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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 25- -1- -2007 ABC Volaverunt Se desmonta que esta célebre estampa de los Caprichos, cuyo título latino significa han volado represente el dolor de Goya tras el rechazo de la duquesa Facturas inéditas Se han encontrado facturas que Goya presentaba dos veces al año a la Tesorería de Palacio y que arrojan nueva luz a la producción del pintor aragonés Nuevas identificaciones Gracias al material hallado se ha identificado a la pequeña negrita criolla María de la Luz, que Goya retrató en los brazos de la duquesa en el Álbum de Sanlúcar Testamento de la duquesa La publicación dedica un capítulo a un estudio en profundidad del testamento de la duquesa. Incluye a Javier, el hijo de Goya, entre sus herederos Los amoríos de Goya y la duquesa de Alba, sólo una leyenda urbana Manuela Mena, en colaboración con la historiadora Gudrun Mühle- Maurer, echa por tierra el histórico romance con una exhaustiva investigación y material inédito NATIVIDAD PULIDO MADRID. Hay noticias que si no son realidad merecerían serlo. La historia de amor entre la duquesa de Alba y Goya es una de ellas. No dejes que la verdad te estropee una buena noticia, reza un irónico axioma periodístico. Pues bien, Manuela Mena, jefe del área de conservación de pintura del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado, desmonta uno de los mitos románticos por excelencia: el romance entre el pintor aragonés y la noble más aristocrática de España. Desde el siglo XIX se fue fraguando esta leyenda, que se siguió alimentando en el siglo XX y ha llegado a nuestros días. Cineastas como Carlos Saura Goya en Burdeos o Bigas Luna Volaverunt no se han resistido a llevar a la gran pantalla esta historia. Un gran bluf parece ser, pues desvela Mena que se trata tan sólo de una leyenda urbana sin ningún fundamento histórico. He querido publicar el hecho, no la leyenda dice con rotundidad. Es una de las conclusiones a la que se ha llegado en un vasto y exhaustivo estudio de investigación, recogido ahora en una publicación, que fue presentada ayer a la prensa. Su título, La duquesa de Alba, musa de Goya (El Viso) Este libro tiene su origen en la histórica visita al Prado en 2004 de los célebres retratos de la duquesa de Alba pintados por Goya. Se vieron por fin cara a cara estos cuadros, cedidos por la Casa de Alba y la Hispanic Society de Nueva York. Se aprovechó la ocasión para estudiarlos a fondo y hacer un pequeño ensayo. Pero las investigaciones de Manuela Mena, en colaboración con la historiadora alemana Gudrun Mühle- Maurer, fueron creciendo. Ambas hallaron importante documentación inédita sobre los años que vinculan a Goya con la de Alba y aquel modesto ensayo se fue convirtiendo en una ambiciosa publicación. Siempre se han vinculado mitos y leyendas a esta historia, dice Miguel Zugaza, director del Prado. Con este estudio reposado, se establece una relación entre Goya y la duquesa más real y rigurosa Hechos a favor y en contra Hay hechos que han apoyado tradicionalmente la tesis de la relación amorosa entre Francisco de Goya y María Teresa del Pilar Cayetana de Silva. En uno de los retratos citados (en el que está vestida de negro) la duquesa señala con su dedo la inscripción Solo Goya Además, lleva en sendos anillos los apellidos Goya y Alba. Se ha dicho que, tras la muerte del duque de Alba, su viuda fue más alegre de lo debido y que entre los que pasaron para consolarla por su palacio de Sanlúcar de Barrameda estaba Goya. Hay quienes han visto el rostro de la noble, y su cuerpo, en la Maja desnuda Otros han interpretado estampas como Volaverunt (Caprichos) o Sueño de la mentira y la ynconstancia como la reacción de un Goya rechazado por una duquesa voluble. En una carta a su amigo Martín Zapater, le cuenta el maestro aragonés que la duquesa había ido a su estudio a que le maquillase la cara. ¿Son pruebas concluyentes del romance? Manuela Mena cree que no, aunque para ser La duquesa le expresa en una carta a su primo el duque de Granada el dolor por la muerte de su marido justos las que ella aporta tampoco concluyen lo contrario. Advierte una desigualdad de clase y educación entre ambos, una gran diferencia de edad (ella era 18 años menor) él estaba ya sordo... No se conservan cartas cruzadas entre ellos y la única referencia que hay del aprecio de Goya por la duquesa, dice la historiadora, es que en 1797 ella incluye en su testamento a Javier, el hijo del artista, entre sus herederos. No desmuestra nada, añade, porque también incluye a criados y asistentes. Cree que el pintor estaba al mismo nivel que otras personas que rodeaban a los duques: el bibliotecario, el médico, el mayordomo... Mena defiende la teoría de que la admiración de Goya por su mece-