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ABC MARTES 23 s 1 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 Siempre nos quedarán los clásicos Personajes de gran densidad psicológica, cineastas con pocos medios y más imaginación... La colección Joyas del cine que ABC lanza a partir del próximo domingo, es una ocasión inmejorable para descubrir por qué el cine clásico está siempre de actualidad HILARIO J. RODRÍGUEZ Si todavía no sabes quién es George Baily, lo que piensan las mujeres o por qué El tercer hombre es una de las mejores películas de la historia del cine, ahora tienes una oportunidad de oro para conocer mejor el cine clásico y descubrir todas esas cosas y muchas más, gracias a la colección de DVD que se ofrecerán con el periódico ABC a partir del 28 de enero. Además de algunos títulos imprescindibles y de sobra conocidos, como Adiós a las armas o La noche de los muertos vivientes esta nueva colección incluye obras maestras menos conocidas pero igualmente imprescindibles, como Boda real o Cyrano de Bergerac No se trata de ofrecer sólo las películas que cualquiera ha podido ver a lo largo de su vida, sino de ampliar el radio de acción con nuevos descubrimientos que no dejarán indiferente a nadie y que descubrirán facetas poco conocidas en cineastas como John Huston, de quien se ha escogido La burla del diablo una disparatada comedia con Humphrey Bogart; o en actores como Frank Sinatra, a quien podrá ver interpretando a un drogadicto en El hombre del brazo de oro Con estas películas, se dará cuenta de lo mucho que le debe el cine actual al cine clásico. En adelante, no será tan difícil entender por qué las versiones antiguas suelen ser mucho mejores que las modernas, a pesar de ser bastante más modestas. Si ahora los ordenadores nos permiten visualizar cualquier cosa, antes los cineastas tenían que hacer un uso mayor de su imaginación, para sugerir allí donde hoy puede verse con claridad. Pero algo así, que podría haber resultado un inconveniente, ha acabado convirtiendo muchas películas antiguas en verdaderos clásicos cargados de inagotables sugerencias, que abren sus argumentos a un sinfín de posibilidades. quier gran personaje literario, como sucede con Gregory Peck en Las nieves del Kilimanjaro donde interpreta a un escritor moribundo que se lamenta por ir a morir con varias novelas en su cabeza, sin poder escribirlas. Hay rastros de los clásicos grecolatinos o de las tragedias de William Shakespeare en muchos westerns e incluso en algunos musicales, cuyos personajes aman, odian y luchan con una pasión que ya parece de otro mundo. Los héroes y villanos de El extraño o El extraño amor de Martha Ivers no son simples arquetipos en contraste con un escenario grandioso, son seres con una enorme densidad psicológica, que han ayudado a dar forma a muchos de los personajes que pueden verse en películas realizadas recientemente. En los rostros de actores como Gary Cooper, James Stewart, Barbara Stanwyck, Ava Gardner u Orson Welles se puede observar los rasgos que uno observa en sí mismo o en quienes le rodean, los mismos rasgos que ayudan a que el mundo vaya en una dirección o en otra, que avance. Sus interpretaciones siguen siendo imitadas y en muchos casos siguen siendo inimitables. Está claro que hay películas contagiosas, que uno jamás olvida en cuanto las ve. Ahora tiene la oportunidad de conocer algunas. Si también quiere convertirse en uno de los nuestros y descubrir las maravillas ocultas en clásicos como La noche de los muertos vivientes o Serenata nostálgica no lo dude, esta es su colección. Cuestiones de estilo En general, el estilo de Frank Capra, Otto Preminger, Henry King, George Steven o Stanley Donen, comparado con el de cualquier director de cine comercial en activo, era mucho más preciso, austero y efectivo. Los cineastas de hace unas décadas eran maestros de la síntesis, narradores eléctricos, capaces de concentrar en una sola secuencia, y a veces incluso en una sola imagen, la fuerza, el impacto y la profundidad que ahora sólo se consiguen haciendo verdaderos despliegues de figurantes y efectos especiales. Antes se sabía cortar los planos con el instinto de un montador, consiguiendo que las películas jamás perdiesen fluidez, aunque contasen acontecimientos que tenían lugar a lo largo de un amplio periodo, como sucede en Sinfonía de la vida una portentosa descripción de un pueblo a través de la vida de varios personajes desde su nacimiento hasta su muerte. Bastantes clásicos se rodaron con presupuestos muy ajustados y en muy poco tiempo, algo que obligó a sus directores a hacer uso de un estilo mucho más libre y abierto a la improvisación que el de los cineastas actuales. Después de varios rodajes, antes uno acababa convirtiéndose en un maestro en cuestiones de ritmo y dinamismo. Los directores de la era dorada de Hollywood, sin ir más lejos, tenían que adaptarse a los movimientos de los actores, seguirles sin darles demasiadas instrucciones, porque no había tiempo y porque era preciso ajustarse a agendas muy concretas. En La burla del diablo Bogart hace un papel que marca época James Stewart, Barbara Stanwyck o Ava Gardner han dejado interpretaciones inimitables En las pélículas de cine clásico se ama, se odia y se lucha con una pasión que ya parece de otro mundo Grandes personajes No es de extrañar que sigamos acordándonos de buena parte de los personajes de las viejas películas. De algún modo, muchos estaban diseñados con la densidad psicológica de cual-