intuía por primera vez que aquel señor que daba vida a todo tipo de macho- men era algo más que un buen actor. Hace unos años me compré en Estados Unidos un dvd llamado Eastwood after hours donde un grupo de músicos (que incluía a Kyle Eastwood, Joshua Redman o Charles Mc Pherson) rendían homenaje al actor y director, y que acababa con el propio Eastwood sonriendo y tocando el piano en el escenario del Carnegie Hall. A ver si al final va a resultar que Oti tenía razón. Clint Eastwood, sentado al piano junto al fallecido Ray Charles ABC