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Jueves 25 de Enero de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.280. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El fontanero jefe del Watergate Howard Hunt, el ex agente de la CIA que organizó la incursión de espionaje político que terminó por costar la presidencia a Richard Nixon, fallece a los 88 años en un hospital de Miami POR PEDRO RODRÍGUEZ n las cloacas de la política habitan personajes como Howard Hunt, el ex agente de la CIA que ayer desapareció para siempre en virtud de una mortal neumonía a los 88 años de edad. Un final rutinario en un hospital de Miami para un personaje con un historial difícilmente comparable en la trastienda del poder, empezando por la fallida incursión para espiar las actividades del Comité Nacional del Partido Demócrata, situado en el edificio Watergate de Washington, que terminó por costarle la presidencia a Richard Nixon. Como una especie de siniestro Forrest Gump de la Guerra Fría, el excepcional currículum de Howard Hunt incluye un exitoso golpe de Estado en Guatemala, planificación de aspectos políticos en la chapucera invasión de Bahía Cochinos, facilitador de la muerte del Che Guevara y ocurrencias como la de provocar un incendio en la sede de la Institución Brookings, un thinktank en la capital federal, para tapar la sustracción de documentos. Andanzas inefables donde también figura el intimidatorio robo del historial psiquiátrico de Daniel Ellsberg, el analista que filtró los históricos papeles secretos del Pentágono sobre la guerra de Vietnam. Todo dentro de las responsabilidades de Howard Hunt en la unidad de fontaneros encargada de acabar con desagradables filtraciones en el seno de la Administración de Richard Nixon. Tras veinte años como funcionario de la CIA, reconvertido en un bien pagado especialista en trabajos sucios con fines políticos, el momento culminante de su carrera llegaría durante la noche del 17 de junio de 1972, cuando la pandi- Irene Lozano PARA VOLVERSE LOCA C E Un anciano Howard Hunt, en silla de ruedas, en una imagen de 2005 lla de exiliados cubanos que había contratado fue detenida con las manos en la masa en el edificio Watergate. El número de teléfono de Howard Hunt, en poder de los detenidos, fue el que sirvió para conectar ese robo de tercera directamente con la Casa Blanca. En una de las grabaciones decisivas para implicar al despacho oval en la saga de Watergate, el letrado de la Casa Blanca John Dean se quejaba al presidente en marzo de 1973 de cómo Howard Hunt les estaba chantajeando, exigien- MIAMI HERALD do bastante dinero adicional. Al final, la mano profunda que sabía demasiado tuvo que cumplir 33 meses de cárcel antes de reconvertirse, una vez más, en prolijo escritor de novelas de espionaje. Amargado porque la Administración Nixon nunca le defendió y porque Ronald Reagan le negó un perdón presidencial, una de las últimas reflexiones de Howard Hunt sobre su papel en Watergate fue lamentarse de no haber contado para ejecutar ese encargo especial con la gente adecuada. ientos de miles de mujeres respetables, cada vez más, acuden con regularidad a la farmacia en busca de su dosis de droga. La cifra de consumidoras habituales de tranquilizantes y sedantes, unas ochocientas mil, duplica la de los hombres: de estar al borde de un ataque de nervios, las mujeres han pasado a sufrirlo de lleno. Algo parecido ocurre con la depresión: tres cuartas partes de los enfermos son enfermas. Y dado que el consumo de antidepresivos se ha multiplicado por tres en los últimos diez años, hasta llegar a 21 millones de envases, echen la cuenta de los cientos de millones de pastillitas que viajan a diario por las venas de ciudadanas normales. ¿Significa eso que los hombres no estén aquejados de angustia, ansiedad o tristeza? No. Las últimas informaciones del Ministerio de Sanidad confirman que cada cual lleva el proceso de paz consigo mismo como puede. Y el chato de vino solitario en un bar de barrio, alivio clásico para ellos, sigue estando peor visto en ellas. Aunque los informes ministeriales no abundan en las causas, una buena parte del auge de las enfermedades del alma procede del desamor, sobre todo cuando cursa en silencio. Es muy difícil hacer una película sobre lo que no se dicen las parejas, pero Mujeres en el parque relata todo lo que no se cuentan los hombres y las mujeres. Se intuye casi todo lo que callan; se contempla cómo los dos miembros de una pareja pueden ser víctimas de sí mismos y del otro, culpables de sus actos y de los del otro, hasta causar un dolor sordo con graves daños colaterales. Se la recomiendo aunque me cueste, porque uno de los coguionistas es amigo mío y detesto el jaboneo. Pero también con mis amigos puedo ser ecuánime y, se lo aseguro, la mayor parte de ellos no son gente recomendable.