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40 MADRID LUNES 22 s 1 s 2007 ABC AL DÍA SE DICE, SE COMENTA La dirección federal de Izquierda Unida sigue poniendo chinas en el camino de Gregorio Gordo y Ángel Pérez en las candidaturas a la Presidencia de la Comunidad y al Ayuntamiento. Pese a que la dirección regional de la coalición ha aceptado rehacer sus listas electorales a partir del número dos, para dar entrada a las minorías ecologistas y de los restos del Partido Comunista, la ejecutiva federal prepara para esta semana otra ofensiva de su comisión de garantías. Amancio Ortega sigue amasando uno de los más importantes patrimonios inmobiliarios de la capital. Una de sus últimas adquisiciones ha sido la sede de Fertiberia, que se encuentra en la calle de Joaquín Costa. La compañía, propiedad del Grupo Villar Mir, tiene previsto trasladar sus oficinas a la Torre Espacio, que abrirá sus puertas a partir del próximo verano. Por cierto que Villar Mir ya ha elegido la ubicación de su nueva despacho: lo quiere con vistas a la sierra. CARTAS DE LOS LECTORES Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepase el espacio destinado a ellas. Pedro Montoliú Ancianos Si la Comunidad de Madrid o el organismo que le corresponda hiciera un detenido estudio de las personas mayores que viven solas y están deficientemente atendidas o carecen de asistencia, se podrían resolver importantes problemas DEMASIADAS AVERÍAS EN EL METRO ndan los viajeros del Metro con la mosca detrás de la oreja y eso se hace patente cada vez que el convoy que esperan tarda más de lo normal. Saben que la gran apuesta de Gallardón, cuando era presidente de la Comunidad, y de Aguirre, en este último mandato, ha sido el Metro y ello se ha puesto de manifiesto en su meteórico crecimiento, en su extensión de numerosas zonas no sólo a barrios de la capital sino también a municipios de la Comunidad, en la subsanación de olvidos históricos con la llegada del Metro a barrios que lo demandaban hace años, en la apertura de estaciones intermedias, en la reforma de estaciones antiguas y en la renovación del material. Las fuertes inversiones realizadas han permitido a Madrid contar con uno de los mejores metros del mundo. Pero eso no basta. De nada sirve contar con la última tecnología en vagones- -si bien hay una diferencia importante de modelos según las líneas- con las mejores infraestructuras- -aunque algunas estaciones aún necesitan un lavado de cara más profundo que el que se les ha dado- -y con una red tan amplia- -cuyo crecimiento ha provocado la necesidad de mejorar las conexiones entre líneas- -si los usuarios tienen que ir como sardinas en lata a determinadas horas y si las averías pasan de ser excepcionales a ser más corrientes de lo que sería deseable con las consiguientes repercusiones personales. La dirección de Metro informaba el pasado jueves de que en 2006 las averías se habían reducido un 10 por ciento con respecto a 2005. A pesar de ello reconocía 9.675 averías, casi 27 al día. Si tenemos en cuenta que a finales de año se estimada que el metro había ganado 11 millones de usuarios hasta situarse en 655 millones, y que aún falta por inaugurar la mayor parte de los tramos realizados durante la legislatura, los responsables deberían olvidarse de campañas oníricas e incrementar el mantenimiento de la red para no rebajar el grado de satisfacción que sin duda producirá en muchos vecinos tener el metro a la puerta de casa. A JULIÁN DE DOMINGO Tras veinte años de reclamaciones, en la próxima primavera los vecinos del barrio de La Elipa verán cumplida su reivindicación de tener Metro. Con la ampliación de la línea 2 se situará una estación en la avenida del Marqués de Corbera con la calle de Santa Prisca, que ya puede verse. De esta forma, la originaria línea Ventas- Cuatro Caminos pasará a denominarse Cuatro Caminos- La Elipa. que gravitan sobre la comunidad y crearían un ambiente agradable y conveniente para todos. Por una parte los mayores estarían como se merecen, en residencias adecuadas, debidamente atendidos, desapareciendo los casos de fallecimientos en soledad, quizá después de haber transcurrido días sin que nadie se apercibiera de la situación, que es muy triste. Desaparecerían los casos de síndrome de Diógenes y el consiguiente perjuicio sanitario que implica para los vecinos inmediatos, además de que generalmente habitan en sitios relativamente céntricos o al menos, no a considerables distancias, con lo que otras personas podrían aprovechar sin necesidad de realizar desplazamientos excesivos hasta su lugar de trabajo, lo que les beneficiaría. Estas otras personas podrían ser matrimonios jóvenes o bien solteros en edad de independizarse, que lo necesitan y no consiguen grandes soluciones. Con este estudio hecho a conciencia quedarían resueltos dos grandes problemas: atención debida a los mayores y concesión de viviendas a los jóvenes. No es fácil crear residencias pero hay que afrontarlo, pues también se conseguirían pisos para jóvenes que ayudarían a paliar el problema de este grupo, aunque debe acometerse en toda su profundidad. María Luisa Barbero. Madrid DIMES Y DIRETES Antonio Saenz de Miera Presidente Amigos del Guadarrama PEÑALARA, UN PARQUE CIVILIZADO é bien que este adjetivo, civilizado, no es del gusto de los montañeros de toda la vida. Qué le vamos a hacer. La simbiosis entre Madrid y la Sierra, tan propugnada por los primeros guadarramistas, se ha producido especialmente en los últimos años con sus pros y sus contras Son muchos los madrileños que han cogido afición al monte y quieren disfrutar los fines S de semana de su Sierra más cercana. Tienen todo el derecho a hacerlo. Hace ya ochenta años, decía Bernardo de Quirós que no se podía exigir limpieza de sangre para disfrutar de la naturaleza y hoy todavía menos que entonces. Pero Madrid es ya mucho Madrid y la llegada masiva de gente a la Sierra puede suponer graves peligros para unos ecosistemas extremadamente frágiles. No hay más remedio que organizar y controlar el uso de nuestros escasos espacios naturales si no queremos quedarnos sin ellos. Así son las cosas, nos gusten o no, y así las han entendido los conservadores del Parque Natural de Peñalara al regular inteligentemente su uso y disfrute. El sábado pasado me acerqué al Puerto de Cotos para visitar el recién inaugurado Centro de Información y Control de Visitas y subir luego al Pico de Peñalara. Me sorprendió lo de control de visitas porque una cosa es organizar el uso de la Sierra y otra, muy diferente, convertirla en una especie de parque temático. Pero no, no era afortunadamente de eso de lo que se trataba en esta ocasión. La finalidad principal de esta nueva instalación, es informar a los visitantes sobre los recursos y los valores del macizo de Peñalara y realizar investigaciones sobre sus ecosistemas acuáticos. El control de visitas me dijo el director del Parque, se aplicaría a los grupos que llegan en autobuses sin previa información y que, en algunas ocasiones, han dado lugar a problemas que podemos muy bien imaginar. Hizo el sábado un día primaveral. Aunque todavía temprano, los aparcamientos estaban casi llenos. Podría haber en Cotos esa mañana unas mil quinientas personas. Siempre nos parece que hay demasiada gente en el monte. De hecho, nos dieron ganas de marcharnos. Luego comprobamos que hu- biera sido un error. Cuando estábamos a la altura desde la que se divisa el refugio Zabala, éramos ya sólo unos pocos los que seguíamos subiendo. En la cumbre no habría más de veinte excursionistas, y en el camino desde Dos Hermanas no nos cruzaríamos con más de treinta o cuarenta. El camino de la Laguna se veía más concurrido, pero la gente marchaba feliz por las rutas señaladas; se veía que respetaba con gusto las normas y disfrutaba plenamente de la naturaleza circundante. No queremos controles, pero tampoco deberíamos pretender exclusividad. No exageremos: la Sierra no es El Retiro o la Casa de Campo. La gente que llega arriba se lo ha pensado dos veces y sabe vivir el monte civilizadamente. Y, aunque a veces necesitemos soledad, da gusto ver a gente caminar, buscando quien sabe qué en su interior. Tal vez seamos nosotros mismos.