Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 24 s 1 s 2007 Necrológicas AGENDA 65 Leopoldo Pirelli Empresario LUCHÓ POR CONVERTIR A PIRELLI EN MULTINACIONAL Presidente honorario de la célebre firma de neumáticos su principal objetivo fue el de la globalización de la empresa Leopoldo Pirelli, ex presidente de la compañía de neumáticos italiana que lleva el nombre de su familia, falleció ayer a los ochenta y un años en su casa de Portofino. Leopoldo Pirelli nació en la localidad milanesa de Velate el 27 de agosto de 1925 y era nieto del fundador de la compañía, Giovanni Battista Pirelli, ingeniero que en 1872 constituyó en Milán la empresa Pirelli C. Giovanni Battista cuando tenía sólo veinticuatro años. La expansión internacional de la compañía fue imparable: a partir de los años veinte pilotos como Nuvolari, Ascari y Fangio comenzaron una larga serie de victorias con neumáticos Pirelli que sigue todavía vigente. Leopoldo Pirelli comenzó a trabajar en la empresa familiar tras licenciarse en 1950 en ingeniería mecánica y en 1954 entró a formar parte de la Junta de Administración, de la que fue vicepresidente de 1956 Leopoldo Pirelli en 1997 AP a 1965, para después heredar la presidencia de manos de su padre, Alberto. Pirelli era uno de esos empresarios que surgieron en la Italia desarrollista de los años sesenta, pero a diferencia de sus colegas, que se distinguieron por su vida mundana, en las noches de Via Veneto o en los lugares de veraneo más concurridos de La Riviera italiana, Leopoldo Pirelli fue siempre un hombre prudente y poco amigo de fiestas. También fue vicepresidente de la patronal italiana (Confindustria) desde el 1974 al 1982 y fue nombrado caballero del trabajo en 1977. Durante treinta años luchó por convertir la fábrica de neumáticos en una multinacional y su principal objetivo fue el de la globalización de la empresa de neumáticos. A finales de la década de los sesenta, intentó aliarse con la sociedad británica Dunlop, pero la operación acabó fracasando. Diez años después volvió a intentarlo intentando la adquisición de la compañía norteamericana Firestone pero tampoco lo consiguió. Su última operación fue el lanzamiento de una OPA a la alemana Continental, cuyo fracasó costó a Pirelli 292 millones de dólares, lo que hizo precipitar su decisión de ceder la presidencia al esposo de su hija mayor Cecilia, Marco Tronchetti Provera, primer presidente de la compañía que no lleva el apellido Pirelli. En la vicepresidencia mantuvo a su hijo Alberto Pirelli. Tronchetti consiguió un acuerdo con la Cooper Tires para ampliar su penetración en el mercado norteamericano. En la actualidad el Grupo Pirelli tiene el 85 por ciento de sus centros de trabajo industriales fuera de su país de origen. A finales del siglo pasado logró la diversidad geográfica con una red de markéting global, desarrollada en 120 países. Seymour Martin Lipset Sociólogo PADRE DE LA SOCIOLOGÍA POLÍTICA El suyo fue, pues, un caso de metamorfosis tanto profesional como de convicciones. Fue un sociólogo riguroso metodológicamente hablando Salustiano DEL CAMPO Presidente del Instituto de España El último día del pasado año falleció a los ochenta y cuatro años, en Arlington, a causa de un infarto, el famoso sociólogo Seymour Martin Lipset. De familia de inmigrantes rusos, a lo largo de su vida desempeñó importantes puestos de docencia e investigación en las universidades de Columbia, Berkeley, Harvard, Stanford, George Mason, la Institución Hoover y el Centro Internacional Woodrow Wilson. En su juventud, sin embargo, hubiera sido muy arriesgado profetizar para él una carrera de este tipo. Primero, porque se convirtió en una figura prominente de la Sociología Política, siendo así que cuando se incorporó como estudiante a la universidad lo hizo en odontología y, en segundo lugar, porque en esa etapa de su vida, que coincidió con los años treinta, se distinguió como un joven troskista. El suyo fue, pues, un caso de metamorfosis tanto profesional como de convicciones. A la sociología política le atrajo el deseo de entender por qué Estados Unidos nunca tuvo un gran partido socialista y de esta pregunta nacieron sus libros y artículos. En su obra destaca su exposición de cómo el individualismo americano cerró el paso del socialismo de formato europeo. Por si esto fuera poco, se convirtió también en un conspicuo defensor de la tesis del excepcionalismo norteamericano. Siempre, como escribió Martin Walker, fue capaz de formular preguntas interesantes que rara vez se le han ocurrido a colegas suyos: cuál es la razón de la religiosidad norteamericana, cuál la de que Canadá sea tan diferente de Estados Unidos, y cuál la que induce a los norteamericanos a abstenerse de votar mientras que pueblan las organizaciones voluntarias, como ya señaló Tocqueville. Su transformación en un sociólogo riguroso metodológicamente hablando, le llevó al abandono de su ideología socialista, según el obituario que el 4 de enero le dedicó el New York Times escrito por Douglas Martin. Eventualmente, fue uno de los primeros intelectuales a los que se adjudicó el calificativo de neocon- servador por haberse convertido en miembro del ala conservadora del Partido Demócrata. Su libro de 1960, El hombre político: las bases sociales de la política fue un gran éxito de ventas (más de 400.000 ejemplares) traducido a veinte idiomas. Desde entonces ha figurado en la primera línea de los sociólogos norteamericanos que participaron en la etapa de oro de la sociología científica de la postguerra y se convirtió en un gran experto en temas como la democracia, la estratificación social, la modernización, la opinión pública y la sociología de la vida intelectual entre otros, convirtiéndose finalmente en la única persona que ha sido presidente de la Asociación Americana de Sociología, de la Asociación Americana de Ciencia Política y de la Asociación Mundial para la Investigación de la Opinión Pública. Además, fue fundador de la Revista Internacional de Investigación de la Opinión Pública. Tenía amistad con muchos colegas españoles y una temprana relación de magisterio con nuestro compañero Juan J. Linz. Visitó España en diversas ocasiones y conservó sus relaciones españolas y su interés por nuestra modernización social y nuestra evolución política. Descanse en paz. Ulrich Hinderer Max Richard Bobran Arquitecto El pasado 1 de enero de 2007 falleció en Madrid, a los 82 años y después de una larga enfermedad, el doctor Ulrich Hin- derer, académico correspondiente de la Real de Doctores de España. Se le debe recordar con cariño y mucha gratitud, así como con el justo reconocimiento por su labor y dedicación a la cirugía plástica. Compañero mío desde el Kindergarten (Jardín de Infancia) del Colegio Alemán de Madrid, en Rafael Calvo y posteriormente en Fortuny, hasta el inicio de la guerra civil española en 1936, compartimos no solamente la clase sino también el banco escolar. La posguerra española y la segunda guerra mundial pusieron una brecha en nuestras relaciones que años más tarde se recompusieron gratamente debido a nuestras intensas actividades profesionales. Estas se iniciaron con la construcción del Hospital Alemán ubicado en la colonia de Mirasierra, conocido hoy como el Ruber Internacional, compartiendo distintas labores, uno como arquitecto y otro como facultativo de la medicina. En esa época se construyó también la Clínica Mirasierra para la Cirugía Estética. Hinderer ejerció como catedrático de Cirugía Plástica en la Universidad Complutense de Madrid y fue profesor adjunto de Urología en la misma Facultad. Médico Jefe para la Cirugía Plástica en el Hospital Infantil de Madrid San Rafael de 1966 a 1980, fue también subdirector de Cirugía Plástica en el Hospital Alemán de Madrid de 1970 a 1982 y director de la Clínica Mirasierra desde 1983. Médico adscrito en varios centros, como el Hospital Montepríncipe de Madrid, la Clínica Universal de Madrid y Mar- bella High Care International Private Hospital, fue miembro de un sinfín de sociedades específicas de su especialidad y presidente de la Sociedad Española para la Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) de 1987 a 1988. Fue miembro honorario de muchas asociaciones internacionales; así de la Pan American Medical Association; Asociación Médica de Argentina; Society of Latin American Plastic Surgeos (SLAPS) Pan African Association for Plastic Chirurgie; y miembro de Asociaciones de Cirugía Plásticas de Argentina 1978; Brasil 1984; Grecia 1993; Irán 1973; Israel 1973; Japón 1983; Líbano 2001; Perú 1994; España 1999; África del Sur 1978; Hungría 2004; Uruguay 1982; Unión Emiratos Árabes en 2004; Japón 1994 y Gran Bretaña, en 1984. Ha realizado más de ciento sesenta publicaciones en revistas internacionales y ha sido galardonado con numerosas distinciones como la Medalla de plata de la Cruz Roja Española; la Cruz al Mérito de primera clase, otorgada por la República Federal de Alemania Dieffenbach Relief, 1992, y la Medalla de Honor Julián Reich de Australia 1994. El profesor Hinderer ha desarrollado a lo largo de su vida una fructífera e histórica labor como profesional de la Medicina. Una idea de su carácter la da el hecho de que renunció, en los últimos días de su vida, a tomar sedantes o calmantes para aliviar los fuertes dolores de su grave enfermedad y poder tener la lucidez necesaria para escribir y corregir sus memorias profesionales.