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20 ESPAÑA De Juana sigue en prisión s Alerta en las cárceles VIERNES 26 s 1 s 2007 ABC Interior teme que los presos aprovechen el caso para intensificar sus movilizaciones El colectivo había convocado protestas en febrero s Ha elegido a De Juana como bandera aunque él actuó al margen de ETA cuando comenzó la huelga de hambre PABLO MUÑOZ MADRID. El Ministerio del Interior teme que el caso De Juana sea la espoleta para que los pistoleros etarras encarcelados comiencen una campaña masiva de movilizaciones, o al menos para que las ya convocadas para febrero por el llamado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPKK) habituales por otra parte a principios de cada año, alcancen una mayor intensidad. Las fuentes consultadas por ABC explicaron que aunque los etarras presos mantienen por el momento la tranquilidad- -ni siquiera reaccionaron de forma significativa ante el atentado del aparcamiento de la T- 4, a pesar de que suponía el fin de cualquier expectativa de acercamiento al País Vasco- la decisión de ayer de la Audiencia Nacional podría ser el banderín de enganche que necesitaba la banda para que sus reclusos, que en los últimos tres años apenas han seguido las movilizaciones convocadas por la dirección, decidan endurecer su postura. Sería en cualquier caso paradójico, ya que el propio José Ignacio de Juana Chaos, autor de veinticinco asesinatos, tampoco participó en aquellas protestas convocadas por el EPKK, al margen de realizar algún gesto simbólico. Además, el terrorista decidió ponerse en huelga de hambre sin contar con ETA, lo que provocó el malestar de sus cabecillas. vilizaciones en el exterior por parte de los colectivos de apoyo a los presos y de los propios familiares de los internos, que en los últimos tiempos habían descendido de forma importante en su actividad. Se ha dicho que haber concedido la prisión atenuada a De Juana era sentar un precedente peligroso, y es cierto dicen las fuentes consultadas. Pero también es verdad que el resto de presos puede pensar que este terrorista en solitario no ha conseguido su propósito, pero que quizá logren algunos de sus objetivos si son 50 ó 60 los que comienzan una protesta similar añadieron. En cualquier caso, y pase lo que pase, lo que es cierto es que a la dirección de la banda le ha venido muy bien este asunto, ya que puede haber cohesionado más al colectivo de presos etarras en un momento especialmente delicado, después de que los pistoleros hayan puesto fin con el último atentado a El etarra José Ignacio de Juana Chaos, en su último juicio en la Audiencia Nacional las esperanzas de los reclusos de mejorar sus condiciones de vida. En su mentalidad, la decisión de la Audiencia les confirma en su papel de víctimas de un Estado represor y en que son presos políticos señalan las fuentes de Interior, que añaden: En el fondo, la cúpula de ETA desea que De Juana muera en prisión, sería lo mejor pa- POOL ra sus intereses, una excusa perfecta para justificar nuevos actos criminales y demostrar ante sus bases que lo que llaman lucha armada sigue siendo necesaria CINCO MESES DE EXTORSIÓN AL ESTADO José Ignacio de Juana Chaos conoció por la mañana que no saldría de prisión. Estaba en la cama, por momentos aturdido. Ayer pesaba 52 kilos POR P. MUÑOZ MADRID. Cuando el 7 de agosto pasado De Juana (89 kilos) comenzaba su huelga de hambre en la prisión de Algeciras tras conocer que el fiscal pedía para él 94 años por amenazas terroristas y pertenencia a ETA, nadie imaginaba que se podía llegar a esta situación. Los antecedentes de otros terroristas, que sólo mantenían la medida de presión un tiempo, e incluso los del propio pistolero- -en los últimos años apenas había participado en protestas y antes su huelga de hambre más larga había sido de un mes, aunque hizo otra de hambre y sed de 15 días- no hacían pensar en ello. Sin embargo, había algo desconcertante en este caso: por primera vez un etarra tomaba una decisión así sin seguir órdenes de la dirección de la banda, y además sus reivindicaciones le afectaban exclusivamente a él y no al colectivo, algo que de hecho le situaba fuera de la banda. La cúpula etarra vio el caso con gran disgusto; Gara no se hizo eco del asunto Desmovilización Hay un dato que revela hasta qué punto existía una desmovilización de los presos, muchos de los cuales empiezan a estar hartos de no ver una salida a su situación: ninguno de los etarras afectados por la doctrina Parot -algunos de ellos han visto cómo sus condenas aumentaban hasta diez años- han protagonizado protesta alguna. La posible reactivación de las protestas carcelarias provocan además cierta inquietud porque muy probablemente vendrían acompañadas de mo- hasta pasados varios días; las movilizaciones de apoyo desde el exterior de los proetarras tardaron tiempo en llegar, y cuando lo hicieron fue para intentar aprovechar la circunstancia en beneficio propio... Pasados 44 días desde el comienzo de su primera huelga de hambre, a mediados de septiembre, el terrorista tuvo que ser ingresado en el Hospital Punta Europa al detectarse los primeros problemas en sus análisis, que aún entonces permitía que se le realizaran. Por primera vez supo lo que era alimentarse por una sonda nasogástrica, durante doce días. Sin embargo, el 8 de octubre, pocos días antes de que se celebrara el juicio por el que había comenzado la protesta, decidió volver a comer, en buena medida gracias a la intervención de su novia, una joven de 29 años. Sin embargo, el 6 de noviembre, cuando se conoció que iba a ser condenado, reanudó su protesta, con más fuerza. Pidió al director de la cárcel de Aranjuez que le aislara, para que no le acusaran de comer jamón; no recibir visitas; no ser sometido a control médico y no ser medicado. El resto ya es conocido. Ingreso en el Doce de Octubre, más alimentación forzosa, deterioro intenso... El miércoles de la semana pasada De Juana estaba más esperanzado que nunca por la visita de dos forenses de la Audiencia Nacional. Días más tarde le visitaron representantes del Comité contra la Tortura del Parlamento Europeo. El lunes, la Audiencia pedía a las partes su opinión sobre una posible excarcelación, a la vista de su estado. Parecía que el final estaba cerca. Ayer todo cambió. En la cama- -desde el martes es alimentado forzosamente de nuevo- algo aturdido, oyó que su situación no iba a cambiar. No hizo aspavientos. Ahora sólo espera a que se pronuncie el Supremo.