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88 CULTURAyESPECTÁCULOS Muere Ryszard Kapuscinski MIÉRCOLES 24 s 1 s 2007 ABC Los cinco sentidos del periodista son: estar, ver, oír, compartir y pensar El maestro fue testigo directo de doce guerras y 27 revoluciones ABC MADRID. Fue ante todo Ryszard Kapuscinski un maestro de periodistas. Tenía muy claro que los cinco mandamientos del profesional de la comunicación debían ser: estar, ver, oir, compartir y pensar Es decir, un periodista con los cinco sentidos en alerta. Consciente de la complejidad y fascinación del mundo que le tocó vivir y en un intento de comprenderlo y explicarlo, el autor de Ébano no dudó en hacer suya una vieja frase de Malinowski: para comprender un país hay que estar allí. Él practicó un periodismo de primer línea y para ello se embarcó como testigo en doce guerras y veintisiete revoluciones. Y todas ellas en primera línea de combate. Consciente del convulso siglo XX que le tocó vivir, Kapuscinski aseguró que si no hubiera periodistas que cuenten lo que allí ven, en las guerras pasarían las cosas como si no hubieran sucedido Siempre sostuvo la tesis del periodismo como contrapoder a lo largo de la historia: La idea del periodismo era la de vigilar, criticar y controlar al primer poder que es el ejecutivo. Su ejercicio trajo la independencia de los medios de comunicación del poder político en los siglos XIX y XX En el siglo XXI, y según el escritor, los grandes consorcios mediáticos están vinculados al poder del Estado y a su Administración A Kapucinski le preocupaba el periodismo como misión vocacional: El gran capital ha distinguió entre periodistas de batalla y los directivos. He visto cómo las redacciones manipulan el trabajo que los corresponsales de guerra realizan a miles de kilómetros. Ellos graban en difíciles condiciones una hora de material y luego su trabajo se ve reducido a un minuto en antena. El montaje final lo deciden quienes representan a los propietarios de la empresa, siempre de acuerdo con sus intereses ¿Qué se le puede exigir al reportero? Él no es el culpable. ¿A quién culpar entonces aseguraba al tiempo que sentenciaba resignado: Es un mundo tan complicado que resulta imposible señalar a los culpables Graciano García: Ha sido la ética y la moral de nuestro tiempo El director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, lamentó anoche la muerte de Kapuscinski y le definió como una referencia imprescindible de la ética y la moral de nuestro tiempo Recordó algunas de las conversaciones mantenidas con el escritor durante su presencia en Oviedo, y rememoró una fase del reportero polaco en la que afirmaba que para ser un buen periodista es imprescindible ser una buena persona Para Graciano García esa fue una de las grandes lecciones del conocido escritor de quién destacó, asimismo, su orgullo por haber sido galardonado con el Príncipe de Asturias. Globalización periodística A Kapucinski, cuyos libros componen un gran mosaico del convulso siglo XX, le gustaba hablar de la globalización periodística: Los grandes equipos deportivos cada día tienen menos jugadores que pertenecen a su nación. Lo mismo ocurre con la propiedad de los medios. Se compran y se venden, todo está en movimiento: es la globalización. Y eso también afecta a los periodistas Para el autor de Imperio la profesión periodística se divide en tres grupos. el primero lo forman los periodistas que tienen opinión y que se preocupan de escribir de forma inteligente y atractiva. El segundo lo forman los periodistas que trabajan en los diarios y radios locales. Son artesanos y tienen gran importancia en esa cul- descubierto que la información es una mercancía que produce grandes ganancias. Antes el periodismo buscaba la verdad de la noticia, ahora busca que la noticia sea atractiva, interesante o curiosa. Ni siquiera los propietarios de los medios son periodistas. Ni les interesa. Las nuevas reglas se ajustan al interés de la burocracia pública y privada, a los consejos de administración y a la Administración del Estado Por supuesto que a quien se ha empapado de periodismo le preocupa la manipulación informativa y su posibilidad de sustraerse. Aquí Kapuscinski trua de vecindad y de ayuda mutua. Por último, el tercer grupo lo integran profesionales que un día trabajan como redactores en un diario y al siguiente encabezan el servicio de prensa de un ministerio, de un banco o de una gran empresa. Sólo les importa que les paguen mejor y no están vinculados a un sentimiento de misión ni a la vocación Trinidad de León- Sotelo GRACIAS POR TODO E stá muy dicho: hay gente que no debería morir nunca. Pero, en el caso de Ryszard Kapuscinski, esa voz, que en el dolor es grito, cobra un vigor inusitado, porque sí, ha muerto un hombre, pero ¿qué significaba en el mundo de hoy? ¿Qué significaba en el mundo de la prensa? A los dos se entregó sin el maldito peso de la conveniencia- -no hubiera podido soportarlo- sin la ambición que otros, con su talento, habrían dado por sentada. Él, como persona y como periodista, que en su afán por servir a los demás, constituía un todo, rechazó el cinismo, un concepto que llevó a uno de sus grandes títulos, Los cínicos no sirven para este oficio El nuestro, el de quienes- -como él hizo- cada día luchan y se esfuerzan por llevar a los demás los aconteci- mientos, sean de la índole que sean, por ideales Una línea de conducta que, en su opinión, destruyó por un lado la revolución tecnológica; por otro, el hecho de que la noticia se convirtiese en un lucrativo negocio. Es decir, en dinero. De ahí, que hablara de este modo: La verdad, que era el valor de la noticia, se ha reemplazado por la búsqueda de lo interesante, o lo que se puede vender No hay que interpretar estas palabras como un sentimiento de derrota, sino como la constatación, una vez más, de que este hombre, este periodista, no le temía a la verdad. Se enfrentaba a ella, por amar- ga que le resultara, quizá para que los otros -las personas que pueblan el mundo- -siguieran percibiendo el santo y seña de la realidad. A fin de cuentas, para él, ya fuera en Polonia, en Irán, en Etiopía, esos (otros) eran la fuente principal de nuestro conocimiento periodístico: Nos dirigen, nos dan sus opiniones, interpretan para nosotros el mundo que intentamos comprender y describir La regla número uno para él era la de saber mimetizarse, renunciar a los discutibles y narcisistas beneficios de la hipervisivilidad a favor de las bastante más útiles ventajas del anonimato. No, estas sabias, ge- nerosas, fervientes palabras, no se van con él. Entre los otros por los que tanto dio, siempre habrá quien las rescate. Y las cumpla. Kapuscinski, despreciando a los repugnantes cínicos, afirmaba no creer que un periodista de verdad pudiera serlo. Y para remacharlo: Durante toda mi vida no conocí siquiera a uno que lo fuera, y me permito decir que traté con varios En esta doliente y amarga hora, en la que ya sólo podremos leerlo y llevar nuestros espíritus por la estela de dignidad que nos lega, cabe decir, aunque no pueda oírnos: Ryszard Kapuscinski, gracias.