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ABC MIÉRCOLES 24 s 1 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 87 Muere Ryszard Kapuscinski, uno de los últimos grandes maestros del periodismo moderno Escritor y reportero, recibió los más prestigiosos premios internacionales, como el Príncipe de Asturias de 2003 RAMIRO VILLAPADIERNA La buhardilla de Kapuscinski, en la calle Prokuratorska de Varsovia, con sus notitas de viaje colgando como en un tendedero de ideas, era el país de nunca jamás de un gran niño que recorrió el mundo para contarlo a otros y, a diferencia de otros autores, sólo volvía a encerrarse ahí arriba para ordenar su cabeza y sus historias. Con todas sus millas a pie por África o Centroamérica, sus 27 guerras y alguna casi ejecución, el autor de Imperio Shah Ébano o La guerra del fútbol nunca había dejado de ser el joven corresponsal de la agencia polaca PAP, que llegó a África en los 50 y volvió hecho un mito del periodismo moderno, ni siquiera había perdido la cualidad de mirar el mundo con los ojos como platos. Sólo para explicar esto persistía en dar aún clase a alumnos de periodismo de todo el mundo. Cuando escuchaba que como periodista se había convertido en el escritor polaco más traducido de todos los tiempos, por delante de premios Nobel, comentaba: Mire, a Sinkiewicz lo leo siempre antes de sentarme a escribir, para reencontrarme con mi lengua; nadie va a hacer eso conmigo Nunca dio el paso a la literatura de ficción: decía que la vida sedentaria necesita la ficción, pero un reportero que viaja y se involucra en la vida de la gente para entenderla, no deja espacio a la literatura. Vas enriqueciéndote pero dejando un poco de tu identidad con todos ellos En sus cursos no enseñaba técnica pero enseñaba a leer a Herodoto, el primer reportero Desde sus tiempos en África había terminado tomando su corresponsalía como una misión, creía que en ello, he llegado a la convicción de que, si no logramos llegar a aquella ciudad, si no hay periodistas presentes, pasan cosas como si no hubieran sucedido lo decía por las masacres silenciosas sucedidas en Ruanda antes de que el mundo supiera de la matanza de 1994. De otro lado, se sorprendía de la ingenuidad con que la prensa moderna sigue tragándose sapos: Recuerde, siempre que hay guerra, las partes mienten irremisiblemente. Un comunicado de Estado Mayor es, por definición, una pura mentira Sentía lástima por gran parte del periodismo, un periódico hoy no quiere informar mejor sino vender más le parecía cuestionable que hubiera directores o editores millonarios: El periodismo se ha complicado desde el descubrimiento por los poderes de que la información es un negocio, ahora es un producto del que no se pregunta si es verdadero, sino si es interesante, para poder venderlo Diferenciaba una tradición anglosajona, donde el periódico era un cuarto poder con ambición de alejamiento de los otros para juzgarlos, frente a la tradición continental, en que el periódico nace como instrumento de lucha de partidos y es oficialmente parcial. Tanto por escribir... Estaba cansado y le dolían las piernas, cuenta Alicia, su afanosa mujer, cuando le abrieron el sábado y hubo que cerrarle por metástasis. Ah, me queda tanto por escribir... he vivido tiempos excepcionales decía. Siento que tengo que parar, porque me preocupa ya la desproporción entre lo vivido y lo que puedo contar Caben pocos modos más sencillos de explicar que se ha hecho mucho periodismo y de verdad. Una de las frases que aún resonaban, horas después de un primer encuentro, había sido: No olvide nunca que los cínicos no sirven para este oficio Luego fue más o menos título de otro de sus libros. Y un consejo que debería ser asignatura en todas las escuelas de periodismo. Participar en la Historia Nacido en el viejo territorio polaco de Pinsk, hoy parte de Bielorrusia, el 4 de marzo habría cumplido 75 años, Kapuscinski era historiador, pero prefería ser reportero: Me puede la fascinación de percibir que participas en un acontecimiento importante, quieres verlo para entender vivencialmente su sentido, de algún modo participar en la Historia Necesitaba asistir a ese proceso, contemplar cómo se desenvuelve la historia, cómo alcanza esos puntos de no retorno que son las guerras o las revoluciones. Pero como ciencia, no como deporte decía discutiendo que fuese por la adrenalina. Se dolía por la desesperanza de África, se apasionaba por Kapuscinski en Barcelona, durante una entrevista concedida a ABC en el verano de 2005 la fuerza de Iberoamérica y su futuro; temía en cambio a la madre Rusia y era crítico con el barbarismo en Chechenia. Se preocupaba porque Europa nunca se interesara de lo que hace Rusia, salvo para utilizarla. Sobre la llamada guerra al terrorismo reconocía que Stalin la hacía mejor, con represión y campos de concentración. A nadie se escapa que la democracia entraña contradicciones Testigo de numerosas revoluciones, incluída la iraní, podía confirmar contra la historiografía marxista que no sería el pueblo el que protagoniza la historia, es la sociedad en conjunto, que incluye a sus líderes. Sólo raramente el pueblo entra en la vida política y crea el hecho histórico En alguna de estas ocasiones Adam Michnik, el célebre disidente y fundador de Gazeta Wyborcza, aprovechaba para meterse con la disintonía del veterano reportero con las novedades de un mundo capitalista: Ryszard, ¿tú no te morirás siendo comunista, no? Anoche, hablando con un amigo común en Varsovia, salía el viejo chiste: Naturalmente Rys- ELENA CARRERAS zard nunca fue comunista, pero entendía el mundo de cierta manera que no es tampoco la actual Trabajador incansable, durante meses no se lo podía visitar, se quejaba que entre clases, conferencias y entrevistas nunca tendría si no tiempo para escribir Gran conversador, Kapuscinski no contaba en cambio batallitas, pero escucharlo era un curso gratuito de periodismo: Rasgo esencial del periodista es la curiosidad. Se es periodista hasta el momento en que esta curiosidad sigue viva y natural